27|7|2022

En Mar del Plata, Facundito no hace pie ni en el fútbol ni en la política

16 de junio de 2022

16 de junio de 2022

Renunciador serial, el exdiputado duda de seguir en Alvarado. Proyecto grande, resultado pobre. Con Montenegro auspiciante y rival, el sueño comunal hace agua.

Todo es en condicional simple, y no porque los medios quieran resguardarse ante una posible noticia falsa, sino porque el propio Facundo Moyano lo reconoce: el hijo de Hugo aún no sabe qué hará con la presidencia de Alvarado a la que llegó hace apenas siete meses. El benjamín del clan tiene que decidirlo pronto, porque las elecciones debían realizarse este mes y ahora quedaron postergadas para julio o agosto. De acuerdo al estatuto del club, hay que convocarlas con un mes de anticipación. Para eso, primero tiene que haber postulantes. 

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En los últimos días circuló en varios medios, entre ellos La Capital –el más masivo de Mar del Plata– que Facundo iba a correrse de su actual cargo. Había un fundamento bastante sólido: el mismo Moyano lo explicitó en una entrevista radial con un textual terminante: “Hay que saber entender que hay ciclos que se terminan”, algo que enseguida comparó con su renuncia a la banca de la Cámara de Diputados en 2021. Alvarado es, ahora, un capítulo más en este camino oscilante.

 

El condicional simple se sostiene en una indecisión que se verbaliza con el “se iría” o el “se quedaría” pronosticado por las agrupaciones políticas del club marplatense, con las que Facundo se reunió la última semana con la agenda electoral en la mano. Como sucede con su padre Hugo Moyano en Independiente, los comicios en Alvarado también quedaron en el freezer. “Ni siquiera él sabe qué hará”, sueltan en su círculo más cercano. Hay internas, lógicamente, pero todo está supeditado a su voluntad. Según el día de la semana, se queda o se va.

 

En el caso de que Facundo valide lo que insinuó en medios periodísticos, su aventura como presidente de Alvarado terminará mucho más rápido de lo que cualquiera esperaba. Las promesas que había flameado cuando asumió, en noviembre del año pasado, pueden tener como destino una enumeración vacía: ni ascenso a la Liga Profesional, ni la vuelta del clásico marplatense contra Aldosivi ni el crecimiento institucional que los hinchas de Alvarado esperaban.

 

En Mar del Plata sostienen que Facundo se frustró demasiado rápido. La ecuación se mide en pesos y en goles. Diseñó un proyecto ambicioso, en el verano consiguió fondos para reforzar el plantel profesional, pero la realidad futbolística está lejos de homologar esas erogaciones. Es fútbol: a veces uno más uno no es igual a dos.

 

Con Aldosivi en la larguísima mitad de tabla de una Primera Nacional compuesta por 38 equipos, hay quienes sostienen que los reproches e insultos de algunos sectores empezaron a permear sobre el ánimo del fundador del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes y Afines (Sutpa); y que eso motivó sus últimas declaraciones.

 

“Va a cambiar de opinión. Estoy segurísimo. Es un momento de calentura, se siente defraudado. Cuando se enfríe, va a seguir”, le dijo a Letra P Wenceslao Méndez, presidente que asumió hace dos años junto a Facundo como vice. El dirigente, abogado penalista, renunció y se alejó del día a día del club. Desde entonces, con Moyano solo los vincula un rencor amigable.

 

La frustración de Moyano también se evidencia en la tesorería: en estos meses convenció a empresas y amigos para que lo ayudaran a conformar un plantel que buscara el ascenso a Primera, lo que generó un presupuesto mucho más alto del que tenían. En el club deslizan que el déficit operativo mensual ya supera los seis millones de pesos, algo que patrocinantes como Sierra de los Padres (agua mineral), Puerto Nizuc (un faraónico barrio cerrado en Hudson), la aseguradora Unibroker o la municipalidad de General Pueyrredón apenas pueden atenuar. “Todo lo que tenía que poner de su parte, lo puso. Lo asesoraron mal y la gente no te perdona”, sentenció Méndez.

 

En noviembre, en el club aseguraban que Facundo era el indicado y que no solo tenía ganas, sino que sobre todo tenía tiempo: después de diez años como diputado nacional fichando para distintos ismos justicialistas, el fundador del Sutpa podía priorizar su rol en Alvarado por sobre casi todas sus otras funciones. Sin embargo, el tiempo a veces se acota: a diferencia de lo que se creía, Moyano no se instaló a vivir en Mar del Plata, y sigue repartiendo sus semanas entre el club que preside y donde pasó su infancia y Buenos Aires. Eso, lógicamente, hizo que delegara muchas de sus funciones. “No lo supieron cuidar ni mimar. Tampoco le filtraron problemas”, suelta una persona sobre el rol de la dirigencia que lo rodea.

 

Observado con desconfianza por varios sectores del Gobierno y también en las oficinas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que conduce su excuñado, Claudio "Chiqui" Tapia, el zigzagueo en Alvarado alimenta la “buena relación” con el intendente Guillermo Montenegro (Juntos por el Cambio), siempre condicionada por una hipotética competencia en el distrito. Será difícil que Facundo busque la intendencia, si no pudo hacer pie en su club. 

 

Aunque no son pocas las personas que creen que no se bajará de su cargo, el estatuto de Alvarado tampoco le permite irse tan rápido: si no hay una candidatura presentada para las próximas elecciones, quien esté deberá continuar en su función de presidente. El tuit de la cuenta oficial del club debe leerse en ese sentido: “Pronto a cumplirse el mandato de la actual Comisión Directiva, Alvarado convoca a las diferentes listas, interesadas en conducir la institución por los próximos dos años, tal cual lo expresa el estatuto”. En caso de que no surja nadie y Moyano no quiera continuar, su única salida sería la renuncia. Una palabra que en el último tiempo está asociada casi indisolublemente con su nombre.