23|1|2023

Ziliotto afianza el giro verde de Pampetrol pese a la tensión con Verna

31 de octubre de 2022

31 de octubre de 2022

El gobernador viró a la petrolera pampeana, niña mimada de su antecesor, hacia las energías renovables. Empresas en juego, licitaciones caídas y ruido político.

SANTA ROSA (Corresponsalía Patagonia) Este jueves se concretará la firma del multimillonario contrato del primer parque fotovoltaico de La Pampa, el mojón más importante del gobierno provincial en su ofensiva para lograr la “soberanía energética”. También es un hito en el cambio de rumbo de Pampetrol, la niña mimada que el exgobernador Carlos Verna fundó como hidrocarburífera estatal y que su sucesor y amigo/enemigo íntimo, Sergio Ziliotto, reconvirtió en empresa energética para activar otros negocios y a la que llama “nave insignia del desarrollo”.

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El plan proyecta que La Pampa pase a autoabastecerse de energía dentro de 20 años. En esa transición hacia un destino que prioriza las energías “limpias” (el pasaje de fósiles a renovables), el gobierno peronista se topa con luchas de poder político y puja de intereses, porque el cambio de paradigma energético es uno de los principales objetivos de la gestión provincial, que prometió hacerlo con activa presencia estatal. Pampetrol, empresa que tiene el formato de Sociedad Anónima con Participación Estatal (SAPEM), hace un viraje clave: deja de ser una gestora del área de hidrocarburos para pasar a generar energía eléctrica.

 

El gobierno apostó fuerte a esos nuevos vientos y buscó alianzas: en julio de este año le hizo un lugar formal en el directorio de Pampetrol a la Federación Pampeana de Cooperativas (FePamCo). El movimiento cooperativo en la provincia es tradicional y estratégico: distribuye la energía eléctrica en toda La Pampa, a partir de una concesión a 100 años que hizo la provincia en los ’90.

 

La presidenta de la SAPEM, María de los Ángeles Roveda, dice que la importancia central del proyecto fotovoltaico ubicado en Victorica, la localidad más importante del noroeste pampeano, radica en que pone en marcha el mercado local de energía: Pampetrol genera para venderle a la Administración Provincial de Energía (APE), quien opera el sistema y distribuye esa producción a las cooperativas, que a su vez hacen llegar el servicio a usuarios y usuarias.

 

Ni bien asumió, Ziliotto puso la lupa sobre un costo: la provincia gastaba cada año unos $2.300 millones en comprar energía. Ahora, Pampetrol invertirá más de 8 millones de dólares en la provisión del equipamiento y la construcción de ese parque solar estará a cargo de Ingalfa S.A., creada en 1976 como gasífera, que ahora se posiciona dentro de las grandes jugadoras del rubro de la energía renovable. Sus caras visibles son Fernando García Frugoni y Carlos Hernán Neudorfer, hijos de los fundadores, que siguen siendo parte del directorio.

 

Ingalfa intervino en la construcción de parques fotovoltaicos en La Rioja, Catamarca, Chaco, San Luis, Catamarca, Santa Fe y Río Negro. En el caso pampeano, la empresa garantiza un año de productividad. Luego Pampetrol se hará cargo de toda operación y mantenimiento.

 

La gerenta de Nuevos Negocios, Laura Giumelli, explica que la oferta garantiza 16.511 MWh/anuales. Representa el 15% de la energía que consumen los grandes usuarios que le compran a APE y a cooperativas.

 

Nueva era, nuevos (y viejos) negocios

La mudanza del “viejo” mundo petrolero al chip de las energías renovables viene acompañada de ruidos políticos. Es una de las razones de las tensiones entre Ziliotto y Verna.

 

Verna fue el que metió a La Pampa en el “mundo del petróleo”. Hasta su llegada al gobierno en 2003, la producción en el área era insignificante y mirada de reojo. Fundó Pampetrol en 2006 y jugó a fondo. Su delfín Daniel Lovera, desde el Senado, también priorizó esos asuntos. El vernismo, vinculado con el poderoso sindicalista del sector Guillermo Pereyra, siempre tuvo aceitados contactos en el rubro.

 

El desembarco de Ziliotto en la gobernación en 2019 cambió el eje. La Pampa inició su era de las energías renovables: abrió la puerta a negocios diferentes y a nuevos actores económicos. Pampetrol modificó su razón de ser. Adquirió poder en su manejo José Vanini, que tiene el cargo formal de secretario General de la gobernación pero sobre todo es ejecutor silencioso de asuntos sensibles del Ejecutivo. Matías Toso, secretario de Energía, es la cara visible de esa trama.

 

Cuando Ziliotto “bajó” a Lovera del Senado, el ultravernismo lo tomó como la declaración de guerra que faltaba. Todavía no asoma la bandera blanca.

 

Pampetrol tiene participación en el directorio de la primera minoría legislativa, la UCR. A la segunda minoría le corresponde una sindicatura. Un artilugio facilitó un acuerdo del oficialismo con el PRO para dejar de lado a Comunidad Organizada, el espacio del exintendente Juan Carlos Tierno y la sindicatura quedó en manos de Martín Matzkin, sobrino del ícono menemista Jorge Matzkin.

 

Otros obstáculos 

El cambio de rumbo encontró obstáculos. La licitación dos veces desierta del área petrolera Medanito fue un paradigma de esas frustraciones. Iba a ser el hito del cambio de era, con la exigencia de la construcción del parque fotovoltaico, pero el gobierno tuvo que dar marcha atrás.

 

El primer fallido ocurrió cuando la única oferente fue Limay Energía S.A., una firma con explotaciones menores radicada en San Luis, que se presentó en forma “exprés”. Había comprometido tres plantas de energía renovables, con una inversión de u$s10 millones. El gobierno manijeó la oferta, pero quedó floja de papeles. Hugo Pérez (UCR), director de Pampetrol por la oposición, se paró de manos contra el avance de una primera adjudicación. “Esto con Verna no pasaba”, metió cizaña en la interna compañera. 

 

Segunda licitación frustrada: la única empresa que se presentó se negó a desembolsar un bono de $5 millones de dólares que el gobierno pretendía antes del inicio de las operaciones. La firma es Refi Pampa, creada en Junín en 2011. Su presidente es César Castillo y aunque no hay mucha onda con el gobierno provincial invierte fuerte en la provincia: tiene en 25 de Mayo, en el suroeste, una refinería “de primer mundo” -dicen en el rubro- con capacidad para refinar 3.100 metros cúbicos por día. Tiene una red de estaciones de servicio (“Voy con Energía”) que creció notablemente en el último año. Exporta a Brasil.

 

El tercer intento fue este 21 de octubre. Además de Refi Pampa apareció una oferta de Alianza Petrolera Argentina S.A., pero el dato clave es que la “nueva era” dio el brazo a torcer: ya no exigió parque fotovoltaico ni “bono” de u$s5 millones, sino de u$s2,5 millones. De algún modo, los viejos actores del petróleo impusieron sus reglas de juego y certificaron que la soberanía energética apenas dio un primer paso en un terreno resbaladizo.