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LAS MIL Y UNA NOCHE LIBERTARIAS

El relato de Javier Milei: "hijo de puta" e "imbécil", los insultos más usados por el Presidente

Letra P analizó cerca de 300 desgrabaciones. En entrevistas, proliferan ataques directos. “Parásitos”, “econochantas” y “madriles”, en el podio desde el atril.

El 24 de abril de 2024 quedó para la historia taquigráfica de la Casa Rosada. Esa noche, un presidente argentino dejó asentado en un discurso oficial un insulto: "Como dijo un imbécil, 'este no es un gobierno liberal porque no liberó la droga’”. Para esa cena de la Fundación Libertad, Javier Milei llevaba más de cuatro meses en el poder, y, considerando el tono de su campaña, se tomó bastante tiempo para incorporar improperios y descalificaciones al léxico presidencial.

Esta semana se cumplieron mil días de la presidencia de Milei, el primer experimento anarcocapitalista global, según le gusta jactarse al núcleo duro de La Libertad Avanza. Para el aniversario, con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial, Letra P analizó 189 discursos y 94 entrevistas, material desgrabado entre el 10 de diciembre de 2023 y el 9 de septiembre de 2026. Sus posteos en Twitter no fueron tomados en cuenta para el análisis.

Si bien fue creada a imagen y semejanza de su líder, que suele mostrarse caótico y anárquico discursivamente en la vocería y la promoción del modelo libertario, la construcción de la narrativa mileísta durante estos casi tres años, reflejada en este corpus lingüistico, permite vislumbrar ciertos hilos conductores. Uno es el uso de la agresividad como política de Estado.

Un primer análisis general del material sistematizado permite confirmar la sensación prejuzgada: Milei putea más frente a un periodista que al estar frente a un atril. En las entrevistas se contabilizan 148 insultos y 157 descalificaciones; mientras que son 94 y 240, respectivamente, en sus intervenciones institucionales.

Como Milei brindó el doble de discursos, por volumen, la frecuencia de agravios en entrevistas es 3,2 veces mayor. Frente a un periodista, emite 2,77 insultos cada 10 mil palabras.

Mandriles, empresaurios, kukas y zurdos

Milei no sólo naturalizó los insultos en la investidura presidencial, sino también algo a lo que más apela: las descalificaciones. Desde antes de lanzar su carrera política, siendo economista y panelista de TV, el libertario echó mano a apodos y etiquetas ofensivas como parte de su arsenal discursivo.

Con el dirigente ya mudado a la Quinta de Olivos, el diccionario mileísta sumó apelativos de animalización de sus adversarios, como "mandril" y "empresaurio", además de "econochanta", "ensobrado", "degenerado fiscal", "parásito", "orco", "ñoqui" y "mononeuronal". Para el análisis no fue tomada en cuenta la palabra "casta", que el Presidente también usa de manera peyorativa, pero es una categoría estructural de su pensamiento, a la que suele apelar para dirigirse a distintos sujetos políticos.

En cambio, el término "kuka", en referencia al kirchnerismo, suele usarlo más en entrevistas (100 veces) que en discursos (53). Frente a la prensa, además, se evidencia la construcción del “riesgo kuka” como amenaza, que termina convirtiéndose casi en una categoría económica propia. En sus extensas intervenciones en el streaming Neura, por ejemplo, habla de los “kukas” como una “secta”.

En los discursos, ganó presencia durante 2025, año electoral, cuando acuñó también la expresión "Mundo kuka”. En la asamblea legislativa del 1M de este año, al ser increpado desde las bancas, Milei le dijo varias veces "kukas" a la oposición.

En cambio, a pesar del posicionamiento ideológico que desplegó en sus campañas políticas (en 2021 polarizó con Myriam Bregman en un debate de candidatos), el término "zurdo" apareció menos en su vocabulario presidencial: apenas 43 veces en discursos y 25 en entrevistas. El término lo usó sumando una descalificación adicional, como cuando habló de “zurdos inmundos”.

Hay una explicación estratégica: en la campaña de 2023, Santiago Caputo pidió cambiar el grito de guerra libertario "los zurdos tienen miedo" por "la casta tiene miedo". El asesor convenció al entonces candidato que polarizar con la izquierda reduciría sus chances electorales y que le convenía elegir de adversario a todo el arco político.

Los dos registros de Milei

En las entrevistas, Milei personalizó la agresión con insultos directos. Hubo más “imbécil”, “hijo de puta”, “pelotudo”, ataques nominales y apodos. En el intercambio con el periodismo y en la improvisación, asomaron adversarios concretos que liberaron el registro presidencial más insultante.

En los discursos, en cambio, incluso en los que dejó de leer, proliferaron categorías que sirvieron para construir grupos adversarios: "econochantas", "degenerados fiscales", "parásitos", "ensobrados", "orcos", "ñoquis" y "empresaurios".

Milei suele reemplazar los insultos por categorías peyorativas reutilizables, que pasa de las entrevistas a los discursos. "Manga de mandriles infradotados” le valió tanto para periodistas como para economistas. Empresaurio es un término constante, usado según él mismo aclaró en sus primeras presentaciones para hablar de empresarios prebendarios.

El pico y la promesa rota

El pico de agresividad presidencial se dio en mayo de 2025, en paralelo a las elecciones porteñas, en las que La Libertad Avanza enfrentó al PRO, lo cual afectó también la percepción de Mauricio Macri en el universo mileísta. La entrevista más hostil en términos idiomáticos fue en La Misa, del canal de streaming Carajo, el 8 de mayo del año pasado. En el transcurso de seis horas, el Presidente repitió insultos como "hijo de puta", "hijo de remil puta", "imbéciles", "mandriles", "mandriles infradotados", "orcos", al tiempo que hizo juegos peyorativos con apellidos de periodistas.

En mayo de 2025 se concentró aproximadamente una tercera parte de todos los insultos pronunciados en entrevistas de Milei. En su discurso del 42º Congreso del IAEF, por esas fechas, el Presidente habló de los “imbéciles de los periodistas” y de "econochantas”.

Más tarde, en el mismo año, se produjo una transformación poco antes de la derrota libertaria en la provincia de Buenos Aires frente al peronismo: “Voy a dejar de usar insultos a ver si están en condiciones de poder discutir ideas”, dijo el 4 de agosto en la Fundación Faro. Diez días después, en La Plata, insistió: "Hace poco me comprometí a no insultar”.

Su agresividad, entonces, dejó de apoyarse en epítetos convencionales y pasó a metáforas de deshumanización política. En ese periodo calificó a opositores como “zombies”, “termos” y “cabeza de pulpo".

El 19 de noviembre, en una charla con Gabriel Anello, el periodista lo calificó de "moderado", a lo que el Presidente respondió: "Puede ser que haya decidido utilizar otra parte del vocabulario”.

La promesa presidencial se rompió este año, primero en una actividad protocolar: el 16 de marzo, en la Bolsa de Comercio de Córdoba, sostuvo "viene un imbécil y crea la ley de alquileres”.

La recaída en entrevistas se produjo el 8 de abril, en la Televisión Pública. Apuntó contra un periodista, al que calificó de "imbécil operador roñoso” y “basura operadora”. El 14 de mayo, en Neura, también se refirió a un trabajador de prensa como "este hijo de remil puta” y agregó que los periodistas son "mierda humana”. El adversario que eligió en esta etapa fue, por lejos, la prensa.

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