Juntos en el barro

Soledad Carrizo, otra radical que arma su camino con mujeres y el interior

La diputada se aleja del mestrismo para formar un proyecto propio. Pide cabeza fría para definir candidaturas y elogia las listas cruzadas.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Aunque la versión cordobesa de Juntos por el Cambio no haya rubricado formalmente su existencia como alianza o, acaso, precisamente por ello, varias figuras de los partidos que la integran dibujan su propio recorrido para el año electoral. Saben que, resuelta la parte formal, llegarán dos momentos clave. Por un lado, la conformación de listas y equipos de trabajo, oportunidad siempre propicia para el despegue de trayectorias políticas personales. Por otro, un trabajo territorial que también permite sentar referencias a futuro. Por estas semanas, Soledad Carrizo, diputada nacional por la UCR, decidió dar el primer paso para lo que define como “un camino propio”, al que invita a transitar a representantes de dos colectivos que sostienen históricos reclamos de participación en las mesas de decisión: mujeres y cuadros del interior.

 

Para ello, la exintendenta de Quilino, que acumula casi diez años en el Congreso, se alejó formalmente de Confluencia, la corriente interna del radicalismo que comandan Ramón y Diego Mestre desde hace años.

 

En diálogo con Letra P, Carrizo prefiere hablar de reacomodamiento interno y niega la existencia de cortocircuitos con los hermanos. “Hay ciclos políticos que se cumplen. Inicio una etapa en la que puedo aportar a mi partido una mirada diferente, que no veo en otros espacios. No me voy con uno u otro. Quiero iniciar un camino con gente decidida a construir algo diferente, que incluya una mirada desde el interior, una mirada transversal”, afirma.

 

Aunque su nombre suena en especulaciones sobre futuros gabinetes, dice que por ahora su energía está a disposición de los candidatos y las candidatas, a distintos niveles del Estado, que intenten ganar representando al radicalismo en 2023. “La prioridad es ensamblar las piezas para ganar la mayor cantidad de ciudades. Quiero ser parte de eso, de gobernar Córdoba, no importa el rol que me toque. El desafío posterior será la conformación de un espacio propio”, remarca la vicepresidenta tercera del Comité Nacional de la UCR.

 

A tal fin ofrece dos atributos: los kilómetros de rodaje por la provincia en su rol de diputada nacional, especialmente en el interior; y su condición de mujer para un partido donde la paridad de género es bandera de distintos colectivos

 

"En nuestro partido a veces es muy difícil que las mujeres lleguen a la mesa de decisión. Una mujer en la mesa de decisión haría mirar a nuestro partido, a las decisiones que se toman, de otra manera. Ese es un desafío para ir corriendo barreras, hasta en la misma estructura partidaria, que está hecha al calor de otras épocas", afirma la legisladora.

 

Carrizo señala la necesidad de incorporar, también, la mirada del interior, tantas veces reclamada a las autoridades partidarias. Sin embargo, marca una diferencia con el grupo de intendentes que se han acercado al armado de Hacemos por Córdoba. "Los conozco a todos. He trabajado con ellos en muchas gestiones. Hace mucho tiempo que no comparto reuniones, como tampoco comparto sus miradas. Siempre dije que hay que dar las discusiones dentro del partido", pontifica.

 

Cabeza fría

Radical al fin, la exintendenta afirma que prefiere que un correligionario ocupe la cabeza de la lista para renovación de autoridades provinciales. Cuidadosa, sin embargo, prefiere hablar de acuerdos antes que de los nombres sobre los que gira la interna provincial, Luis Juez y Rodrigo de Loredo.

 

"Soy consciente de que en la política también tienen que haber practicidad y acuerdos. Si no se dan, las internas son ideales para dirimir. También creo en la necesidad de ser humildes para entender que a veces vamos a tener un acuerdo general, para el que cada uno debe deponer pretensiones. Hay que poner corazón, pero también fórmulas competitivas. En eso hay que estar con la cabeza fría. Hemos vivido experiencias dolorosas. No podemos pisar el palito nuevamente. Nos van a operar para rompernos, pero no se negocia la unidad", analiza, con clara referencia a lo sucedido en las elecciones de 2019, cuando Juan Schiaretti fue reelecto por amplisimo margen ante un JxC que acudió con dos fórmulas y una ostensible división.

 

El mismo criterio pide para las definiciones a nivel nacional, considerando especialmente que los candidatos de la UCR no son los que lideran las encuestas.

 

"Hasta hoye, el radicalismo no ha despegado a nivel nacional. No hay una figura descollante. Se están acortando los tiempos y no creo que haya tiempo para instalar una figura que pueda liderar. Después de las últimas elecciones miro cómo se han potenciado las listas cruzadas, con fórmulas integradas por representantes de distintos partidos. No es malo trabajar en una opción así, porque, además, lo que se viene es una coalición de gobierno. Asuma quien asuma de JxC, no puede ser más una coalición parlamentaria", sentencia la abogada.

 

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