La Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FITU) fue el único bloque político que se opuso al aumento del 30% las dietas para los miembros del Congreso, dispuesto por la vicepresidenta, Victoria Villarruel; y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. En La Libertad Avanza hubo un fallido intento de impedirlo, liderado por Lilia Lemoine.
El aumento fue en cumplimiento de “la ley de enganche” que existe desde 2011 y consiste en equiparar el incremento de las dietas al acordado en la paritaria del personal legislativo. El mes pasado, los gremios consiguieron un 28% en dos cuotas (16% en enero y 12% en febrero) y esas subas comenzaron a reflejarse en los recibos de sueldo de cada representante.
De esta manera, sus dietas oscilan los 2 millones de pesos mensuales, similar a la de empleados jerárquicos. La medida fue celebrada en silencio por referentes de casi todas las bancadas. En enero, habían perdido un porcentaje de sus ingresos por una liquidación diferente del impuesto a las Ganancias.
Rechazos en el Congreso
El único bloque legislativo que rechazó el incremento de las dietas fue la izquierda, que tiene cinco bancas en la Cámara de Diputados y mantiene la postura de exigir que se igualen al sueldo docente. “El aumento (silencioso) de las dietas de diputados y senadores demuestra una vez más que eso de que ‘el ajuste lo paga la casta’ siempre fue un verso. Que todo funcionario político cobre lo mismo que una docente”, sostuvo el diputado Nicolás del Caño, del FIT, autor de los últimos proyectos para reducir los ingresos de congresistas.
La diputada Romina del Plá, del Partido Obrero, también se opuso a las subas. "No hay plata para jubiladxs, comedores populares, docentes, hospitales. Pero sí para que Menem y Villarruel anuncien el aumento de las dietas de diputados y senadores, que hace años 'engancharon' a la paritaria del personal legislativo, para disimular", escribió en su cuenta de Twitter.
Las dietas sólo se dejan de percibir si un representante lo pide, un trámite que no registra antecedentes. En el caso del FIT, cobran lo equivalente a maestros y el resto lo donan a fondos de lucha, causas populares y sostenimiento de medios.
Bendito enganche
El enganche entre empleados legislativos y representantes del Congreso existe desde 2011, a partir de resoluciones del exvicepresidente Amado Boudou y Julián Domínguez, entonces presidente de la Cámara baja.
Para evitar un escrache, ni bien asumieron, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa congelaron los aumentos mediante una resolución conjunta y luego dispusieron que cualquier incremento debía votarse en el recinto.
DSC_7493.JPG
La diputada Lilia Lemoine, saluda en la sesión preparatoria.
La medida molestó a las bancadas opositoras y en noviembre de 2022 se retornó al enganche entre la variación de las dietas y la de salarios parlamentarios. De esta manera, si no hay aclaración, cualquier aumento acordado en paritarias se traslada a las bancas. El convenio que firmaron Villarruel y Menem en enero con los gremios no tuvo anexos y por lo tanto impactó en las dietas.
El riojano había anticipado en diciembre que iba a discutir el tema con el resto de las bancadas, pero prefirió no iniciar las consultas luego de reunirse con la suya y evidenciar que sus pares no tenían intenciones de licuar sus ingresos.
Pedidos de Lemoine
El bloque de Diputados de La Libertad Avanza tuvo un feroz debate interno en diciembre sobre las dietas. Un grupo, liderado por Lemoine, pidió congelarlas y quedó en minoría. “Cuando las tenes que descongelar, el costo político es mayor”, fue la conclusión de la mayoría de la bancada, conducida por Oscar Zago. Menem fue testigo de la discusión y no volvió a mencionar el tema.
Cuando anunció el aumento paritario, en febrero, el riojano no hizo distinciones. “Por primera vez, los aumentos del personal del Congreso SERÁN IGUALES a los que reciben docentes, el personal de seguridad y de salud, en todo el Estado Nacional”, cerró Menem en un tuit.