El PRO de La Plata atraviesa una etapa de incertidumbre tras la derrota electoral que puso fin a los ocho años de gestión de Julio Garro. Sin conducción clara desde 2023, el partido intenta reordenarse alrededor de nuevos dirigentes, mientras enfrenta el desafío de conservar relevancia en un escenario dominado por el crecimiento de La Libertad Avanza (LLA).
La salida de Garro del centro de la escena local dejó un vacío político durante más de dos años. La derrota frente al peronismo no solo implicó la pérdida del gobierno municipal, sino también el debilitamiento de la estructura partidaria que había gobernado la capital bonaerense desde 2015. Hubo fuga de dirigentes y acefalía en la conducción.
De ese contexto emergieron figuras que buscan encarnar la renovación del espacio, aunque luchan con sus propios demonios filolibertarios: el concejal Nicolás Morzone y la diputada Julieta Quintero Chasman responden a Cristian Ritondo y Diego Santilli, respectivamente. Ambos tienen la convicción de que el partido vuelva a conformar un frente electoral con La Libertad Avanza en 2027.
El limbo del PRO tras la derrota de Julio Garro
La salida de escena de Garro no se llevó puesto inmediatamente a todo el partido en la capital bonaerense. Ritondo aún conservaba al presidente del bloque amarillo en el Concejo Deliberante, Juan Martínez Garmendia, quien aspiraba a ser una de las caras de la renovación. No obstante, el proceso electoral de 2025 postergó sus intenciones, aunque se mantuvieron las figuras de Morzone y Quintero Chasman para las listas. El primero ingresó como concejal y la diputada provincial retuvo su banca.
Tras el cierre de listas, Darío Ganduglia, edil de confianza de Garro, armó un monobloque vecinalista, aunque sigue referenciado en el partido. No responde al esquema ritondista de Morzone, pero estuvo en la cumbre del PRO en Vicente López hace dos semanas. Garro nunca construyó un sucesor y, hasta el momento, nadie pudo capitalizar la territorialidad que era conducida por el exintendente.
La pregunta de fondo atravesó a la dirigencia amarilla que quedaba: cómo sostener la existencia política del PRO ante el acecho de LLA, la fuerza dominante de la política nacional, nueva en la ciudad. En La Plata, la renovación apareció como una condición necesaria para recuperar protagonismo, pero también quedó claro que ningún proceso de recambio tendría éxito si terminaba subordinando completamente al partido a otra fuerza política.
Morzone
Nicolás Morzone, presidente del bloque del PRO en el Concejo Deliberante de La Plata.
El PRO platense y su relación con La Libertad Avanza
La estrategia impulsada por lo que quedó del PRO apostó a fortalecer los vínculos con LLA. La posibilidad de una nueva convergencia electoral aparece como una alternativa para enfrentar al peronismo en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires.
El crecimiento libertario redujo los márgenes de maniobra del macrismo local, que pasó de ser la principal referencia opositora a disputar espacio dentro de un universo político cada vez más influenciado por el oficialismo nacional. Ese camino transitan hoy las vertientes amarillas platenses, con alguna expresión minoritaria que busca subir a escena, de la mano de PRO Tercer Tiempo, un espacio conducido por el exsecretario de Cultura y Educación local Martiniano Ferrer Picado.
Para Morzone y Quintero Chasman, el desafío consiste en combinar la necesidad de acuerdos electorales con la preservación de una identidad propia. En septiembre pasado, la tarea no resultó sencilla en una fuerza que buscaba procesar las consecuencias de la derrota de 2023. Casi tres años después, en La Plata admiten un trabajo político sólido y consolidado con la conducción libertaria en la ciudad, a cargo del diputado Juan Osaba, línea Karina Milei, y el concejal Juan Pablo Allan, por el sector de Patricia Bullrich. En el deliberativo local los bloques votan en espejo.
Quintero1
Cristian Ritondo, Diego Santilli y Julieta Quintero Chasman.
Los nombres del PRO en la ciudad
El bloque del PRO en el Concejo es presidido por Morzone y completado por Iván Zanetto. Ganduglia tiene su monobloque Propuesta Vecinal, y Melany Horomadiuk también se fue de la bancada amarilla para formar ASAP Nueva Generación. Responde a Daniel Lipovetzky, recientemente incorporado al gabinete del intendente Julio Alak. Florencia Barcia se pasó a LLA. Es decir, el bloque podría estar conformado por cinco bancas, pero ante las fugas se quedó con dos. Es una cuenta que hace el ritondismo para graficar que la pérdida de músculo político fue por “especulaciones o traiciones”.
Morzone está trabajando en la conformación de la juventud partidaria del PRO que verá la luz en las próximas semanas, mientras apuesta a esa renovación generacional del partido. La salida de Garro dejó una vacancia en el liderazgo que la dirigencia sub 40 quiere capitalizar. Morzone y Quintero Chasman son los consejeros del partido por la Octava sección. Para la asamblea están designados Garro y Florencia Gatti.
Es decir, si se piensa en que el organismo de conducción formal es el Consejo partidario, el concejal y la diputada son los representantes amarillos de Ritondo y Santilli. Habrá que preguntarse si eso es un activo o no a la hora de pensar en lo partidario: hace un largo tiempo que esos dirigentes nacionales juegan para la Casa Rosada. Desde diciembre, Morzone quedó como el vocero filoso, ritondista y ultraopositor a Alak en el Concejo y Quintero, como la representante del santillismo en La Plata.
Renovarse o extinguirse
El interrogante pasa por saber si los nombres para la renovación permanecerán en el PRO o si, como empujan sus líderes provinciales, van hacia la confluencia con LLA. Esa unificación no es sólo electoral. Hay una narrativa que el ritondismo y el santillismo aplican que se asemeja más al discurso de Javier Milei que a los preceptos originales del partido que fundó Mauricio Macri. Santilli es ministro en el gabinete del libertario. Por más que permanezca afiliado al PRO, trabaja para lo que Milei le pida. De hecho, al encuentro de legisladores provinciales que encabezó Macri días atrás no fue Quintero Chasman y ningún otro santillista.
Macri sigue con la campaña del “próximo paso”, con la que viene diferenciándose de la Casa Rosada, y eso incomoda a Santilli y a Ritondo. En La Plata no hay una defensa del partido, sino de la política opositora al peronismo. Es un posicionamiento alineado al mileísmo y contra Axel Kicillof y el kirchnerismo en Buenos Aires. En la agenda local, los líderes emergentes del PRO están más cercanos a la postura libertaria que a lo que alguna vez fue el PRO en la capital provincial.