FÚTBOL & POLÍTICA

La guerra en el deporte, otro partido chivo para Putin

La FIFA borró a Rusia del Mundial de fútbol 2022 y las sanciones contra Moscú arrecian en múltiples disciplinas. Espónsores a pique y la doble vara de Qatar.

La sanción de la FIFA a Rusia por la guerra en Ucrania asoma, hasta ahora, como la más gravitante desde lo político y económico. También es la que más rebote tuvo en todo el mundo. Sin embargo, hay una sanción que, en lo cultural, lastima casi tanto como la exclusión de la selección de fútbol del próximo Mundial de Qatar: la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) prohibió a Rusia celebrar competiciones y eventos oficiales y anunció que no dejará que sus jugadores canten el himno y porten la bandera. En el país del ajedrez, un jaque mate a los simbolismos.

 

Pero hay más. La FIDE, presidida por el ruso Arkady Dvorkovich, también comunicó que dará de baja todos los contratos de esponsoreo que mantiene con empresas de Rusia, lo que a priori desequilibrará como nunca las finanzas del organismo: siete de los ocho “socios y patrocinadores” son empresas con origen en Moscú. Se trata de la gasífera Gazprom, la minera y metalúrgica Nornickel, la nuclear Rosatom, la agroquímica PhosAgro, el estudio jurídico KIAP, la aerolínea Aeroflot y Sirius, dedicada a educación, ciencia y tecnología). 

 

A la mayor empresa rusa, Gazprom, le vienen rompiendo contratos casi a diario: esta semana, la FIFA -a través de la UEFA- decidió finalizar los acuerdos existentes, que incluían el patrocinio de la UEFA Champions League, las competiciones de selecciones nacionales y la UEFA EURO 2024. El Schalke 04, de la Bundesliga, que tenía a Gazprom en su camiseta, hizo lo mismo. Y el Manchester United, que volaba con Aeroflot, también informó que rescindió el contrato con esa empresa, imposibilitada de volar a Inglaterra por el cierre del espacio aéreo a aviones rusos. Lo de Aeroflot y el United es una nimiedad al lado de la venta del Chelsea, anunciada por el magnate ruso Roman Abramovich, acorralado por la deriva sobre los bienes de rusos en Europa.

 

Nadie sabe hasta qué punto incidirá la guerra en Ucrania a las empresas rusas, pero ya hay algunos parámetros que dimensionan el daño: las acciones de Gazprom y Nornickel, que cotizan en las Bolsas de Londres y Moscú, se derrumbaron un 93% en lo que va del año. Aeroflot, que opera en Frankfurt y Moscú, también cayó en idéntico porcentaje. Gazprom perdió 100 mil millones de dólares en valor de mercado, Nornickel 44 mil millones y Aeroflot, 1,7 mil millones.

 

Hasta hoy son 17 federaciones, pero cada día se suman más. Con distinto calibre y peso político en el concierto internacional, las federaciones deportivas apuran sanciones a Rusia como la manera más rápida y efectista de condenar la invasión que ordenó Vladimir Putin hace más de una semana. 

 

A muchas federaciones se les quemaron los manuales y estatutos en estos días. La FIFA, que prohíbe cualquier tipo de mensaje o expresión política en sus competencias, dejó afuera de las Eliminatorias europeas al combinado ruso que buscaba clasificar a un Mundial organizado por un país que persigue a homosexuales y mujeres, y que ya anunció que no dejará que las personas se besen o abracen en público. 

 

En la misma sintonía, la Euroliga de básquet expulsó de la competición a los tres equipos rusos que participaban de su competencia: CSKA de Moscú, UNICS Kazán y Zenit de San Petersburgo. Además, canceló su relación comercial con el VTB Bank ruso.

 

La Fórmula Uno, el tenis, el rugby, el vóley, el atletismo, la natación y otras disciplinas con menos visibilidad (bádminton, esquí, triatlón, ciclismo, curling, patinaje sobre hielo, taekwondo) también esgrimieron a la guerra como la razón de sanciones, preocupaciones y pedidos de paz. Entre todos esos anuncios a contrarreloj para desmarcarse de las acciones rusas en Ucrania, sobresalió uno: fue el de la Federación Internacional de Judo (IJF por su sigla en inglés), el deporte que practica Putin y en el que alcanzó el grado de cinturón negro. Con solo poner en Google “Putin+judo” alcanza para darse cuenta el fanatismo del presidente ruso con esa disciplina. 

 

Justamente, por su ferviente promoción de esa disciplina en Rusia y el mundo, la IJF le había otorgado a Putin los cargos de presidente honorario y embajador del organismo.

 

“A la luz del conflicto bélico en curso en Ucrania, la Federación Internacional de Judo anuncia la suspensión del estatus del señor Vladimir Putin como presidente honorario y embajador de la Federación Internacional de Judo”, publicó el organismo esta semana. El comunicado estaba autorizado por el presidente de la IJF, el rumano Marius Vizer. Hasta hace una semana, Vizer se reconocía como un “amigo” de Putin. Ahora, prefiere no hablar sobre esa amistad.

 

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