Francisco Azcué comenzó la carrera por retener la intendencia de Concordia. Detrás de ese objetivo principal, aparece la vocación de volver a enamorar a una porción del electorado peronista que lo acompañó en las urnas en 2023, cuando cortó una hegemonía del PJ que llevaba cuatro décadas.
Lo hace con algunos frentes de conflicto interno aún abiertos. Uno de ellos fue la crisis política que desató la renuncia de su secretario de Gobierno, Luciano Dell´Olio, que derivó en la interpelación en el Concejo Deliberante de su mano derecha, Pablo Ferreyra, coordinador de Gabinete.
Con esa crisis todavía abierta, el intendente busca retomar el mando y encauzar la tropa rumbo a 2027. Por un lado, apunta a recuperar el control dentro del bloque oficialista en el Concejo. La convocatoria a Ferreyra, funcionario de máxima confianza del alcalde, estuvo promovida por concejales de Juntos que le exigieron respuestas ante la decisión de no renovar contratos a parte del personal municipal.
Aquel episodio se sumó a una relación frágil del intendente con integrantes de la mesa política que lo llevó al poder. Referentes de la UCR, el PRO y de otros partidos le reprocharon en público que no consensuaba decisiones de gestión. El ministro de Gobierno y Trabajo de la provincia, Manuel Troncoso, le pidió “humildad”.
La reconstrucción política de Francisco Azcué
Tras aquella crisis, la mesa política local trata de recuperar su funcionamiento con representantes de todos los espacios. El intendente convoca todos los viernes a la tarde y asisten, entre otros, Dell ‘Olio, que, aunque renunció sigue formando parte del armado político; Troncoso; Nancy Ballejos, presidenta del PRO; Lorena Aguilar, exfuncionaria que participa en representación de la UCR; y referentes de otros espacios de la coalición. En algunas oportunidades, la mesa amplía e incluye a funcionarios y concejales.
En ese ámbito Azcué deberá dilucidar los vectores de su campaña hacia la reelección. Aun reina cierta desconfianza entre algunos actores de esa mesa, que miden la recomposición del vínculo con cautela. La figura del gobernador Rogelio Frigerio es el conector que aglutina a todos y fue por ese liderazgo que el grupo se dobló, pero no se rompió.
Con ese frente en camino de reconstrucción, y con cuestionamientos internos todavía vigentes, el intendente mira hacia 2027 con el foco puesto en el voto peronista que lo acompañó en 2023.
El voto peronista en Concordia
Para alcanzar ese objetivo, el intendente piensa en dos estrategias posibles: por un lado, reforzar el lazo con instituciones con fuerte arraigo territorial, como los clubes de fútbol, que en la ciudad juegan un rol fundamental en la inclusión social y que tienen, en su gran mayoría, dirigencia afín a los postulados del justicialismo.
En esta misma línea, se inscriben el gremio de municipales, que en buena medida acompañó su victoria en 2023, pero que ahora podría resentir el voto ante la ola de despidos que impulsó el intendente. Será un desafío recomponer la relación con los sindicatos, aunque no demostraron una agenda de conflicto que preocupe demasiado al alcalde.
Por otro lado, el desafío para el próximo turno electoral será conservar el sufragio que logró atraer gracias al desencanto que produjo en buena parte del peronismo la interna que desangró al PJ local. De aquel episodio todavía quedan esquirlas sin recolectar. Una de ellas es la situación institucional del partido, que probablemente desemboque en una intervención de la conducción provincial.
Dos de los siete candidatos del peronismo de Concordia en las PASO de 2023 son ahora funcionarios de Frigerio. Eduardo Asueta y Alfredo Francolini, que salió tercero detrás de Armando Gay y Ángel Giano, responden a la Casa Gris. A ellos se suma Alberto Zadoyko, que compitió por el Senado provincial con boleta corta y que se incorporó luego a la estructura del oficialismo.
El armado territorial de Asueta, Francolini y Zadoyko está en el horizonte del deseo de Azcué, pero nada en política es lineal ni transferible. Los tres funcionarios tienen línea directa con Troncoso, y ninguno renunció públicamente a sus aspiraciones de gobernar su tierra. Francolini obtuvo casi 9000 votos y fue una figura que condensó las demandas del padrón céntrico de la ciudad, con fuerte influencia en el sector mercantil por su origen como comerciante. Su nombre siempre suena en años impares y esta vez no es la excepción.
La alianza con La Libertad Avanza
Azcué es consciente de que la eventual alianza entre Juntos y La Libertad Avanza condicionará todo el armado de 2027. Aunque Frigerio aún no formalizó el acuerdo electoral con la Casa Rosada, fuentes de su entorno aseguran que ya está sellado. A lo sumo, faltará dirimir la letra chica. En ese escenario, el intendente sabe que deberá ceder espacios al partido violeta.
El nuevo invitado a la coalición establece nuevas reglas de negociación interna en Juntos y suprime posibilidades de apertura, como la que sueña Azcué con la incorporación de un sector del peronismo que marca como límite a Javier Milei. Tal vez el desdoblamiento electoral acerque un poco esa chance.
En las aspiraciones del intendente aparece una alianza más edulcorada que la de 2025, con mayores chances de negociación de espacios. No cree, por ejemplo, que deba ceder la viceintendencia a una candidata violeta. Para ese lugar tiene un nombre que lo entusiasma y que aglutinaría ese voto peronista al que aspira conquistar, pero se lo guarda bajo siete llaves. Todavía falta un largo tramo para que los escenarios decanten.
La obra pública local como eje de campaña
Azcué confía en su gestión como el principal estandarte para la campaña. Como contó Letra P, en abril anunció un ambicioso plan de infraestructura al que denominó Hacia el Bicentenario, con una inversión de $ 2800 millones con recursos propios. En ese marco, activó una planta de asfalto y otra de adoquines, para motorizar un programa de pavimentación e infraestructura urbana.
Según explicó, la proyección de inversión de 15 millones de dólares para este año equivale al 20% del presupuesto municipal. “Queremos llegar al 35% destinado a este tipo de políticas públicas”, sostuvo.
Además de pavimentación y repavimentación, el proyecto contempla la renovación completa de las redes de infraestructura sanitaria. Esto incluye el recambio de cañerías de agua potable, la modernización de la red cloacal, las conexiones domiciliarias y la colocación de nuevas válvulas de seccionamiento e hidrantes.