El gobierno de Salta estructuró desde el primer día de gestión un Plan de Conectividad Vial con una mirada estratégica: mejorar los caminos que atraviesan y recorren la provincia para garantizar la vinculación regional y asegurar una salida competitiva hacia los puertos y mercados internacionales.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
En el mapa de prioridades figuraban más de 20 obras, diseñadas para transformar la matriz logística de la provincia. Sin embargo, el escenario cambió cuando el gobierno nacional decidió paralizar la obra pública, desfinanciando también la construcción de corredores viales fundamentales para nuestra provincia y el norte argentino.
Frente a este panorama, prevaleció la visión de futuro del gobernador Gustavo Sáenz, entendiendo que la obra pública cobra sentido e importancia cuando se dejan de lado las posturas ideológicas para dar prioridad absoluta a los ciudadanos.
Repavimentación de la Ruta Nacinal 9/34, tramo Rosario de la Frontera - Metán
La obra pública en Salta y el norte argentino
Tras varias gestiones, el gobernador firmó en junio de 2024 un convenio por el cual la Nación se comprometía a dar continuidad a proyectos viales de envergadura. Sin embargo, el acuerdo se cumple de manera parcial: hay proyectos paralizados, obras ralentizadas por falta de pago e infraestructura abandonada, como ocurre con dos tramos de la emblemática Ruta Nacional 40, en el corazón de los Valles Calchaquíes, y con la Ruta Nacional 86, en el norte provincial.
Ante este incumplimiento, la administración provincial tomó la decisión política y económica de invertir recursos propios en varias trazas que son de jurisdicción nacional. Lo podemos hacer porque Salta registra más de seis años consecutivos de equilibrio en sus cuentas públicas. Ese orden financiero es un activo valioso en el complejo escenario nacional, ya que genera la confianza, certeza y previsibilidad necesarias para sostener las políticas públicas y optimizar la calidad de vida de la gente.
Invertimos porque en Salta no queremos rutas abandonadas ni pretendemos postergar el progreso: pensamos en el presente y en el futuro de sectores que apuntalan económicamente a la provincia, sin descuidar la seguridad de quienes las transitan.
Mantenimiento de rutas.
Ejemplos de la gestión en Salta
La repavimentación de la traza de la RN 9/34, en el tramo entre Rosario de la Frontera y Metán, conocida tristemente como la “ruta de la muerte” por su alta siniestralidad. A nosotros sí nos importa la vida por encima de tironeos jurisdiccionales. Es la puerta de entrada a la provincia y al norte del país.
La asistencia financiera a Nación para avanzar en la pavimentación de la Ruta Nacional 51, columna vertebral del Corredor Bioceánico Norte y ansiada salida al Pacífico.
El sostenimiento de los pagos a la empresa encargada de construir los dos puentes sobre el río Vaqueros y su respectiva circunvalación, una obra largamente esperada para ordenar el tránsito del área metropolitana.
La construcción de un bypass en Campo Quijano sobre esa misma ruta 51 —clave para potenciar la actividad minera.
La Provincia gestionó con éxito para conseguir financiamiento internacional destinado a pavimentar otros dos tramos en la Puna, hasta el paso de Sico y la salida por Chile.
En resumen, estas acciones responden a decisiones estratégicas que proyectan a la provincia, contraponiéndose a una mirada corta que confunde el equilibrio fiscal con el ahogo de la infraestructura básica. Gobernar exige prioridades, y Salta las tiene claras.