23|6|2022

Por qué la interna de Juntos le embarra la cancha a Kicillof

Al gobernador le preocupa la falta de interlocutores en la oposición. El portazo de Grindetti, Legislatura paralizada y los cargos a la espera.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ya no debe lidiar en el día a día de su gestión sólo con la interna del Frente de Todos (FdT), sino que debe ahora, también, ocuparse de la que sacude a Juntos. El portazo del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, a la mesa de conducción provincial de Juntos dejó a este sector de la oposición sin interlocutor ante el Ejecutivo provincial para llegar a acuerdos políticos que permitan el funcionamiento de la Legislatura, donde los temas pendientes se acumulan.

 

Kicillof dejó ver su preocupación este martes en la Gobernación, cuando, al finalizar el acto de presentación de las obras del Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), se dirigió de manera informal, pero ante la mirada de todos los presentes, a los intendentes opositores para pedirles cerrar un acuerdo por el proyecto de reforma jubilatoria del personal del Banco Provincia. “Necesitamos que se arregle el régimen porque está judicializado y la justicia nos está pidiendo que lleguemos a un acuerdo”, lanzó mientras los jefes comunales se apostaban para retirarse. Agregó: “Estamos trabajando sin vencedores ni vencidos para que funcione en un marco de acuerdo; todo lo que podamos aportar, bienvenido sea”. Recibieron el mensaje los intendentes de La Plata, Julio Garro; de Pinamar, Martín Yeza, y de Magdalena, Gonzalo Peluso.

 

La referencia se dio luego de que volara por los aires la interna de Juntos en la provincia de Buenos Aires con la salida de Grindetti de la mesa provincial opositora cansado de negociar acuerdos con el oficialismo para que, luego, los demás socios de la alianza los rechazaran. Con su salida, Juntos se quedó sin interlocutor ante el Ejecutivo bonaerense y los temas de peso que debe tratar la Legislatura bonaerense sin resolución. La mesa de negociación entre oficialismo y oposición estaba compuesta por Grindetti, el presidente de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad, y el jefe de Gabinete provincial, Martín Insaurralde.

 

“Axel está preocupado porque necesita que se resuelvan los temas en la Legislatura”, asegura un funcionario cercano al gobernador en diálogo con Letra P que explica que “todo estaba acordado” hasta que Mauricio Macri lo llamó a Jorge Macri diciéndole que no tenían que ser como los radicales, “que acuerdan todo”, y entonces “voltearon todo”. La misma fuente cuenta que el intendente de Lanús se comunicó telefónicamente con Insaurralde para decirle que se corría del rol de interlocutor porque “arreglo una cosa, me doy vuelta y me cagan”.

 

En el Ejecutivo bonaerense aseguran que, pese a estos cortocircuitos, el acuerdo con el radicalismo “sigue firme”, pero que se necesitan los votos de todos, por lo que están a la espera de que se resuelva el conflicto interno para poder avanzar con diferentes temas, como los cargos en el Bapro, la reforma de la ley jubilatoria del personal del Banco Provincia, la designación de Federico Thea en el Tribunal de Cuentas y las de los adjuntos en la Defensoría del Pueblo, entre otros.

 

“El vuelto que le dan desde acá es que, si los conduce Macri, que lo blanqueen; esa es la realidad, porque cada vez que hay un interlocutor lo voltean... ya nos pasó antes. Al principio, acordábamos con (Maria Eugenia) Vidal o con (Federico) Salvai y después lo que decían no se cumplía”, cuenta a este medio una fuente del gobierno provincial.

 

Según pudo saber Letra P, tres hechos concretos rompieron la tranquilidad de los últimos días en Juntos. Por un lado, Vidal intentó nuevamente, a través de algunos de sus leales en la Cámara de Diputados, que Ramiro Tagliaferro ocupara una de las sillas en el directorio del organismo crediticio público, lo que molestó tanto a los intendentes del PRO como a quienes trabajan con Diego Santilli, que ya tenían cerrados los acuerdos con el oficialismo. Por el otro, la resistencia de acompañar el paquete de proyectos por parte de algunos legisladores, entre ellos la diputada Florencia Retamoso, que responde a Patricia Bullrich, y el senador Joaquín de la Torre. Fuentes al tanto de la negociación estimaron que Retamoso lo hizo por orden directa de la presidenta del PRO y por la inexperiencia que tiene en el cargo que ocupa, en tanto De la Torre por su rechazo explícito a la promoción de Thea para el Tribunal de Cuentas. 

 

Estos hechos, sumados al pedido de Macri de tomar distancia del radicalismo para evitar que Javier Milei le robe votos por derecha, motivaron una serie de discusiones que terminaron con la renuncia de Grindetti a la mesa de conducción de Juntos en la provincia, un cargo informal que había tomado para ser interlocutor entre los intereses políticos de la oposición y el gobierno de Kicillof.

 

“Tenía esa responsabilidad por su volumen político y por ser un hombre de diálogo, pero en los últimos acuerdos la mesa proponía una postura y él era el encargado de comunicarla al oficialismo. Lo que pasó es que después cambiaban de idea y el que quedaba mal parado era él”, aseguró una fuente cercana al jefe comunal y agregó: “Por los intereses individuales de algunos, así es muy difícil liderar estos procesos de acuerdos, que son necesarios”.