Gobierno para armar

Fortalezas y debilidades de los (pocos) nombres en danza para reemplazar a Manzur

El jefe de Gabinete se va, con fecha a confirmar. Suenan el comodín Rossi, un regreso poco probable de Cafiero y el sucesor natural, Olmos.

“Yo sigo trabajando a la par del Presidente de la Nación como su jefe de Gabinete de Ministros. Cualquier decisión a futuro, el año que viene será conversada y acordada" con el jefe de Estado. De esta forma, Juan Manzur evitó desmentir lo que ya es un secreto a voces, revelado por Letra P diez días atrás: que el tucumano regresará a su provincia para la campaña 2023. El Día de la Lealtad, el gobernador interino, Osvaldo Jaldo, firmó el decreto para fijar las elecciones locales el próximo 14 de mayo. El anuncio quedó a cargo del mandatario de licencia, que estaría en la eventual boleta, con lugar a definir ya que podría hacer la gran CFK para anotarse como aspirante a vice.

 

 

Con las cartas echadas, en la Casa Rosada comenzó la cuenta regresiva para reemplazarlo. "¿Habla con Alberto o se enteró por los diarios?", se preguntaban el lunes en un despacho, de forma retórica y con ironía, cuando tomó fuerza la pronta salida del tucumano, una noticia que el Gobierno prefería pisar por unos meses para evitar el desgaste apresurado que provoca la renuncia pendiendo sobre la cabeza del funcionario.

 

Cerca de Fernández, sin embargo, se encargaron de remarcar que "desde el primer día" se sabía que el ministro coordinador volvería a hacer campaña en su pago chico. "Ni Manzur está pensando en irse ni el Presidente en reemplazarlo", explicaron. Para apagar los ruidos, este miércoles el mandatario participó de la reunión de gabinete que convocó el tucumano en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada. Después, trascendió que el jefe de Estado le pidió que no anticipara su salida y se quede, como mínimo, hasta después del verano, como había sido acordado. El clima interno quedó enrarecido. En los pasillos de Balcarce 50 flota la idea de que la salida, igual, será antes de lo que dicen en el entorno albertista. 

 

El sucesor natural

La lógica, que no siempre ha guiado las decisiones del Frente de Todos, indicaría que ese despacho debería ser ocupado por el actual número dos, el vicejefe Juan Manuel Olmos. Exjefe de asesores presidencial, el dirigente del PJ porteño, cuna compartida con Fernández, forma parte de la mesa chica albertista. En agosto, junto a la mudanza de Jorge Neme al equipo económico de Sergio Massa, Manzur le tomó juramento a Olmos, quien, desde entonces, se encarga de la botonera de gestión cotidiana en la interacción con los ministerios. Como plus, habla con el resto de los espacios societarios del Frente de Todos, tanto con el que lidera Cristina Fernández de Kirchner como con el que conduce el ministro de Economía. El diálogo directo con Cristina y Máximo Kirchner es algo de lo que no pueden presumir muchos dirigentes cercanos al Presidente. 

 

Sin embargo, la entronización de Olmos tiene un escollo: la renuencia del funcionario a ser la "voz" de la administración. Según pudo saber Letra P, Fernández quiere un vocero político fuerte para la etapa final de su Gobierno, un lugar que podría ocupar con naturalidad un jefe de Gabinete. Pero Olmos es cultor del bajo perfil y suele moverse con mayor naturalidad en las sombras, en un segundo plano. Aunque con otro estilo, Manzur tampoco se caracterizó por ocupar ese lugar. Desde que está en la Rosada, el tucumano participó de algunas conferencias de prensa y dio contadas entrevistas, pero nunca actuó como vocero.  

 

En el Frente de Todos, imaginan que Olmos seguirá al mando de la gestión y podría sumar, además, un rol como eventual jefe de campaña o referente de la Casa Rosada en el armado electoral, ya que podría ser un puente entre sectores en guerra. 

 

Un regreso poco probable

Santiago Cafiero tiene todo para volver: es albertista, un currículum en coordinación interministerial y ha ejercido el rol tanto de vocero de gestión como de jefe de campaña. Solo tiene un problema y bastante grande: el veto de Cristina. Fue, a ojos de la vicepresidenta, quien encabezaba la lista maldita de los "funcionarios que no funcionan". Este 27 de octubre, fecha emblemática para la mitología K por el aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner, se cumplirán dos años de aquella explosiva carta que desató una crisis política interna que sigue hasta hoy. 

 

Cafiero fue el único del gabinete modelo 2019 que renunció a su cargo y no se fue a su casa al día siguiente. Actual canciller, sigue formando parte de la mesa chica albertista, con menor exposición para no alimentar tensiones innecesarias. Es consejero del Presidente, su hombre de máxima confianza en la política y quien trabajó junto a Fernández en los últimos cambios del Gabinete. Cafiero fue quien sugirió el nombre de la puntana Ayelén Mazzina para ocupar el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Por otro lado, si bien fue uno de los cercanos que más le pidió a Fernández que sumara a Massa al Ejecutivo, el ministro tampoco lo tiene al tope de sus consideraciones.  

 

El comodín 

"No sé de dónde salió eso, pero (Agustín) Rossi está enfocado en la gestión de la Agencia (Federal de Inteligencia)", se desentienden cerca del titular de la AFI. Si bien el santafesino renunció como encargado de Defensa albertista y se fue a su casa, la única víctima de la regla 2021 de que no se podía ser candidato y ministro al mismo tiempo, volvió. Pasado el enojo, su nombre aparecía en cada danza de nombres ante un eventual recambio de gabinete. Es más, oficializado por Fernández como futuro Señor 5 con una reunión en la Quinta de Olivos, la caótica salida de Matías Kulfas del día posterior lo hizo sonar incluso como posible nuevo ministro de Producción, silla que al final ocupó, por apenas un mes, Daniel Scioli

 

Entre sus pros, figura que habla con todos los sectores y todas las figuras en el Frente de Todos. Exjefe de bloque K, ministro en dos gobiernos peronistas, desde el segundo mandato de CFK se lo menciona como posible jefe de Gabinete. Incluso durante sus meses fuera de esta administración, ejerció como vocero político, un rol que Fernández siempre destacó. 

 

A mano, Fernández tiene a otro que comparte apellido, que cumple muchos de los requisitos, incluyendo ya haber sido ministro coordinador, pero con su estrella hoy caída en desgracia entre las filas camporistas: Aníbal Fernández. Por primera vez en un recambio de gabinete, el nombre del titular de Seguridad no aparece sobre la mesa.

 

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