19N SEGUNDA VUELTA

Chubut: Javier Milei pica en punta y Sergio Massa va de punto

La Libertad Avanza espera ganar con el 58%. UP busca perforar su techo. El rol de Arcioni y los votos de Bullrich. Torres mira de afuera para hacerse valer.

La Libertad Avanza en Chubut cree que tiene la vaca atada y que el domingo logrará un triunfo patagónico para ofrendarle al candidato presidencial Javier Milei: ven venir otro castigo a los aparatos oficialistas, tal como viene ocurriendo desde que comenzó el año, en distintas circunstancias y en diferentes esquemas, pero con el justicialismo siempre golpeado.

Golpeado, sabe la muchachada peronista, no quiere decir vencido, y hay quienes confían en que la notable remontada compañera del 22 de octubre respecto del 13 de agosto pueda seguir creciendo. El asunto es si hay combustible para esa épica, en el contexto de un peronismo provincial en crisis, con disputa de liderazgos e internas feroces.

El espacio de Milei sacó en octubre menos votos que en agosto, pero frente al nuevo escenario sus referencias juegan a que recularon para tomar envión. Las huestes de César Treffinger, ya electo diputado, hacen sus apuestas: dicen que en Chubut Milei gana el ballotage por más de 15 puntos. Esa ilusión da por hecho que el grueso de los votos “sueltos” de Juntos por el Cambio y de Juan Schiaretti irán por la canaleta libertaria.

Unión por la Patria ve difícil un mano a mano, pero aspira con claridad a recortar esa diferencia. Sobre todo porque el 22 de octubre estuvo a tiro de un empate: Milei sacó 120.000 votos (35%) y Sergio Massa más de 110.000 (32,2%). En las PASO la diferencia había sido descomunal: La Libertad Avanza cosechó 124.030 votos (39,4%) y Unión por la Patria quedó en tercer lugar con 22,82% (71.830).

La incógnita es dónde irán a parar los 70.000 votos que JxC sacó en octubre y la cosecha de Schiaretti, que sumó más de 25.000 sufragios.

Nacho la mira de reojo

El gobernador electo Ignacio Torres, llegado al cargo por Juntos por el Cambio y tras un batacazo que terminó con 20 años seguidos de panperonismo, se hace el que la mira de afuera: jugó a la neutralidad, como la mayoría de sus pares del sector, para hacerse valer sea cual sea el escenario que resulte del ballotage.

Bancó en las últimas semanas las presiones del macrismo, que quiso hacerlo jugar por Milei. Aunque tiende puentes con todos los campamentos, ni siquiera dio pistas. Bastantes problemas ya tiene con los asuntos del pago chico: picanteó la transición con el gobernador saliente Mariano Arcioni, un peronista que pese a que se fue con enormes cuestionamientos sigue con alto perfil.

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Torres, de paso, reafirma de ese modo la tendencia que ni bien pueda convertirá en herramienta política: la gestación de un partido provincial, como es moneda de éxito en otras jurisdicciones de la zona, que le dé organización a lo que él llama un “movimiento ciudadano”. Mientras tanto, cuenta como propios nada menos que los 111.432 votos con los que se hizo de la gobernación venciendo a Juan Pablo Luque.

Cuentas compañeras

El peronismo también pone en su radar estadístico el piso de esa elección provincial de fines de julio, cuando el oficialismo llegó a 111.203 votos en el peor momento del gobierno de Arcioni.

Arcioni fue protagonista de la campaña nacional. Por un lado, porque fue integrante de la boleta como candidato legislativo al Parlasur. Además, porque su vínculo con Massa está intacto: tienen una relación extendida en el tiempo y de mutua confianza.

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Eso lo mantiene posicionado aún tras el golpe electoral: si este domingo Massa tiene buenas noticias, Arcioni también. Mientras tanto, la puja del peronismo arde. Luque no ha dejado de hacerle reproches al gobernador saliente: perdió la elección por la provincia, pero no salió del todo debilitado porque no fue el responsable de la gestión. En su territorio, la populosa y petrolera Comodoro Rivadavia, sigue pisando fuerte. Es uno de los que aspira a ser líder del peronismo opositor.

José Glinski es otra de las figuras de alta exposición, ahora electo diputado e incluso postulándose como eventual funcionario en un hipotético gobierno de Massa. “Mi obligación es ser diputado nacional, pero si el presidente me convoca para una función relevante, tengo que estar dispuesto, porque si te convoca el presidente, uno tiene que estar listo”, afirmó quien es director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Dijo, además, analítico y optimista: “Con Torres demostramos que somos capaces de entendernos. Demostramos que Milei no es el futuro. Esta campaña va a servir a futuro como caso de estudio”. El sábado pasado compartieron un acto en Trelew para renombrar un edificio estatal que perteneció a la ex-SIDE. Con motivo de los 40 años de democracia, lo bautizaron Raúl Alfonsin.

Sergio Massa pasó por La Pampa a principios de mes. Estuvo con el gobernador Sergio Ziliotto y con el diputado nacional electo Ariel Rauschenberger, pero también con referencias de la oposición.
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