Peronismo para armar

El partido de la CGT, un instrumento de presión para la rosca interna del FdT

La central obrera quiere ser un actor de peso en 2023 y busca lugares en las listas. El enojo con el Presidente, los palos a La Cámpora y la pelea con Moyano.

En el Día de la Lealtad, la Confederación General del Trabajo (CGT) lanzó su propio espacio político, denominado Movimiento Nacional Sindical Peronista, para meterle presión al Gobierno y blanqueó sus intenciones de sumergirse en la rosca del Frente de Todos (FdT) para negociar candidaturas de cara a las elecciones de 2023. "El movimiento obrero tiene que estar presente en todos los debates", reclamó el triunviro de la central obrera y jefe del gremio de Sanidad, Héctor Daer.

 

Ante un estadio de Obras Sanitarias repleto, el sector de Los Gordos y los Independientes mostró su malestar con la Casa Rosada, castigó a La Cámpora por su avanzada sobre el Partido Justicialista (PJ) y exigió más protagonismo en la "mesa de decisiones". "Nos dijeron que en un gobierno peronista iba a tener participación y eso no pasó", disparó, sin filtros, Daer desde el escenario.   

 

Detrás del movimiento de la CGT se encuadra la necesidad del sindicalismo de recuperar de la vieja "regla del tercio” que estableció tácitamente el expresidente Juan Domingo Perón y que sostenía que ese porcentaje de los cargos electivos debían ser para figuras del gremialismo. Ese fue uno de los focos del discurso del anfitrión y titular del gremio de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri. “Tenemos que volver a democratizar el Estado, volver a la cultura del trabajo, recuperar lo que es el peronismo”, sostuvo. 

 

En la antesala de la génesis del FdT, los principales líderes gremiales como Daer, Andrés Rodríguez (UPCN) Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Gerardo Martínez (UOCRA) esperaban que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner le diera al sindicalismo más espacio en la toma de decisiones, al menos, confiaban en que iban a ser consultados con más frecuencia. Sin embargo, eso no sucedió y, encima, se sumaron los cortocircuitos constantes con el moyanismo, que este lunes tuvo su acto en Plaza de Mayo. 

 

La falta de espacio fue el denominador común de todos los discursos que dieron los gremialistas. Sin embargo, hay quienes dudan de que el partido sindical pueda competir en una eventual interna peronista por dos razones: la división y la desconfianza que existe entre los distintos sectores de la CGT; y la falta de un programa económico para presentar en el corto plazo. “No están dadas las condiciones para competir en todos los cargos, pero sí para hacer presión para tener más peso en la toma de decisiones”, explicó uno de los dirigentes de la confederación.

 

Foto: Pablo Cuarterolo

"El movimiento obrero merece cargos y no con el dedo de nadie", dijo el secretario general de UPCN. Esa referencia se debe a que una de las respuestas del kirchnerismo ante el reclamo de la CGT de más lugares en la toma de decisiones es la banca que ocupa en la Cámara de Diputados el titular de la Bancaria, Sergio Palazzo.

 

El malestar con La Cámpora quedó más en evidencia cuando el titular de juventud de la CGT, Sebastián Maturano, bramó por el protagonismo que tiene la agrupación de Máximo Kirchner dentro del PJ. “En el partido hay 113 congresales, el movimiento obrero tiene 13, La Cámpora 15. No tengo nada contra ellos. Pero ¿son más importantes que nosotros?”, se preguntó en un tono irónico.

 

La CGT apoya su reclamo en la territorialidad que le dan las filiales que cada gremio tiene en los diferentes puntos del país. Si el peronismo tiene sus unidades básicas, el radicalismo los comité, en la central obrera ven en cada seccional una forma de tener presencialidad. 

 

Los oradores también cuestionaron la falta de un programa económico de la administración de Alberto Fernández. “Hoy hay casi un 50% de pobres. El IFE lo pensaban para tres millones de personas y lo pidieron doce. Necesitamos garantía de gobernanza, no un discurso de palacio”, sostuvo Martínez. "La inflación es el impuesto a la pobreza”, añadió.

 

En ese sentido, Daer también le reclamó al Gobierno estar alejado de la agenda de la “gente” por los temas que se debaten en el seno de la Casa Rosada. “Como vamos a estar discutiendo sobre las PASO si la mitad de los trabajadores están presurizados”, afirmó. Además, aprovechó la oportunidad para dejar en claro que la CGT no tiene pensado avalar los aumentos de sueldo en sumas fijas y la suspensión de las paritarias. “Después nos congelan los salarios y a los precios no los alcanza nadie”, agregó.

 

Para cerrar, Daer afirmó que “no tienen pensado romper ningún frente” en una clara alusión a cualquier posibilidad de abandonar el FdT. Aunque detrás de esa contradicción, se esconde también el enojo por la falta de consulta antes de la designación de la ministra de Trabajo, Raquel Olmos

 

Toto Caputo interviene en los mercados
El socialismo llenó Metropolitano en Rosario. 

También te puede interesar