Cáffaro y Berni, revolcados en el mismo lodo de la inseguridad
La muerte de un comerciante en medio de desmanes tras el triunfo de la Selección agravó la crisis. La interna entre ambos y el caos. Pedidos de renuncia.
LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) La crisis en materia de seguridad emerge con fuerza en Zárate y pone bajo la lupa tanto a la gestión del intendente Osvaldo Cáffaro (FdT) como al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, oriundo de ese distrito y con quien el jefe comunal arrastra una pelea de larga data.
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La situación se agravó con los destrozos registrados en el centro comercial zarateño durante los festejos por el triunfo de la Selección el último viernes en Qatar y a partir de los cuales el comerciante Miguel Ventura falleció de un paro cardíaco mientras intentaba evitar que un grupo de personas dañaran su heladería. Frente a este episodio, la oposición pidió interpelar a la dirigencia del oficialismo, mientras que instituciones intermedias focalizan en la falta de coordinación entre el municipio y la Provincia, a la luz de las pujas internas entre el alcalde y el ministro.
En las últimas horas, el concejal Norberto Toncovich (UCR) solicitó la interpelación de Cáffaro y sus funcionarios de Seguridad. “El gobierno municipal debe hacerse cargo de lo sucedido”, aseveró. Sin embargo, el Frente de Todos no habilitó el tratamiento de la iniciativa de Toncovich este lunes, por fuera del orden del día.
“La situación en materia de seguridad es un caos, lo sucedido el viernes fue un detonante”, aseveró el edil radical a Letra P, a la vez que graficó lo que considera el núcleo de la crisis. El dirigente grafica que el municipio dice que la seguridad es responsabilidad del ministro y el ministro dice que la responsabilidad primaria es del municipio. “Esa interna deja a Zárate como si fuera una zona liberada. En algunos sectores de la ciudad, cuando baja el sol, la gente se guarda. Todo tiene que ver con esa interna”, machaca el dirigente.
Toncovich destacó que no hay diálogo ni inversión de la Provincia en materia de seguridad en Zárate, mientras que los municipios vecinos “sí reciben ayuda”. “A solo 10 kilómetros está Campana, donde el intendente es Sebastián Abella, del PRO. A él, Berni le llevó seis móviles policiales 0 km con sus respectivos agentes, creó un cuerpo motorizado con 20 motocicletas”, ejemplificó. Bajo ese estado de situación, el concejal de la UCR concluye que “hay una sensación de desprotección muy grande en Zárate”.
Una presentación similar realizó el concejal Marcelo Matzkin (PRO), quien pidió citar a “dar explicaciones” al subsecretario de Seguridad, Gustavo Maidana, al que instó a “renunciar” frente a lo sucedido. Sin embargo, esa petición corrió la misma suerte que el pedido de interpelación que hizo Toncovich
Este lunes, en medio de una sesión maratónica, el tema tuvo especial preponderancia, incluso con la utilización de una banca abierta: “No nos interesa la interna que tenga Berni con Cáffaro, porque en la lista fueron todos juntos. Hoy necesitamos protección, no puede pasar lo que le pasó a Miguel Ventura y a los comerciantes”, expresó en su alocución en el Concejo la representante vecinal María del Carmen Nuñez, y ahondó: “Cómo puede ser que no tengamos llegada a un ministro cuando el intendente es del mismo color político que el gobernador y no tengamos una solución en seguridad”.
En esa línea, en declaraciones al portal local Enlace Crítico, el presidente del Centro de Comercio zarateño, Ariel Dara, enfatizó: “Hace un tiempo que venimos pidiendo seguridad para los comerciantes, no solo en Zárate, sino en Lima”. Y destacó que, tiempo atrás, “la provincia de Buenos Aires ofreció un grupo motorizado y se lo quedó Campana. Debe haber sido por una mejor gestión”.
Las fricciones entre Cáffaro y Berni tienen una raíz que data al menos de 2015, en tiempos donde el entonces secretario de Seguridad de la nación ya buscaba posicionar su armado en Zárate en detrimento de las aspiraciones reeleccionistas del intendente que, por aquellos tiempos, acusaba el retiro de gendarmes del distrito por parte de Berni, quien acusaba al alcalde de “lloriquear”.
Este año, la puja interna volvió a salir a flote cuando Berni le quitó a Cáffaro el manejo del aeródromo zarateño que la comuna tenía bajo su mando desde 2007, cedido por la Provincia. Al hacerlo, el ministro de Axel Kicillof acusó a la gestión municipal por nunca haber presentado “informe alguno” de lo realizado en ese predio: “No se consignó lo producido de la explotación del predio, ni se garantizó el buen estado conservación y funcionamiento”, destacó la resolución que consumó la quita del aeródromo al municipio.
Además de Berni, Cáffaro también mantiene otros frentes internos. De ascendencia socialista, el intendente quedó debilitado en el Concejo al perder su espacio, Nuevo Zárate, la presidencia del cuerpo, que en abril de este año quedó en manos de Leandro Matilla, dirigente que comanda el PJ local como parte del armado alineado al metalúrgico Abel Furlán.
“La ciudad necesita un máster plan de seguridad”, destacó Matilla hace apenas una semana, al tiempo que enfatizó: “Si pensamos que la solución a la inseguridad la debe aportar una sola persona, estamos equivocados. Debemos articular con todos los actores sociales, escuchar qué pasa en cada rincón de Zárate y Lima, y de allí trabajar en propuestas concretas que permita reducir los niveles de inseguridad para que los vecinos y vecinas puedan vivir más tranquilos”, señaló para apuntar en clave internista: “Hay quienes creen que, con no hablar del tema, se soluciona el problema. Hablar de inseguridad resulta una mala palabra para algunos. Debemos encarar los problemas con responsabilidad, hasta resolverlos”.