El cierre de la jornada 27 de la Convención constituyente de Santa Fe resultó un festín para amantes de las escaramuzas políticas: opositores que abandonaron la reunión, oficialistas que apuraron dictámenes colgados de alfileres, chicanas electorales y un enésimo cuarto intermedio hasta el jueves para definir el último de los seis despachos en debate.
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La última pausa para el diálogo pedida por Unidos, en un nuevo debate dentro de la reforma constitucional, concluía a las 21. El frente oficialista sudaba la gota gorda como nunca para lograr consensos internos en los temas más picantes de la comisión: autonomía municipal, recursos para ciudades y pueblos, reelección de intendentes y concejales.
Ya eran las 22 cuando, tras 13 horas de cinchada intestina en el interbloque de radicales, socialistas y macristas, aparecieron los proyectos de dictámenes faltantes (más temprano se habían presentado los otros tres). O al menos eso se creía. El convencional del PS Joaquín “Popi” Blanco anunció que tenían listas sus iniciativas sobre Régimen Municipal y Recursos, pero que aún no estaba resuelto el despacho sobre las cláusulas transitorias. Ese último no es un tópico secundario: allí se fija desde cuándo empiezan a regir las reelecciones, por ejemplo. Lo mismo que en el caso de Maximiliano Pullaro, pero aplicado a intendentes, concejales y presidentes comunales.
Por ese motivo, Blanco pidió otro cuarto intermedio para este miércoles, esta vez para elaborar el despacho faltante. Diego Giuliano, del Frente Renovador-Más para Santa Fe, le recordó que en la reunión informal previa había advertido que no iba a poder asistir porque debía participar de, nada menos, la sesión de la Cámara de Diputados de la Nación en la que se tratarán los vetos de Javier Milei a las leyes de aumento jubilatorio y emergencia en discapacidad. Se acordó entonces pasar la reunión al jueves a la misma hora.
Parlamentaria-21
Monteverde y Giuliano abandonaron el debate de la reforma en Santa Fe por diferencias con el proceder del oficialismo.
No obstante, el propio Giuliano solicitó que, en línea con lo que había reclamado durante toda la jornada, el debate de los seis bloques temáticos fuera integral, más allá de su debate en particular. Es decir, que pasara todo para el jueves. El oficialismo se negó.
Blanco entonces comenzó la lectura de los dos proyectos de dictámenes. En el medio, el convencional peronista Pablo Corsalini, intendente de Pérez y referente de la agrupación de jefes territoriales Vamos, reclamó a viva voz que no tenían los textos para leer y analizar. Es decir que debían evaluar la letra oficialista a partir de la voz de “Popi”. No hubo caso: el dirigente del partido de la rosa se mantuvo incólume en su tarea.
En los papeles
Mientras Blanco continuaba con su lectura, las hojas de los dictámenes impresos iban llegando en cuentagotas a las bancas oficialistas. Estaba claro que, cuando se reabrió la comisión a las 22, el acuerdo interno parcial en Unidos estaba recién saliendo del horno.
Ante este panorama, los convencionales de los distintos bloques opositores iban levantando el tono. Con más o menos diplomacia, unos y otros solicitaban “cordura” a Unidos para tratar todo el jueves, teniendo en cuenta que el cuarto intermedio ya estaba votado. Rubén Giustiniani, de Activemos, les preguntó el por qué de la “inseguridad” que se observaba por el “apuro” para firmar los despachos. Lo que el ex integrante del PS sugería era que los consensos internos eran endebles y podían caerse en cualquier momento, de allí la decisión oficialista de acelerar los tiempos. Daniel Machado, secretario de la comisión y dirigente de Somos Vida, argumentó en la misma línea.
Unidos, sin marcha atrás
Pablo Farías fue el encargado de avisar que la determinación del oficialismo no tenía marcha atrás y que esa misma noche se firmarían todos los dictámenes. Revelador: el segundo candidato a diputado nacional de Unidos ni siquiera integra la comisión (por lo que cuenta con voz, aunque no con voto), pero su rol como negociador ya es un sello de la Convención.
Tras varias intervenciones con pedidos similares, el vicepresidente de la comisión y convencional de Más Santa Fe, Juan Monteverde, decidió que era el momento de escenificar el enojo. Después de una breve, pero encendida introducción política, anunció que había convenido con los distintos bloques abandonar el recinto ante el “simulacro” de debate que proponía el oficialismo. Y se fue, al mismo tiempo que Corsalini.
Elecciones, los "extremismos" de Unidos y algo más
Blanco salió rápidamente al cruce. Aseguró que todo era un “acting” electoral de Monteverde, a quien acusó de querer erigirse desde esa tribuna como “líder de la oposición”. Le recordó a Giuliano, quien estaba aún en su banca, que el oficialismo había incorporado aportes del peronismo y que el retiro del recinto carecía de seriedad.
El dirigente massita le retrucó que era una irresponsabilidad continuar con el debate sin siquiera tener el texto a mano y, acto seguido, agarró sus carpetas y partió. Sobre el cierre, Giustiniani y Machado amagaron a hacer lo propio pero no llegaron a concretarlo porque Blanco pidió que se den por ingresados los despachos y así dar por terminada la reunión.
Antes, la presidenta de la comisión, la radical Katia Passarino, utilizó su potente voz para hacer su propio discurso en el que aceptó que los dictámenes no estaban impresos y que las largas horas de desacuerdo en Unidos se debían a la dificultad por acercar “los extremismos”. No es la primera vez que sucede.