De concretarse, se terminaría exponiendo una paradoja incómoda para Javier Milei: el complejo estatal que la administración libertaria sometió a un severo ajuste necesitará ahora adecuar sus instalaciones e infraestructura para ponerse a punto si finalmente recibe al Santo Pontífice.
Que FADEA sea el predio que congregue a los fieles de Córdoba, provincias y países vecinos, “es una posibilidad bien real y concreta”, adelantaron desde la Arquidiósesis de Córdoba a Letra P.
Ángel Rossi, el negociador
El protagonismo de Rossi en la negociación suma además un alto voltaje político y social. Conocido por no perder oportunidad para marcarle la cancha a la Casa Rosada y confrontar con la narrativa oficial, durante la misa de San Cayetano volvió a agitar una bandera incómoda para el Presidente al reivindicar abiertamente la justicia social —un concepto al que Milei se opone explícitamente— y disparar sobre la coyuntura del país.
“Ojalá que esta celebración sea para agradecer, pero en un 95% creo que no”, lanzó ante los fieles que poco tienen que agradecer y mucho que pedir.
Desde el 2021, cuando fue nombrado por el papa Francisco, el rol del Arzobispo se caracterizó por ser un puente entre el poder y los sectores del trabajo y vulnerables. Varios sectores sindicales también adhieren a esa idea.
La CGT Córdoba en la protesta de los empleados de FADEA
Ante Letra P recordaron que Rossi mantuvo un firme antecedente de interlocución con la Mesa Sindical de la Industria, en octubre pasado —con referentes como Ilda Bustos (Gráficos y CGT) y Marcelo Bertorello (Sindicato de Trabajadores de FAdeA), Rubén Urbano (UOM), entre otros—, a quienes escuchó y prometió gestiones al “más alto nivel” cuando la parálisis amenazaba la continuidad de FAdeA.
Ese rol de mediador nato posiciona hoy al xardenal como un actor central no solo para destrabar el uso de los terrenos, sino para reabrir canales de diálogo institucionales que visibilicen la coyuntura fabril.
Aunque la sede para la liturgia papal aún no está confirmada, la Iglesia provincial presiona para que el imponente complejo de unas 200 hectáreas ubicado sobre la Avenida Fuerza Aérea (zona sudoeste de la capital provincial) sea el lugar elegido. Sus dimensiones, accesibilidad y condiciones de seguridad lo posicionan como el único predio capaz de contener una convocatoria de esta magnitud.
De concretarse, las charlas reeditarían un hito histórico de alto valor simbólico: el 7 de abril de 1987, durante su visita pastoral a la Argentina, San Juan Pablo II celebró una multitudinaria misa en ese mismo terreno (por entonces el Área Material Córdoba), congregando a entre 300.000 y 400.000 personas en una de las mayores concentraciones religiosas en la historia de la provincia.
FADEA volvería a ser el epicentro de la fe, proyectando la coyuntura de la planta directamente a la vidriera internacional.
Los presidentes designados en FADEA
Aunque los ojos se posen en el evento histórico, la lupa también estará sobre la severa crisis operativa y el errático recorrido que atraviesa la insignia aeroespacial argentina durante la gestión de La Libertad Avanza.
La conducción sindical sintetiza con crudeza la encerrona que atraviesa la planta militar. “FADEA tiene un potencial enorme, pero hoy es rehén de la inacción del Ministerio de Defensa y del arrastre de varias gestiones desastrosas”, resume ante Letra P el secretario general del Sindicato de los Trabajadores Aeronáuticos (STA), Marcelo Bertorello.
Fernando Sibilla, expresidente de FADEA en Córdoba
En los pasillos fabriles recuerdan que, tras el portazo de Fernando Sibilla -ahora ministro de Producción de Martín Llaryora- y Julio Manco ante el desamparo político de la Casa Rosada, la conducción quedó en manos del ingeniero Oscar López, un cuadro que desembarcó hace apenas un mes en medio de un campo minado: cobros en cuotas para los haberes de junio y liquidaciones fragmentadas en julio, donde la empresa cubrió el total del personal bajo convenio pero apenas entregó adelantos a las jefaturas.
