FASE M

CGT: lejanía presidencial y vasollenismo massista ante la marcha de doble filo

En el arranque de la marcha bífida, Fernández fue a recordar a San Martín. El superministro sostiene que fue a su favor. Empresarios, en lista de espera.

Fue el 25 de mayo cuando, en uno de sus variadas intentos de relanzamiento, el gobierno de Alberto Fernández presentó su eslogan "Primero la gente". Que el mismo lema circule en el aniversario del fallecimiento de José de San Martín, en banderas ondeadas en las calles porteñas por la Confederación General del Trabajo (CGT), es prueba suficiente, en los pasillos de la Casa Rosada, para sostener que la filosófica convocatoria sindical contra la "inflación" no fue en su contra; un logro inusual para una administración peronista, considerando las circunstancias y a pesar de cierto reproche de un Moyano (Facundo).

 

Las consignas de la marcha se reconvirtieron desde que fue analizada por primera vez en mayo, dos ministros de Economía atrás. Desde su borrador a este 17A, pasaron Martín Guzmán, Silvina Batakis y el FdT vio de cerca el abismo. Sergio Massa va más allá y ve el vaso medio lleno: entiende la movilización fue en su favor. Para bancar la teoría, desde el Palacio de Hacienda reenvían una nota del portal Infogremiales con el título "La CGT salió a marcar la cancha en la previa de la movilización: 'Es un fuerte apoyo al ministro Massa en la lucha contra la inflación frente a empresarios'". No es una postura abierta, jactanciosa: la agenda oficial tiene al empresariado, algunos de sus integrantes apuntados por el sindicalismo como los "especuladores" que suben el índice que reporta el INDEC, en lista de espera para una cumbre en la que se discutan precios y salarios. 

 

Para evitar hacer leña del árbol caído, la postura oficial, al menos antes de conocer el documento que cerrará la jornada de protesta, fue el silencio. Incluso Fernández tomó distancia del tema. Literal: el Presidente viajó a La Rioja. En un escenario compartido con el gobernador Ricardo Quintela, recordó a San Martín a 172 años de su muerte. Como contó Letra P, la reactivada agenda del jefe de Estado en su nuevo rol dentro de su administración, luego de cederle la centralidad al ministro de Economía, es la apuesta por la "microgestión". En este caso, llevó a los ministros Jorge Ferraresi (Desarrollo Territorial), Tristán Bauer (Cultura) y Jaime Perczyk (Educación) para entregar viviendas en el barrio Altos de Chilecito. 

 

"No hace falta abrazarse al poder, hace falta dar todo por la Argentina y es lo que nosotros debemos hacer", lanzó, un poco críptico. Después de afirmar que la Argentina se está “recuperando, creciendo y avanzando”, el jefe de Estado afirmó: "Si San Martín viviera, me diría 'Alberto, andate al Norte, hay que generar más justicia social". Quien le habló no fue el padre de la Patria sino Pablo Moyano: "Alberto, poné lo que tengas que poner, sentá a estos tipos (por los especuladores) y aplicales la multa, los trabajadores te vamos a bancar”, le pidió el líder camionero en un escenario improvisado arriba de un camión. 

 

Sin responsabilidad, en teoría, por la suba inflacionaria ante los ojos cegetistas, si bien las celebran por lo bajo y creen que podría sumar una presión extra al Círculo Rojo, en el albertismo y en el massismo prefieren los eufemismos para evitar plegarse a las acusaciones gremialistas contra el sector privado, que tiene pendiente una cita en la Casa Rosada. Fue el propio Fernández quien, en su por ahora último anuncio económico, la semana pasada spoileó que, junto al titular del Palacio de Hacienda, convocaría a empresarios y sindicalistas para "alinear precios y salarios por los próximos 60 días para que los argentinos dejen de padecer la inestabilidad que hoy viven en materia de precios".

 

En Economía abrieron enseguida el paraguas, al desligarse de la invitación: "Es un tema de Presidencia". Su realización, evalúan ahora en la Casa Rosada, sería después del 22 de agosto, para cuando el Ministerio de Trabajo, la cartera que conduce el superviviente Claudio Moroni, agendó la comisión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. 

 

Con el sector empresarial en la mira sindical, el doble filo de la marcha de la CGT, que reinstala en la agenda pública la cuestión inflacionaria después del bombazo del 7,4% de julio, no es algo que por ahora preocupe al Gobierno, con el secretario de Comercio, Matías Tombolini, que ya mira a septiembre para comenzar a revertir la situación. Al fin y al cabo, no se puede tapar los precios con la mano. 

 

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Asado y vacío, en el menú del Foro de intendentes radicales reunido en Magdalena.

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