El impacto del renunciamiento de Cristina en el conurbano del voto K
Mientras termina de asimilar la piña, la dirigencia distrital analiza cómo llenar el hueco en la boleta. Peronismo desteñido y ¿oportunidad? Dibujos en el aire.
LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires)El renunciamiento de Cristina Fernández a toda candidatura en 2023 abrió un interrogante en la dirigencia bonaerense del Frente de Todos (FdT), especialmente en los intendentes e intendentas del conurbano, encargados de recolectar los votos en la zona más densamente poblada del país, donde el voto K pega más. Allí, desde hace dos décadas, el nombre Cristina y el apellido Kirchner ha sido motor central para las conquistas distritales y, consecuentemente, para las bonaerenses y nacionales. Nadie en el panperonismo tiene claro cómo seguir.
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Muchos querían a CFK como candidata a presidenta para, apelando a sus años de gobierno, reconquistar a parte del electorado desilusionado con la gestión de Alberto Fernández; otros, más afectos a otro plan B para la Casa Rosada, consideraban igualmente necesaria su presencia en la boleta y le ponían todas las fichas a una postulación para el Senado. ¿Y ahora? ¿Candidato único? ¿Una gran interna nacional? ¿Con quiénes? Todas las opciones están abiertas y sobre ninguna puede aventurarse un resultado, pero sí hay una certeza, la ausencia de CFK resta potencia a los jefes comunales.
Entre la dirigencia que empujaba el operativo clamor CFK 2023 hay quienes consideran que apelando a las bondades de sus dos mandatos al frente del ejecutivo se podría contrarrestar, en parte, la deficiente gestión de Fernández. Son quienes creen posible encender la llama de ese electorado de clase media baja del conurbano bonaerense, clave para el peronismo, que vivió mejor durante los años de gobiernos kirchneristas.
Nunca en voz alta, algunos dirigentes creen, no obstante, que el renunciamiento puede devolverle al peronismo parte de “una épica perdida” o “teñida” de kirchnerismo. Rastros de la grieta intratodista vigente desde el nacimiento mismo del Frankenstein que parió Cristina.
La tropa bonaerense que en Ensenada la escuchó pedir que se hagan cargo y “salgan a jugar” no termina de asimilar la piña y aún desconoce si ella se va a poner la campaña al hombro. Saben que será la armadora de la estrategia electoral, que su centralidad será indiscutida.
Como fuere, la ausencia de Cristina en el cuarto oscuro es una pésima noticia para quienes deben defender sus distritos del asedio opositor. En algunos sectores de este peronismo invertebrado anida la esperanza de que una gran interna revitalice a la militancia, dándole volumen al espacio. Otros sectores siguen creyendo en el candidato de consenso, pero dificulta ese objetivo la falta de un dirigente que contenga a todas las vertientes, el que, indefectiblemente, sea quien fuere, sufriría el frío de la sombra que proyecta CFK.
Cuatro nombres circulan por despachos del conurbano. Sergio Massa acaso sea el único que depende de sí mismo. La suerte del hincha de Tigre está atada a los resultados económicos que consiga. Si doma la inflación, tendría que rever su renunciamiento temprano, cuando se excusó en cuestiones familiares que no creyó nadie.
El ministro del Interior y hombre de La Cámpora, Eduardo de Pedro, no falta en boca de la dirigencia que busca representantes de CFK, pero en el conurbano algunos dirigentes argumentan que esa sería una candidatura para el núcleo duro y que en ese territorio y porción del electorado a re-encantar “no lo conoce nadie”.
El exgobernador y actual embajador en Brasil, Daniel Scioli, tiene credenciales, pero el hecho de que sea visto como un hombre del Presidente genera resquemores en el armado bonaerense encuadrado bajo la conducción indiscutida de CFK y Máximo Kirchner.
Para quienes apuestan a una “salida para arriba” del gobernador Axel Kicillof, el corrimiento de Cristina la devuelve al centro de la escena. Debe mirarse con atención de dónde proviene el rumor en función de las conveniencias. “Difícil pero no imposible”, aseguran en un municipio de la Tercera sección. Fernández, Alberto, no está en la cuenta de nadie.
En síntesis, lo que tiene claro toda la dirigencia peronista del conurbano es que debe reordenarse lo más rápido posible. Malas noticias para el oficialismo: aún no sabe cómo ni con quién.