08|10|2021

Habemus gabinete: Fernández corre a Cafiero pero CFK no entrega a Wado

17 de septiembre de 2021

17 de septiembre de 2021

Lo anunció el Gobierno pasadas las 22 de este viernes. Manzur jefe de Gabinete, Solá afuera y Aníbal a Seguridad. Entran Julián Domínguez y Daniel Filmus.

En la paritaria con el kirchnerismo, el presidente Alberto Fernández terminó entregando a su vocero, Juan Pablo Biondi, que renunció en el atardecer de este viernes, y corriendo de su puesto al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que pasará a la Cancillería y será reemplazado por el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, nombre que le había "propuesto" la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a priori ganadora de la pulseada que puso esta semana al borde de la ruptura a la coalición de gobierno.

 

De la guerra abierta que libraron el Presidente y la vice salió ileso el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, el funcionario K de mayor relevancia política y el lancero de la vicepresidenta en la avanzada de las renuncias con las que puso contra las cuerdas al primer mandatario: Wado fue el primero que puso su dimisión "a disposición" del jefe de Estado y desató la crisis. De Pedro seguirá en su puesto.

 

La salida de Cafiero hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores implica la caída de otro soldado del Presidente, Felipe Solá, que se enteró de que se quedó sin trabajo en El Salvador, en escala rumbo a México, donde tenía que viajar Alberto Fernández para asumir como nuevo presidente de la CELAC.

 

Además, vuelve el todoterreno Aníbal Fernández a una cartera que conoce bien: será ministro de Seguridad, como fue en el gobierno de Néstor Kirchner, cuando manejó las fuerzas federales desde la cartera que incluía Justicia. En una entrevista con Letra P, Aníbal fue muy claro: "Cristina es la jefa del movimiento nacional, le guste a quien le guste". Su incorporación deja afuera a Sabina Frederic, de pésima relación con su par bonaerense, Sergio Berni, soldado de Cristina. Aníbal, cabe recordar, fue candidato a gobernador en 2015 por decisión de la entonces presidenta, que tuvo que salir a buscar reemplazo para su Plan A, Florencio Randazzo, quien rechazó lo que consideró un premio consuelo porque pretendía ir por la sucesión presidencial.

 

Como se especulaba en las últimas horas, el presidente de la Cámara de Diputados durante el último cristinismo, Julián Domínguez, vuelve a una cartera que también conoce, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, de donde sale eyectado Luis Basterra, de gestión opaca al frente de ese organismo clave para la relación con el campo, el sector del Círculo Rojo más hostil con el peronismo.

 

En una nota titulada "Qué tiene Fernández en el banco para el segundo tiempo", publicada por Letra P el 21 de agosto pasado, el periodista Diego Genoud revelaba que Aníbal Fernández y Julián Domínguez, que se habían enfrentado duramente en la interna del Frente para la Victoria para la gobernación bonaerense en 2015, habían fumado la pipa de la paz y eran dos nombres clave de la reserva que tenía el Presidente a mano para renovar el gabinete de cara al segundo par de años de su mandato. Aníbal estuvo el miércoles, el día de la explosión del renuncias-gate, con el jefe de Estado en la Casa Rosada. Dijo que había pasado simplemente a hablar de política y que no había llevado su currículum. 

 

El nuevo gabinete incluye la salida de otro albertista, el titular de Educación, Nicolás Trotta, y su reemplazo por el secretario de Políticas Universitarias, Jaime Perzyck. Paradoja cristinista: el nuevo jefe integró el lote de renunciantes K y terminó ascendido.

 

Trotta quedó en el ojo de la tormenta tras la derrota del Frente de Todos en las urnas, en las primarias del domingo pasado: la oposición convirtió al cierre de las escuelas durante un año y medio en uno de los ejes de su campaña.

 

El nuevo elenco presidencial tendrá también a Daniel Filmus, perdedor de mil batallas en representación del PJ porteño, el pago chico político de Alberto Fernández, pero claramente identificado con el kirchnerismo: fue el ministro de Educación de Néstor Kirchner. De todos modos, reemplaza a Roberto Salvarezza, un científico que CFK puso en las listas de Unidad Ciudadana en 2017. 

 

En reemplazo del vocero Biondi, en tanto, asumirá Juan Ross. La Secretaría de Comunicación y Prensa queda para el albertismo: Ross es un hombre del amigo presidencial Enrique Albistur, dueño del departamento de Puerto Madero en el que vivía Fernández y pareja de la primera candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz

 

Lo que no mata, ¿fortalece?

¿Quién ganó la paritaria Fernández-Fernández? A primera vista, la vicepresidenta, que se deshizo del vocero presidencial, a quien acusó de montar operaciones de prensa en su contra; le sacó la botonera de la administración a Cafiero y se la pasó a Manzur, su candidato para la Jefatura de Gabinete según ella misma reveló; mantuvo en su puesto a Wado de Pedro, uno de sus camporistas favoritos; eyectó a Solá, con quien mantiene una relación de desconfianza, entre otras ganancias.

 

Más allá de esas consideraciones, la vicepresidenta forzó al Presidente a ejecutar cambios que pretendía postergar, por lo menos, hasta después de las elecciones de noviembre. Lo hizo a empellones, con la jugada de las renuncias y la carta-bomba en la que expuso con crudeza su decepción con el presidente que ella inventó.

 

Como tucumano al bombo

Manzur, designado nuevo jefe de Gabinete, fue ministro de Salud de la última presidencia de Cristina, pero estaba distanciado de CFK. Como contó Gabriela Pepe en julio, volvieron a verse en mayo de este año en la casa de la expresidenta, en Recoleta, a instancias de Máximo K.

 

El cacique norteño estuvo este jueves en la quinta de Olivos, reunido con el Presidente. En su carta-bomba, la vice reveló que le sugirió designarlo en la oficina del ministro coordinador, donde está la lapicera que administra el presupuesto nacional, ese que, según denunció la titular del Senado, estaba siendo subejecutado por Cafiero.

 

Manzur dejará la provincia en una situación compleja: mantiene una dura interna con el vicegobernador, Osvaldo Jaldo, que, de hecho, le armó interna en este turno electoral. El problema estaría solucionado: Jaldo también dejaría su puesto y la administración provincial quedaría a cargo de Regino Amado, el presidente de la Legislatura.