Los números de la insignia de Córdoba
Ese nudo operativo se agrava por la falta de una firma en la cartera de Defensa que conduce Carlos Presti: la que autorice a la Fuerza Aérea a liberar los contratos centrales para destrabar los trabajos en los C-130 Hércules y la línea del entrenador IA-63 Pampa.
A esa mora estatal se le suma el freno a los servicios aeronáuticos para el sector privado, proyectos que están en etapa contractual pero languidecen por la falta de empuje político del Ministerio. "Llevamos 33 meses operando a menos de media máquina", alertan desde la representación gremial.
El congelamiento del flujo financiero mantiene a la fábrica con una soga al cuello y arrastra a toda la cadena de valor: la deuda acumulada con proveedores de todo tipo ya ronda los U$S 22 millones.
Un reciente informe en el Congreso alumbra la raíz del ahogo: hacia fines de 2025, la Fuerza Aérea arrastraba contratos plurianuales frenados por U$S 112 millones y acreencias con FADEA por más de $3.800 millones. El torniquete a las contrataciones locales se tradujo en el abandono incesante de la planta de técnicos e ingenieros especializados.
FAdeA, la insignia de la industria aeronáutica de Córdoba.
El manejo de la Casa Rosada expone además una grieta discursiva en la política de Defensa. Mientras la gestión de Javier Milei celebra compras internacionales de alto impacto mediático -como los cazas F-16-, sometió a un virtual parate al polo industrial cordobés.
Tras incluir a la empresa en la nómina inicial de privatizaciones y luego retirarla de la ley bases, el Gobierno optó por mantener a FADEA en una zona gris, sin presupuesto operativo ni rumbo productivo definido.
Incluso la pirotecnia oficial sobre un desembolso por U$S 48,8 millonesdista de haber sido una inyección real a la producción. La trastienda de la operación revela una clásica maniobra de balance: no ingresó un solo dólar de caja a las arcas de la planta, detallaron desde el gremio. Se trató, en rigor, de un pase contable mediante el cual FADEA le transfirió a la Fuerza Aérea la propiedad de los aviones de entrenamiento Grob, que ya operaban en la Escuela de Aviación, a cambio de cancelar deudas cruzadas heredadas de la administración de Alberto Fernández. Una permuta de libros contables que dejó el marcador "en cero", pero mantuvo los hangares congelados.
La política de Javier Milei expuesta
En ese tablero de parálisis e incertidumbre, la figura de Rossi emerge no solo como la guía pastoral del evento, sino como el verdadero artífice de una jugada político-institucional. Si sus gestiones ante la Santa Sede logran confirmar el predio de FADEA, el cardenal habrá conseguido un doble efecto: poner a la emblemática fábrica militar directamente bajo los ojos del mundo y anotarse un triunfo diplomático de peso local.
El movimiento de Rossi obligará a la Casa Rosada a un "cheque forzado". La preparación del terreno para recibir a una multitud y cumplir con las exigencias del protocolo vaticano será la condición al Estado nacional para que ejecute en tiempo récord obras de infraestructura, acondicionamiento logístico y despliegues de servicios que el Ministerio de Defensa retaceó.
Para los trabajadores de la planta, la mediación del Arzobispo reactiva una ventana de esperanza. La eventual misa masiva no solo aportará un alivio espiritual en medio del clima de suspensiones y atrasos salariales, sino que funcionará como la vidriera internacional definitiva para visibilizar el potencial y la dramática coyuntura de la empresa.
Rossi, que supo escuchar a los sindicatos industriales cuando el fantasma del desguace acechaba (y se concretó), vuelve a colocarse en el centro de la escena como el negociador que, a través de la fe, moverá los recursos y la atención que la política de Balcarce 50 mantuvo bajo llave.