Adriano Morone empezó a caminar San Salvador de Jujuy como precandidato a intendente y activó una interna que la UCR prefería administrar más adelante. El diputado no desafía de frente a Chuli Jorge, pero construye agenda propia en el territorio que el intendente controla desde 2007.
En 2025, Morone encabezó la lista de diputados provinciales de Jujuy Crece y ahora busca trasladar esa exposición al distrito más importante de la provincia. La UCR enfrenta un dilema porque necesita renovar su oferta electoral en la capital, pero no puede romper el aparato que Jorge conserva después de casi dos décadas. Morone expresa recambio, Chuli mantiene estructura, y entre esos dos polos se ordena la interna.
El diputado fue presidente de la Juventud Radical a nivel nacional y puede construir una campaña urbana. Su fortaleza también es su límite porque expresa renovación generacional, pero viene del corazón del radicalismo que gobierna Jujuy desde 2015 y la capital desde hace casi veinte años. Mantiene cercanía política con Gerardo Morales, aunque se cuida de sobreactuar esa pertenencia.
El aparato de Chuli Jorge en San Salvador de Jujuy
Jorge resiste la instalación. La Constitución provincial reformada en 2023 le permite una nueva postulación y el intendente conserva poder político, estructura municipal y control territorial. Incluso en sectores vinculados al municipio admiten desgaste en la imagen de la gestión, pero nadie desconoce su capacidad de ordenar la ciudad.
Chuli Jorge UCR San Slvador de Jujuy
Chuli Jorge gobierna San Salvador de Jujuy desde 2007.
La discusión enfrenta a una figura en expansión contra el jefe del aparato territorial que la UCR no puede romper. El jorgismo controla áreas operativas, centros vecinales y redes barriales. También pesa en el Concejo Deliberante, presidido por Gastón Millón, exsecretario de Gobierno municipal. El bloque oficialista está conducido por Néstor Barrios.
Jorge es intendente desde 2007 y, cuando el radicalismo era oposición provincial, la capital funcionó como refugio territorial, político y administrativo para las distintas tribus radicales.
El reordenamiento de la UCR
La disputa capitalina se inscribe en un reordenamiento más amplio del oficialismo. En la UCR admiten que el poder interno ya no se distribuye igual que al comienzo de la gestión de Carlos Sadir. Con el correr de los meses, el gobernador ganó margen propio y, por el momento, aparece sin competencia interna visible para 2027. La discusión pasa por ordenar los demás casilleros.
En ese tablero, Jorge conserva un activo decisivo, que es la sintonía con Casa de Gobierno. En las últimas semanas, el gobernador y el intendente compartieron inauguraciones y anuncios vinculados a la capital, varios de ellos en Alto Comedero. En sectores municipales sostienen que Jorge sigue firme y que cualquier salida deberá preservar su estructura territorial. Chuli puede volver a competir, pero también administrar la presión hasta negociar un sucesor propio en el municipio, garantías sobre el aparato que construyó o un lugar de peso en el armado de 2027.
La disputa, en rigor, todavía no ordena una candidatura, pero dispone condiciones de negociación. Morone necesita instalarse para llegar con volumen propio a la mesa de 2027 y Jorge necesita demostrar que conserva territorio para no entregar la capital sin garantías. La Casa de Gobierno necesita que esa pulseada no rompa el distrito que sostiene buena parte del equilibrio provincial.
Gerardo Morales, Chuli Jorge y Carlos Sadir
Chuli Jorge con Gerardo Morales y Carlos Sadir.
La interna tiene un límite que nadie desconoce. En los dos sectores saben que una ruptura en San Salvador puede costar más que la intendencia. La capital ordena votos, estructura, Concejo y Legislatura. Si el oficialismo se parte en ese distrito, el daño puede proyectarse sobre todo el esquema provincial.
Alto Comedero en la discusión 2027
La primera señal fuerte del movimiento de Morone había llegado antes. A comienzos de marzo, el bloque Jujuy Crece presentó el proyecto de municipalización de Alto Comedero. La iniciativa tocó una fibra sensible porque puso en debate el mapa político, administrativo y electoral de San Salvador. En el municipio lo leyeron como una estocada temprana sobre el territorio más delicado de la ciudad.
Un par de meses después, el diputado salió a la cancha con agenda municipal propia. Se cuidó al hablar de Alto Comedero, no se abrazó a la municipalización ni la convirtió en bandera personal, pero planteó que la discusión debía darse más allá del mecanismo institucional y puso el foco en mejorar la autonomía operativa del sector.
Adriano Morone legislatura
Adriano Morone, en la Legislatura de Jujuy.
Sucede que Alto Comedero no es sólo un problema municipal, sino una deuda del sistema. Su crecimiento estuvo empujado por planes provinciales y nacionales de vivienda, muchas veces sin planificación urbana suficiente, infraestructura proporcional ni servicios acordes. El municipio administra una parte del problema, pero no lo generó solo ni puede resolverlo solo.
El distrito concentra cerca del 30% del padrón capitalino. En 2025, Jujuy Crece obtuvo 34,2% en Alto Comedero, contra 42,1% en el resto de San Salvador. La Libertad Avanza hizo el recorrido inverso: llegó a 25,6% en Alto Comedero y bajó a 19,3% en el resto de la ciudad.
El factor La Libertad Avanza
San Salvador no es un distrito más. Es el seguro electoral del oficialismo que amortigua pérdidas en el interior, sostiene volumen provincial y ordena la correlación legislativa. Por eso no admite una interna larga ni una candidatura débil.
En 2027, Jujuy Crece pondrá en juego 13 de las 25 bancas que tiene hoy. El peronismo arriesgará 6 de sus 8 bancas formales, Primero Jujuy expone sus 2 bancas y el FIT pone en disputa 3 de sus 5. La Libertad Avanza, en cambio, no arriesga ninguna.
Si los libertarios repiten una elección parecida a la de 2025, pueden convertirse en la segunda fuerza legislativa y alterar una distribución institucional que el oficialismo y sectores del peronismo administraron durante años con reglas conocidas. La Libertad Avanza no necesita intervenir en la interna radical para beneficiarse de ella porque le alcanza con que el oficialismo llegue dividido.
En el Concejo, el problema se replica. En 2025, La Libertad Avanza metió tres de las seis bancas en juego en San Salvador. Si repite esa performance, el oficialismo podría retener la intendencia y enfrentar un cuerpo más áspero.