13|10|2021

Normalidad para la tribuna: la carrera contrarreloj para un clásico de campaña

23 de septiembre de 2021

23 de septiembre de 2021

El Gobierno habilitó un aforo del 50%, pero River y Boca piden más para garantizar abonos en el derby del 3 de octubre. Negociación en curso y tesorerías secas.

Nadie tiene muy claro nada. Entonces todo puede discutirse, negociarse o revisarse. "Pero no somos solo nosotros, el Gobierno tampoco", escribe por WhatsApp un dirigente que en los próximos días deberá definir quiénes entran a la cancha y quiénes no para ver a uno de los dos equipos más populares de la Argentina el próximo 3 de octubre, cuando el superclásico Boca-River con hinchas en el estadio de Núñez consagre la sensación de normalidad que le viene como anillo al dedo a la campaña electoral del oficialismo con vistas a los comicios del 14 de noviembre.  

 

Luego del anuncio aperturista del pasado martes, que incluyó el regreso de gente a espectáculos masivos a partir del 1º de octubre, lo que reina es la confusión. El aforo del 50%, festejado a principio de semana, con las horas se convirtió en una cuenta matemática que no le cerraba ni a Boca ni a River.

 

El Monumental, según los cálculos de la gestión de Rodolfo D'Onofrio, tiene capacidad para 72 mil personas. La mitad de eso da 36 mil, pero el club tiene 44 mil abonos vendidos. Es por esa razón que desde el mismo martes la dirigencia millonaria empezó a pedir en distintos despachos oficiales habilitar un 60% de aforo, con lo que cubrirían casi la totalidad de esa venta anualizada. Hasta deslizaron que preferían mantener las puertas cerradas si no le daban ese 10% adicional. 

 

Este viernes o la próxima semana habrá una reunión entre la Asociación del Fútbol Argentino, la Liga Profesional y el Gobierno -con las carteras de Salud, Seguridad y Deportes- para definir números, protocolos y empezar a diseñar cómo instrumentar una vuelta que, como anticipó Letra P, representa un alivio económico para los clubes medianos, chicos y del Ascenso, pero genera complicaciones entre los grandes y los de Rosario.

 

“El fútbol está pidiendo el 100% para que nos den el 70. Porque con el 50% hay clubes que tienen más problemas que soluciones”, le dice a este portal uno de los hombres que estará en la mesa de trabajo.

 

Que el Ministerio de Seguridad sea conducido ahora Aníbal Fernández, conocido por muchos por su pasado como presidente de Quilmes, asoma como una puerta entreabierta: el flamante ministro ya insinuó públicamente que quiere la vuelta de hinchas visitantes, algo que ningún dirigente se atrevió a poner sobre la mesa en ocho años.

 

Capacidades

Si River sabe que no puede contentar ni siquiera a todas las personas abonadas, lo de Boca es bastante más grave: el regreso del público implicará, otra vez, que presenciar un partido en la mítica pero insuficiente Bombonera esté atado al azar y al acomodo.

 

Boca tiene en la actualidad alrededor de 220 mil socios, cinco o seis veces más de lo que entra en su estadio. De hecho, por estas horas, la pregunta que surge entre algunas personas vinculadas a la institución es cuál es la capacidad real que tiene la Bombonera: durante los años de Daniel Angelici se dejaba entrar a 45 mil hinchas por partido. “Era una estrategia para lograr lo que quería esa gestión: mudar la cancha a otro predio”, aseguran. En los pocos meses que Jorge Amor Ameal presidió al club sin pandemia, esa capacidad pasó a 54 mil personas. Quien deberá fijar el número exacto es la Ciudad de Buenos Aires: sea cual fuera, quedará cortísimo. 

 

El club, acostumbrado a administrar la escasez de butacas, hacía un ranking con el que dejaba entrar por goteo a los socios adherentes, aquellos que pagan la mitad de la cuota social pero no tienen asegurada la entrada para ver al equipo como local cada quince días. 

 

Boca tiene una ventaja con respecto a River: el primer partido como local será recién el 9 de octubre ante Lanús. “Tenemos más de 15 días y una fecha anterior que va a ser la prueba. Vamos a jugar con eso. Tenemos la esperanza de que se vaya aflojando todo”, asegura uno de los dirigentes con poder de decisión en el club.

 

Una atisbo de recuperación 

Si los clubes más populares tienen problemas por el aforo permitido, la enorme mayoría del fútbol argentino recibió esta semana una noticia que le representará, además de público en las tribunas, el regreso de un ingreso perdido: ya sea por las cuotas que volverán a cobrar o por las entradas que podrán vender, muchas tesorerías preanuncian un fin de año sin tanta asfixia.

 

La misión, de ahora en más, es volver a tener la masa societaria de la pre pandemia. En este año y medio, muchas de las personas que pagaban la cuota solo para ir a la cancha, dejaron de hacerlo o se dieron de baja. El presidente de Lanús, Nicolás Russo, contó que en marzo de 2020 había 28 mil hinchas que pagaban cada mes y reveló que, en el peor momento de la pandemia, apenas 5.000 abonaron la cuota. Hoy, ese número subió a 11 mil, todavía muy lejos del inicial. En el Ascenso los números son aún peores. Una realidad que, como sucede en otros planos, está lejos de la de Boca y River, cuyas dirigencias solo se conformarán con sus estadios al setenta por ciento.