10|8|2022

Apoyo económico y control migratorio, el plan de Biden para una cita deslucida

08 de junio de 2022

08 de junio de 2022

El demócrata despliega su juego en Latinoamérica, desde donde se lo observa con suspicacia. Alejar a China y descomprimir la frontera sur, jugadas preparadas.

De la mano de un programa económico que buscará contener el ascenso de China y de un proyecto para controlar la migración que crece hacia su frontera sur, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, liderará desde este miércoles la IX Cumbre de las Américas. De esta manera, buscará abandonar las tensiones bilaterales que existieron con el exmandatario Donald Trump y, a la vez, revitalizar la cita del único organismo que reúne a todos los países de la región y que inició con el pie izquierdo a partir de la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua y el boicot de importantes actores, como México y países de Centroamérica. 

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“Es necesario que todos trabajemos en conjunto para que nuestros pueblos prosperen sin exclusiones”, manifestó una fuente oficial del gobierno argentino a Letra P en la previa del encuentro, en la cual, adelantó, se trabajará para alcanzar “una América más justa y equitativa”. En este sentido, según anticipos hechos por la administración de Biden, su país lanzará la “Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica”, un proyecto que apuntará a “movilizar inversiones, revitalizar las instituciones, generar empleos de energía limpia, las cadenas de suministro resistentes y el comercio sostenible”. Bajo este paraguas buscará, por un lado, generar un crecimiento económico “desde abajo hacia arriba y desde el centro hacia afuera”; por el otro, a contener el avance del gigante asiático, que, según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), elevó su participación en el comercio exterior de la región del 0,79% en 1990 al 14,43% en 2020, a medida que la norteamericana cayó del 41,99% al 37,9% en el mismo período. 

 

El proyecto económico se enmarca dentro de una política global y bipartidista norteamericana que busca detener el ascenso de China en distintos puntos del mundo. Antes de esta cita, Biden realizó su primera gira por Asia, en la que visitó Japón y Corea del Sur y en la cual firmó el Marco Económico Indo-Pacífico (IPEF, por sus siglas en inglés). Antes, en septiembre del año pasado, rubricó un pacto defensivo con Australia y el Reino Unido, conocido como Aukus (por los acrónimos en inglés de los países miembros), por el cual se le brindarán submarinos nucleares a Canberra, en lo que representa un fuerte avance militar en la lucha con China. Estos planes diagramados para los próximos años capaces de trascender a sus presidencias empiezan a manifestarse en la región a medida que las tensiones se profundizan. 

 

En diálogo con Letra P, el doctor y profesor asistente de la Universidad Cornell de New York Gustavo Flores-Macías destacó que Biden mantiene una “mejor” relación con América Latina que su antecesor, Trump, “tanto en la forma como en el fondo”, pero afirmó que “la influencia de Estados Unidos disminuyó en las últimas décadas” a partir de otras atenciones, como el sudeste asiático o la guerra en Ucrania; lo que generó -consideró- que en la actualidad Pekín tenga una “influencia sin precedentes”. Ante este escenario, aseguró, Biden busca “mejorar las relaciones” al entender la “corresponsabilidad de Estados Unidos para resolver problemas conjuntos, desde el tráfico de armas y personas hasta el cambio climático”. 

 

La migración será otro de los temas centrales del encuentro internacional y, a la vez, uno de los más difíciles de abordar de forma conjunta ya que no participará el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, país por el cual ingresan a Estados Unidos 7.500 personas por día, según registros oficiales; ni las autoridades de Guatemala, Honduras y El Salvador, una de las regiones que más aporta a la migración americana. A raíz de esto, la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, anunció tres proyectos que buscarán mejorar la calidad de vida para evitar los flujos migratorios. El primero de ellos será por un total de 1.900 millones de dólares por parte de diez empresas de diversos rubros; el segundo apostará a potenciar el rol de la mujer y el tercero, a generar oportunidades laborales para la juventud.

 

La migración que llega a EE.UU. está relacionada con las malas condiciones de vida del continente, punto que buscará atender Washington con su plan económico. Hoy en día, según un informe del Colegio de México, el 13,8% de la población regional se encuentra en condiciones de pobreza extrema y 47 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria. A estos registros se le suma, por ejemplo, que América Latina cuenta con la tasa de homicidios más alta del planeta y con 14 de los 20 países más violentos del mundo. Como si fuera poco, las consecuencias de la pandemia todavía impactan con fuerza. América Latina y el Caribe ostenta el 8,3% de la población mundial, pero hasta el mes pasado representó al 30% de las muertes por Covid-19. Este combo se vuelve explosivo para las poblaciones vulnerables que tarde o temprano buscan mejores condiciones en Estados Unidos. Durante estos días, el continente buscará construir herramientas para mejorar las condiciones de vida y Washington intentará comandar dicha búsqueda, pero sus exclusiones atentarán contra la construcción de consensos que le permitan atender las dos preocupaciones que lleva a la mesa de negociación. 

 

Además, Biden buscará sentar los pilares de su política regional ante los cambios que se registran en el continente a partir de las elecciones que evidencian un avance -con matices- de la izquierda. Con las elecciones en Colombia y Brasil de este año, los siete países más poblados de América Latina podrían quedar en manos progresistas, más reacios a vincularse con Washington y más propensos a vincularse en organismos por fuera de su órbita, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Esto, a la larga, podría generar una mayor intervención de Pekín en una región que EE.UU. busca resguardar y para lo cual decide salir a la cancha a desplegar su juego.