Intrigas de palacio

Córdoba: quién es Lezcano, el juez sin bando que eligió Llaryora para ordenar la interna de los fiscales

El gobernador apuró la sucesión del schiarettista Delgado en el Ministerio Público Fiscal. Asume el mando un juez de control de bajo perfil y sin enemigos.

Martín Llaryora dio muestras del interés de picar en la rosca de la Justicia de Córdoba, como por ejemplo con la designación de su alfil, Jessica Valentini, en el Tribunal Superior de Justicia. Al alba de este lunes, comunicó que quiere al juez de Control y Faltas de la capital, Carlos Rubén Lezcano, como fiscal general desde marzo de 2026.

Con el envío del pliego a la Legislatura, quedó formalmente abierta la etapa especulativa. ¿Por qué apuró la movida el gobernador que anticipa el clima de salida del schiarettista Juan Manuel Delgado del influyente puesto?

“Este proceso de designación se inicia con la debida anticipación para asegurar una transición ordenada con el actual fiscal general, Juan Manuel Delgado, que permita mantener la profundización de las políticas de persecución penal que se están llevando a cabo en la Provincia”, reza el comunicado posteado antes de las 7 de la mañana de este lunes.

La movida rápida de Martín Llaryora

Quienes conocen la rosca chica, no le encuentran sentido al argumento de la transición ordenada y prefieren hablar de una salida anticipada. Las sesiones en el recinto provincial se extenderán hasta el 30 de diciembre y un mes basta y sobra para calzar la sucesión del fiscal que protagonizó, hace poco, un fuerte contrapunto con su adjunto, el llaryorista Alejandro Pérez Moreno cuando cuestionó que era un “abuso” el uso de la figura de asociación ilícita para delitos menores. Delgado terminó apañando a los fiscales que se sintieron agraviados y denunciaron la opinión académica del número dos del Ministerio Público Fiscal (MPF).

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Llaryora quiere terminar con esa interna feroz que también teje para la vacante en el TSJ y la sucesión de Luis Angulo, el supremo que dejará la presidencia este mes. Si en el MPF antes había dos líneas de choque entre los cuatros fiscales - Héctor David, José Gómez Demmel, Graciela Croppi y Pérez Moreno- ahora hay tres, admitieron fuentes que siguen de cerca las peleas de la “familia judicial”.

El gobernador se habría hartado y le tiende la salida elegante a Delgado porque se da por descontado que Lezcano estará atento a los movimientos de su predecesor. Incluso, suena fuerte que el titular del MPF recalaría en la estructura del Banco de Córdoba que, por cierto, tendrá movimientos en el directorio con la partida del exintendente de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas, a la presidencia provisoria de la Legislatura.

Claro que no quieren ruidos en el cordobesismo y salieron rápido a bajar espumas. Fue el propio ministro de Justicia y Trabajo, Julián López, quien justificó la movida al recordar que el propio Delgado ya había dicho públicamente que no quería continuar en el cargo.

El nuevo alfil de la Justicia

Lezcano funcionaría como un factor de ajuste a esas estocadas públicas del cuerpo de la Fiscalía General. Se trata de un abogado, de carrera judicial, que no llega de la mano de ninguno de los que está mostrándose los dientes adentro.

“Lezcano se ha desempeñado durante los últimos 22 años como juez de Control y Faltas en Córdoba Capital, con la responsabilidad de garantizar el respeto por las garantías procesales, la correcta aplicación de la ley y la resolución equilibrada de los conflictos penales”, lo presentan en el comunicado matutino. Equilibrio resalta en negrita.

Luis Angulo con Martín Llaryora y Ricardo Lorenzetti en el centenario del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba
Martín Llaryora en un acto del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba

Martín Llaryora en un acto del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba

Llaryora quiere avanzar con tres puntos fuertes: la implementación del sistema de flagrancia, el fortalecimiento de la lucha contra el narcotráfico y la articulación judicial y policial con su plan de gestión territorial.

Lezcano deberá pagar el ascenso poniéndose la camiseta de estas reformas que quiere el jefe del Panal, como se conoce a la casa de gobierno cordobesa.

Los rasgos del nuevo procurador general de Córdoba

Todas las fuentes políticas y judiciales consultadas para esta nota coinciden en los aspectos que componen el perfil de Lezcano. Lo describen como un abogado de a pie, que hizo la carrera sin mecenas políticos. Un valor que parece que no abunda y resaltan: es “muy trabajador”. “Es un picapiedra que se hizo querer por todos”, lo definieron en los pasillos del TSJ. ¿Tan inofensivo lo ven?

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Lezcano es descrito como un juez de “perfil bajísimo”, pero que tampoco tendría inconvenientes en jugar fuerte. De hecho, se plegó a las notas de protestas que exigían a Angulo y a Delgado mayor sinergia con los jueces de control.

En el fuero Penal, el nombre de Lezcano también cayó bien. Si bien coinciden en describirlo como un “pragmático”, alejado de la academia judicial, afirman que el cambio es “esperanzador”.

El debate que viene en la Legislatura

Si bien las bancadas opositoras buscan las palabras para tomar posición frente a la designación de Lezcano, se descuenta que no pasará el filtro del Frente Cívico. La tropa del senador lo define como un traidor, porque se habría negado a colaborar en investigaciones contra funcionarios cuando Luis Juez era responsable de la Oficina Anticorrupción.

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El flamante fiscal general ingresó al Tribunal de Cuentas en 1999, durante el primer gobierno de José Manuel de la Sota. Quienes tienen recuerdos de aquellas épocas afirman que su nombre llegó a la mesa por recomendación de sectores no vinculados a la política. Se mantuvo en el cargo hasta 2003, cuando fue designado juez de Control y Faltas.

Esta enemistad no preocupa al cordobesismo, quien se esfuerza en destacar como punto del perfil que Lezcano “no tiene enemigos”.

Martin Llaryora, Luis Angulo y Aída Tarditti, en la apertura del año judicial en Córdoba
Martin Llaryora junto a Luis Angulo en el acto homenaje a Juan Carlos Maqueda, en la Justicia de Córdoba

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