FASE B

Con guiño K, los movimientos sociales y la CTA agitan el salario universal

Podría ser implementado por decreto aunque CFK lo prefiere por ley. Los porotos no alcanzan, pero sus impulsores son optimistas. Batakis, en la línea de Guzmán.

Desde que juró, la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, no tiene paz. Este lunes cumplió su primera semana en el cargo y las primeras medidas que lanzó para mantener el equilibrio fiscal confirmó una preocupación dentro del Frente de Todos: queda un largo camino para avanzar con proyectos como la implementación del Salario Básico Universal (SBU). La idea divide opiniones desde que Alberto Fernández llegó a la Presidencia y fue resistida por Martín Guzmán. Su sucesora ya demostró que no tiene una opinión diferente, lo que anticipa una dura pelea dentro de la Cámara de Diputados, donde el oficialismo no tiene los votos para aprobarlo. Existe la posibilidad de que la iniciativa sea aplicada por decreto, pero eso también es materia de debate en el frentetodismo. 

 

La creación del SBU es una idea que surca al progresismo desde antes de la crisis del 2001 y fue motorizado originalmente por la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). Después de las elecciones de 2019, fue tomando más fuerza, pero Fernández y Guzmán cinturearon los planteos del kirchnerismo y los movimientos sociales. Recién este año la iniciativa tomó forma de proyecto. Fue presentado por el diputado del Frente Patria Grande, Itaí Hagman que propone un alcance aproximado de 7 millones de trabajadores y trabajadoras informales vulnerables, que percibirían el equivalente a la canasta básica alimentaria. Serían actualmente unos 14.000 pesos mensuales con un costo total para el Estado del 1% del PBI. 

 

Batakis ya dijo que no hay condiciones para aplicarlo y que igual lo iba a estudiar. Algo parecido había dicho su antecesor. La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner coincide con implementar el SBU porque lo imagina como una forma eficiente de superar la "tercerización" de las organizaciones sociales. Cuando lo dijo desde Avellaneda, lo hizo en un acto de la CTA y sacudió a una parte del oficialismo, mientras que entusiasmó a otra. La posición de la nueva jefa del Palacio de Hacienda contrasta con la de la titular del Senado y también de la organización La Cámpora, cuyo titular, el ministro bonaerense Andrés Larroque, ya anticipó que coincide con el proyecto del Frente Patria Grande, liderado por el dirigente de la UTEP, Juan Grabois

 

Dentro de las 118 voluntades del FdT, que lidera el rosarino Germán Martínez, hay visiones divididas. En la sesión de la semana pasada el diputado Federico Fagioli se encargó se repartir cartelitos que decían "Salario Básico Universal Ya". Una veintena de bancas lo tuvieron pegado, pero en el oficialismo hay quienes prefieren remarcar a todos los que eludieron agarrarlo. “Creo que tenemos que ir a un SBU en Argentina o un ingreso universal ciudadano. Ese es el camino para América Latina. Está claro que hoy no hay condiciones fiscales para hacerlo de una, no es tocar un botón y tener una base de ingresos en Argentina para 9 millones de personas”, dijo este lunes el diputado oficialista y exministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo

 

Las diferencias en el bloque del FdT anticipan que las chances para sumar aliados por afuera son más complejas aún. Existe otra posibilidad que se escucha en los pasillos del tercer piso del Palacio Legislativo: la Asignación Universal Por Hijo (AUH) fue originalmente implementada por un decreto de Cristina Kirchner cuando transitaba su primera presidencia, y luego fue transformado en ley. En el oficialismo, los dirigentes de los movimientos sociales y una parte del bloque cree que sería mejor utilizar ese camino. Ante las consultas de Letra P, cerca de la vicepresidenta creen que lo mejor es que sea mediante una ley del Congreso. 

 

El camino asoma escarpado. Cerca de Hagman se muestran optimistas. "La posibilidad de que salga por decreto existe y no hay ningún impedimento, en cualquier caso el acuerdo del Presidente es importante", confió una fuente del espacio. Si bien no pierden de vista que hay un sector del bloque que no está convencido de este proyecto, el diputado trabaja en superar esos prejuicios y demostrar que es financiable. El costo total es del 1,8% del PBI pero hay un 0,8% que ya se realiza y que sería absorbido por el nuevo sistema. Ese monto se puede financiar con el 20% de los subsidios a la energía o con políticas fiscales para mejorar la recaudación. 

 

No es lo que creen los espacios más tradicionales del panperonismo. No hay pronunciamiento de los gobernadores al respecto y los únicos que han planteado la idea son los intendentes del conurbano bonaerense, pero en respaldo al ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, que ahora habla a menudo con CFK. 

 

Las tensiones palaciegas comenzarán a rodearse de movilizaciones y un incipiente plan de lucha que buscará instalar el reclamo del SBU a nivel nacional. Este miércoles la UTEP realizará asambleas en distintos puntos del país para apoyar el proyecto, entre otros planteos y el líder de la CTA, Hugo Yasky, anunció este lunes que el Congreso resolvió "iniciar una serie de movilizaciones en todo el país para pelear por el SBU, por el impuesto a la renta extraordinaria y para que la deuda la paguen los que la fugaron". Fue cuando no se habían cumplido las primeras 24 horas de la presentación de las medidas de Batakis. 
 

 

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