LA MOTOSIERRA LIBERTARIA

Rosario: la millonaria deuda de la obra social volvió a dejar sin atención médica a las Fuerzas Armadas

El corte de las prestaciones alcanza a casi 4000 afiliados. “Se interrumpieron quimioterapias, se suspendieron cirugías. Es muy grave”, señalan en ATE.

La crisis de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (Osfa, ex Iosfa) volvió a golpear en Rosario. Por el atraso de dos cuotas millonarias, la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario (Aclysa) cortó la atención a unos 3.700 afiliados, que quedaron sin guardias ni internaciones.

“Se han interrumpido tratamientos de quimioterapia y se han suspendido cirugías. Es muy grave”, advirtió Alejandro Sortino, delegado de ATE en la obra social.

ATE Rosario denunció la falta de atención sanitaria para los afiliados de Osfa y reclamó respuestas urgentes.

ATE Rosario denunció la falta de atención sanitaria para los afiliados de Osfa y reclamó respuestas urgentes.

Sin acceso a clínicas y sanatorios privados, los afiliados deben recurrir al sistema público o afrontar de manera particular controles, estudios y consultas.

El problema es que tampoco existe una salida fácil por esa vía. Según explicaron desde ATE, en algunos hospitales públicos aparecen obstáculos porque los pacientes figuran con cobertura, aunque la obra social no les garantice una prestación.

“Estamos muy preocupados. Los afiliados y trabajadores tenemos miedo de enfermarnos o de que le pase algo a algún familiar, porque no sabés adónde llevarlo”, planteó Sortino.

A esa incertidumbre se suman coseguros elevados y una cobertura que, según el gremio, se reduce de manera constante.

La posibilidad de que Osfa cancele una de las cuotas adeudadas tampoco despeja el panorama. En la delegación rosarina temen que la atención se restablezca de manera provisoria y vuelva a cortarse ante otro incumplimiento, como ocurrió en otras ciudades.

Nombres que cambian, problemas que se quedan

El conflicto no es nuevo. En septiembre de 2025, cuando la estructura todavía funcionaba como Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa), los prestadores rosarinos ya habían suspendido la atención después de meses de pagos parciales y deudas acumuladas.

En aquel momento, fuentes internas estimaban un pasivo de 238.000 millones de pesos en todo el país. La crisis afectaba a las Fuerzas Armadas y también a Gendarmería, Prefectura y Policía Federal, en un escenario marcado por el refuerzo de efectivos federales en Rosario en el marco del Plan Bandera.

Con la crisis ya instalada, el Gobierno tomó una decisión que parecía orientada a ordenar el panorama. A comienzos de febrero, ya con Carlos Presti al frente del Ministerio de Defensa, disolvió el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa) mediante el Decreto 88/2026 y dividió su estructura en dos organismos.

Por un lado, creó la Obra Social de las Fuerzas Armadas (Osfa), destinada al personal del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Por otro, puso en marcha la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad, para gendarmes y prefectos, con prestaciones gerenciadas por la empresa de medicina privada Médicus.

Sin embargo, la separación no terminó con los problemas. Según explicó Alejandro Sortino, el nuevo esquema para gendarmes y prefectos contempla descuentos cercanos al 8% de los haberes. Quienes buscan una cobertura más amplia deben, además, pagar una diferencia para acceder a planes superiores y reducir los coseguros.

La división también dejó cuentas pendientes entre ambas estructuras. En ATE aseguran que Gendarmería mantiene una deuda millonaria con Osfa, heredada de la antigua obra social, que continúa profundizando las dificultades financieras del organismo.

“Nada más cambió el nombre, los problemas son los mismos”, resumió Sortino, quien advirtió que todavía no existen respuestas claras ni certezas sobre el rumbo de la obra social.

Los trabajadores de Osfa temen despidos

La interrupción de las prestaciones abrió otro frente. Además del universo de integrantes activos y retirados de las Fuerzas Armadas, la delegación de Rosario tiene entre 50 y 60 empleados, representados por ATE, que temen que las autoridades intenten enfrentar el rojo financiero mediante un recorte de personal.

“Achicando al personal no vamos a salir adelante”, advirtieron fuentes del gremio. Para la organización, una reducción de la planta no resolvería las deudas con los prestadores y trasladaría las consecuencias a empleados y afiliados.

Ante la falta de certezas, ATE convocó para el próximo miércoles, a las 11, a un abrazo solidario frente a la sede de Osfa, ubicada en España 1540.

El reclamo, además, apunta a obtener respuestas y exigir un plan de contingencia que garantice atención aun cuando se interrumpan los convenios privados.

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