LA CRISIS DEL GOBIERNO

Nervios, corridas y llamados cruzados en el atardecer más agitado del Gobierno

La decisión del ala K del gabinete detonó la rutina de la Casa Rosada. Unidad Presidente blindada, el rayo Aníbal y desfile de leales y respaldos.

La reunión que el presidente Alberto Fernández mantenía en la tarde del miércoles con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y los ministros y las ministras albertistas que no presentaron su renuncia, luego de que lo hicieran sus pares del ala kirchnerista del Frente de Todos, detonó la rutina en la Casa Rosada, que vivía horas de máxima tensión ante la crisis más grave que atraviesa la administración peronista desde que se hizo cargo del Ejecutivo en diciembre de 2019. 

 

Las puertas siempre abiertas de las oficinas que dan al Patio de las Palmeras se cerraron. En los pasillos se bloqueó el acceso a los salones del primer piso, ubicados sobre el ala que da hacia el río. Por allí, circularon los funcionarios para no tener contacto con la prensa acreditada. Las precauciones oficiales obligaron a las permanentes corridas de la prensa, amontonada en el Patio para ver quién entra y sale por el Salón de los Bustos, a la caza de cualquier movimiento que echara luz sobre la incertidumbre que envuelve al Gobierno.

 

La aparición de Aníbal Fernández fue la que concentró la mayor cantidad de atención. Acorralado por los medios, en una remake desordenada de aquellas tempraneras conferencias de prensa de sus tiempos de jefe de gabinete, el titular de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio dejó una frase fiel a su estilo: "No hay ninguna crisis política". 

 

El Ministerio del Interior está cerrado. Desde esa oficina partió la carta que de renuncia del ministro Eduardo De Pedro que inició la catarata de dimisiones de ministros, funcionarios y funcionarias que responden a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Donde sí hay movimiento es en el despacho de Cecilia Todesca. En tropel, llegaron a la carrera desde las oficinas del Presidente la propia vicejefa de gabinete junto al ministro Matías Lammens, la ministra Carla Vizzotti, la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, y el asesor presidencial Alejandro Grimson.

 

La reunión del albertismo parapetado en la Casa Rosada también sirvió para disparar apoyos y sondear el clima político en las provincias. Durante la tarde, comenzaron a sucederse las manifestaciones de respaldo de algunos dirigentes gremiales y del Movimiento Evita. Desde la Casa Rosada, se comunicaron con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, el más cercano a Fernández.

 

Sin embargo, el llamado que más impactó fue el que la propia CFK le hizo a Guzmán, presente en el cónclave convocado por Fernández. De ambas partes aseguraron que la comunicación se produjo y que la vice le aseguró al ministro que nadie quiere sacarlo de su puesto.

 

Reunión de intendentes y presidentes comunales del peronismo de Santa Fe en la localidad de Pérez .
Pablo Moyano, líder de camioneros

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