Las poco menos de 12 horas que el gobernador de Buenos Aires usó para plantarse como alternativa a Javier Milei en 2027 fueron suficientes para enseñar que los tiempos de un candidato corren distinto en Córdoba.
El cordobesismo de Martín Llaryora, la corriente que lidera Natalia de la Sota, el sindicalismo cordobés y otros actores clave de la vida política local resolvieron aplicar sus propios relojes. No adelantarán sus posiciones hasta entrado el momento de las definiciones, mucho menos lo harán antes si sienten que pronunciamientos anticipados perjudican sus ambiciones inmediatas.
Martín Llaryora, gestión para evitar la política nacional
El gobernador Llaryora fue el primero en agriar la visita. Horas antes del arribo, sus adláteres comunicaron que todos son bienvenidos a la provincia. Apenas empezó a rodar la versión de un acuerdo bajo cuerda, que el propio delasotismo se encargó de denunciar, el sanfrancisqueño dio una entrevista donde defendió la necesidad de un armado transversal, alejado del kirchnerismo y de La Libertad Avanza.
llaryora computadoras escuelas
Martín Llaryora recorrió el noroeste de Córdoba
Juan Schiaretti, Maximiliano Pullaro y Mauricio Macri fueron los nombres que echaban a rodar nuevamente los funcionarios llaryoristas consultados sobre los movimientos del peronismo bonaerense en el patio de su casa.
El axelismo cordobés, que se lleva bien con Llaryora y que lidera el exsenador Carlos Caserio, reconoció que les cayó muy antipático el momento elegido para volver a agitar los trapos de la vía del medio, que entre sus damnificados tiene al peronismo. Si lo sabrá Sergio Massa.
La bienvenida fue también para Mauricio Macri
Llaryora prefirió mostrarse un día antes en San Juan, en la Mesa Minera con Diego Santilli y otros gobernadores, e inaugurando obras en el norte cordobés justo cuando Kicillof pedía en La Falda la unidad para ganarle a Milei.
Para que no quedaran dudas de que todos son bienvenidos en Córdoba, hasta Mauricio Macri reanudó la avanzada en su “segundo hogar” de la mano del diputado Fernando de Andreis. “Macri tiene buena relación con Llaryora, pero habla permanentemente con Schiaretti”, reconoció el vínculo con el más antikirchnerista de los cordobesistas.
Estos movimientos al medio son, por ahora, una señal más de que Kicillof deberá esperar a que el cordobesismo sienta que tiene calzada la reelección de Llaryora para empezar a hablar. No sacará, antes, una definición de apoyo.
Natalia de la Sota se fue a La Matanza
También decidió mostrarse bien lejos la diputada de Defendamos Córdoba, a quien vinculan con Kicillof y Massa y que, cuando eso pasa, suscita la rabia de la hija del tres veces gobernador José Manuel de la Sota, harta de que siempre la vinculen como la marioneta de los varones de la política.
Como contó Letra P, a Kicillof lo recibieron con cara ruda. “Viene a Córdoba en el marco de un acuerdo con Llaryora”, dispararon en la previa. Como respuesta, eligió mostrar las fotos de su caminata por La Matanza y reuniones con referentes de la industria bonaerense cuando Kicillof transitaba la mitad de su gira cordobesa.
natalia de la sota en la matanza
Natalia de la Sota recorrió La Matanza el día que Axel Kicillof viajó a Córdoba
"Natalia entró al clásico bodegón El lugar de siempre, en pleno corazón de La Matanza. Venía de recorrer tres fábricas, una de ellas de calzado. Todas tienen quejas y están produciendo en niveles mínimos. Al entrar al bodegón, uno a uno los comensales se fueron acercando y le pedían fotos, la alentaban, la besaban. Natalia no podía creer lo que sucedía", relató a este medio un testigo político de la gira.
De la Sota muestra un perfil nacional, pero no depone su proyecto para Córdoba. Cualquier candidato presidencial peronista deberá esperar a que la conversación entre la diputada y Llaryora se produzca para saber cómo van a jugar. Otra vez, Córdoba parece tener otro huso horario.
Gremios: los de siempre y una sola sorpresa
El gremialismo cordobés fue quizás el más jugado y fue el verdadero acierto de quienes armaron esta incursión del bonaerense. Están menos atados de manos.
Además, no están bien vinculados con Llaryora. Fuentes sindicales remarcan esa condición al señalar que el gobernador no tiene gremios que pueda sentir como propios.
Axel Kicillof y Héctor Daer, en Córdoba
Axel Kicillof y Héctor Daer en La Falda
“Los que no estuvieron es porque no son kirchneristas, como el Sindicato de Empleados Públicos, por ejemplo. No es porque quisieron quedar bien con Llaryora”, remarcan la diferencia.
Letra P publicó la lista completa de asistentes sindicales al scrum con Kicillof que siguió al Congreso de la Sanidad. Sólo dos pertenecen a la órbita directa del llaryorismo.
Una es la legisladora Silvina Juric, integrante del gremio de los mercantiles que dirige su esposo, Pablo Chacón. Algunas fuentes gremiales definen esta participación de toda la plana mayor de AGEC como la verdadera sorpresa. Lo cierto es que esta familia había apoyado antes a Massa.
Cuentan en el lote llaryorista a Eugenia Romero, integrante de la conducción del PJ y secretaria general de la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (Utedyc). Aquí vale la pregunta: ¿fueron con la venia del mandatario local que pone huevos en todas las canastas? ¿O lo hicieron por tradición nac & pop?
Si bien si se pasa el peine fino a la lista, hay muchos gremios que en la jerga llaman “truchos” porque son federaciones paralelas, desprendimientos de otras agremiaciones que tienen pocos afiliados, hay nombres de peso que no especularon y jugaron anticipadamente. Es decir, operaron como la excepción a la regla.
La mayoría, hay que repetirlo, apoyaron a candidatos nacionales del peronismo kirchnerista, pero han trabado acuerdos locales con Schiaretti y Llaryora.
El mayor acierto en Córdoba y el llamado en espera
Quizás el mayor acierto es que, pese a las especulaciones iniciales del gremialismo local, Kicillof tuvo el apoyo de nombres de peso como el de Rubén Daniele (SUOEM), Mauricio Saillén (Surrbac), Jorge Molina (Luis y Fuerza), Federico Corteletti (Judiciales), Rubén Urbano (Unión Obrera Metalúrgica), Edgar Luján (Camioneros), Emiliano Gramajo (Aoita) y Ezequiel Morcillo (Bancarios), entre otros.
Al cierre de la gira, sus escoltas directas confirmaron que Kicillof no recibió ningún llamado cordobesista. Insistirá y Caserio seguirá con el armado de la agenda que viene en el impenetrable cordobés.