16|8|2022

Una radical team Lorenzetti, la primera decana de Derecho en Santa Fe

06 de julio de 2022

06 de julio de 2022

Feminista y con mirada federal de la justicia, rompió la hegemonía masculina de 100 años en esa casa de estudios de la Univeridad del Litoral.

SANTA FE (Corresponsalía) Todo el Círculo Rojo judicial conoce a Claudia Levin (59). Radical, con movimientos al unísono con el cortesano Ricardo Lorenzetti y jugadora fuerte del Consejo de la Magistratura, es la primera mujer, en 102 años de historia, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral. Tenía un antecedente que a fines de la década del 80 la había ubicado en el centro de la escena entre sus pares: en 1988 fue la primera mujer en conducir el Centro de Estudiantes de la facultad y lo hizo con la bandera del radicalismo universitario, encarnado en la Franja Morada. Desde entonces, fue cocinando su estrategia a fuego lento: integró el Consejo Superior y entre 1993 y 1998 fue secretaria general de la casa de estudios.

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Levin logró romper el techo de cristal que históricamente relega a las mujeres en la vida universitaria y asumió la conducción de una facultad que desde hace años saca a la cancha delanteros de la política santafesina y nacional. Desde el propio Lorenzetti, rafaelino que cursó sus estudios en Santa Fe; el actual presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, quien durante muchos años mantuvo una cátedra en esas aulas, y Albor Cantard, exsecretario de Políticas Universitarias de la presidencia de Mauricio Macri. También, figuras locales, como el exintendente José Corral, forjaron relaciones desde los claustros que las consolidaron en la escena pública. A pesar de los vínculos políticos, en el Consejo de la Magistratura, Levin nunca se despegó del ámbito académico, se convirtió en una de las conductoras de la Escuela Judicial de ese organismo y construyó desde allí un poder federal: impulsó la apertura de las escuelas de capacitación para jueces y juezas de las provincias, que competían en desventaja de puntos con la magistratura porteña.

 

Se define feminista y, como abogada, se especializó en Derecho de Familia y dirigió un proyecto de investigación sobre diversidad sexual y derechos humanos, utilizado como antecedente al momento de la sanción de la Ley de Identidad de Género en el Congreso.

 

"No creo que en estos 102 años no haya habido una mujer que pudiera ser decana”, dijo el día de su asunción y cuestionó que a las mujeres se les exige mucho más que a los varones para ocupar el mismo puesto. “Tenemos que demostrar que somos astronautas”, ironizó y concluyó: "Éste es un momento histórico, porque es el logro compartido hacia las igualdades reales. Es, también, saber que hicimos nuestra parte para modificar la porción de realidad que podemos cambiar y que nunca vamos a ser cómplices silenciosas de ninguna forma de discriminación".

 

Levin ejerce su función en un contexto de pandemia en retirada, pero que dejó una crisis educativa. En ese contexto, dijo que su principal preocupación pasa por recomponer el vínculo entre estudiantes y facultad, en especial con quienes sufrieron la falta de presencialidad, y achicar la brecha entre lo que la sociedad necesita de abogados y abogadas y el perfil de las personas que se gradúan.

 

Levin mantiene un perfil alto y no esquiva las discusiones de coyuntura. Participó en la audiencia pública por autonomías municipales que organizó la Cámara de Diputados de la provincia, uno de los temas centrales de la agenda del gobernador Omar Perotti, y tomó posición en el caso de la fiscal entrerriana Cecilia Goyeneche, destituida tras llevar adelante la causa por corrupción que terminó con la condena del exgobernador Sergio Urribarri.

 

En un comunicado, Levin manifestó su preocupación: “El procedimiento contra la fiscal que investigó causas en las que estaban implicados actores del poder debió haber sido especialmente un modelo de transparencia y respeto al orden institucional, pues, de lo contrario, se afecta la credibilidad en las instituciones y pueden constituirse en señales tendientes a inhibir la realización de las investigaciones pertinentes”. 

 

En su entorno, a Levin la describen como una equilibrista, capaz de manejar las tensiones y la convivencia de los distintos sectores que coexisten en una facultad atravesada por la vida partidaria. Hasta ahora, su dedicación siempre fue institucional y sin proyección fuera de las aulas universitarias, pero su perfil cada vez toma mayor volumen público.