Córdoba: el ausentismo no pesó y le quita un argumento a la derrota de JxC
La concurrencia a las urnas descendió, pero de forma homogénea. Passerini replicó el resultado obtenido por Llaryora en la ciudad de Córdoba hace un mes.
Festejo explosivo. El PJ retuvo la Municipalidad de Córdoba.
La participación electoral se convirtió en el tema de análisis durante toda la semana previa a las elecciones de autoridades en la ciudad de Córdoba. Juntos por el Cambio (JxC) denunció al oficialismo por una presunta maniobra para desalentar la concurrencia, a través de la Junta Electoral municipal que comunicó que no habría multas para quienes no emitieran su voto. Hacemos Unidos por Córdoba, con Martín Llaryora y Daniel Passerini a la cabeza, se despegaron de las actuaciones del comité organizador de los comicios e hicieron un llamado a la participación.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
Efectivamente, la asistencia disminuyó con respecto al promedio histórico de la capital (71%). Según el escrutinio provisorio, el porcentaje cerró en el 62,2%, marcando también una visible disminución con respecto a la ronda provincial, que se situó en el orden del 67,8%. La pregunta que se intentaba contestar en el búnker opositor era a qué fuerza afectó. La respuesta final es concreta: a ninguna en volúmenes significativos.
Passerini logró casi ocho puntos más que De Loredo en la ciudad, la misma ventaja que Llaryora sacó sobre Luis Juez el 25 de junio en la ciudad que gobierna y que lo empujó al sillón principal del Panal, la casa de gobierno provincial. Un repaso pormenorizado de la participación escuela por escuela permite observar que el presentismo osciló entre el 52% y 64%. Lo más importante es que la "chupina" electoral afectó a todos los barrios opositores y oficialistas; residenciales y humildes.
La afirmación se comprueba en la paridad del capital electoral perdido. JxC cosechó 14.962 votos menos que hace un mes y Hacemos Unidos por Córdoba, 20.668 menos. La brecha del triunfo de 7,7% se movió levemente hacia arriba desde turno provincial (7%) al municipal y exige, por lo tanto, un análisis del resultado que exceda el argumento del descontento o resignación del electorado con su representación política.
Participación como coartada
El escenario de paridad que ya se admitía pasado el mediodía -muy alejado de lo que pronosticaban las encuestas que tuvieron al radical Rodrigo de Loredo en la cabecera todo el tiempo- resignificó la guerra de conferencias de prensa de la mañana del domingo. Un hecho inédito en la política cordobesa que dejó en entredicho la veda. ¿Comenzaban a preparar el terreno ante una eventual derrota? ¿Los campamentos del oficialismo y la oposición encontrarían la coartada en el supuesto desinterés vecinal?
Llaryora se encargó personalmente de movilizar al funcionariado y la militancia. Sin duda que la respuesta ensayada por la oposición era verosímil en ese contexto. Ahora bien, esa baja fue tan homogénea en todo el mapa que la hipótesis quedó renga a pocas horas de nacer. JxC deberá lidiar con un argumento menos para explicar la sorpresiva derrota de De Loredo.
Este es el triunfo de miles y miles de vecinos, hoy somos más cordobeses que nunca. No tengo dudas que @PasseriniOk hará una mejor gestión, será un gran intendente para seguir transformando la ciudad y mejorando la vida de la gente.
Con los efectos del ausentismo como tema terminado, el oficialismo se envalentonará con ensalzar la potencia de la gestión. Incluso, sacaban pecho al señalar que la concurrencia hubiera sido más alta, la ventaja se podría haber ampliado con un peronismo dispuesto a movilizar hasta último minuto y con una administración en niveles altos de consideración popular.
Con esa postura, intentan rebatir otro argumento que la oposición se esforzó en instalar. La baja participación general relativiza la acusación de clientelismo en los barrios más desfavorecidos que sonó con dureza en las canteras aliancistas. O al menos oculta las pruebas.