Las conversaciones entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof por la organización del velorio del Indio Solari en Avellaneda después de más de siete meses de incomunicación parecen haber sido solo un paréntesis en una relación que viene rota desde hace tiempo.
Pese a los deseos de algunos y las buenas intenciones que esgrimen ambos espacios, nada ha cambiado en las posturas de cada sector después de 24 horas de finalizada la despedida al ídolo del rock que conmocionó al país y generó la peregrinación de un millón de personas para despedirlo.
Axel Kicillof y Máximo Kirchner, todo sigue igual
El gobernador y el jefe de La Cámpora hablaron varias veces durante el fin de semana en el marco de la organización del último adiós al Indio Solari. La situación, de suma urgencia y relevancia, ameritaba que dejaran las diferencias de lado para trabajar de forma coordinada. Les salió bien.
Pero eso no significó un cambio en el vínculo entre ellos, que sigue roto desde hace tiempo. El gobernador y el hijo de CFK no hablan desde el 26 de octubre, día de la elección legislativa nacional en la que en Buenos Aires el peronismo perdió por medio punto después de haber arrasado en la bonaerense de septiembre.
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Desde entonces, las diferencias entre los sectores no pararon de crecer, produciendo una batalla tras otra en la Legislatura bonaerense, cruces de acusaciones mediáticas, guerras de paredones y hasta enfrentamientos públicos como el ocurrido durante el lanzamiento de los Cursos de Formación Política del PJ bonaerense cuando desde el público le reclamaron a Kicillof que se manifieste por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner.
“El diálogo no cambia la situación de fondo”, dijo un dirigente cercano al gobernador ante la consulta de Letra P. “Hablaron por una cuestión operativa por el acontecimiento que estaba sucediendo”, marcaron desde la vereda de Kirchner, y agregaron que su involucramiento fue a pedido de la familia del cantante. Nadie aventura un acercamiento.
Nadie se mueve
Sobre los motivos de la discontinuidad de un diálogo que en ambos campamentos califican de "fluido, correcto y fructífero", las posturas de cada sector siguen siendo inamovibles, más allá de que todos manifiestan buenas intenciones.
Luego de marcar que las diferencias siguen ahí, un dirigente de la mesa chica del gobernador manifestó que ellos están “siempre a disposición para articular y trabajar en conjunto”, pero “siempre que haya buena fe, argumentos políticos y respeto por los compañeros y compañeras”.
Maximo Kirchner y Axel Kicillof FP
Máximo Kirchner y Axel Kicillof, otra vez a la Plaza por separado.
Un dirigente de La Cámpora afirmó que “ojalá” las charlas abran una nueva etapa. Otro dijo que no se animaba a augurar si eso derivará en “un descongelamiento de la relación”, aunque no lo descarta. Otra figura de peso en la organización fue más allá y contó a este medio que se abrazó con muchos compañeros en el velorio “que antes estaban acá y hoy están allá”, y que eso le generó nostalgia. “Hay una necesidad de estar todos juntos y evidentemente el problema lo tenemos los dirigentes”, afirmó.
Kicillof a San José
Pero el reclamo del kirchnerismo sigue ahí, latente. Todas las fuentes consultadas de ese espacio volvieron sobre la línea que vienen manteniendo hace tiempo: Kicillof tiene que ir a ver a CFK a San José 1111, sostienen El gobernador desconfía de las intenciones de ese reclamo, y cree que allí no habría una búsqueda de diálogo sino más de bien de “imposiciones”.
Así todo, el kicillofismo apoyará la actividad que se está organizando para el 20 de junio al cumplirse un año de la detención de la expresidenta, aunque aún no se confirmó si el gobernador también se trasladará para participar del banderazo que tendrá lugar en Parque Lezama. Quizás el aniversario abra una nueva posibilidad para el diálogo.