04|10|2021

Astillero Río Santiago: el plan de Kicillof y Secco para volver a Perón

25 de agosto de 2021

25 de agosto de 2021

Buscan convertirlo en una Sociedad del Estado y cambiarle el perfil: metalmecánica pesada para el mercado interno. Gestiones para retirarlo de la Zona Franca.

Para el Astillero Río Santiago, hubo un tiempo que fue hermoso. A mediados de los ‘50, a pocos años de su nacimiento y después del derrocamiento de su creador, Juan Domingo Perón, era considerado el astillero más moderno y mejor equipado de toda América Latina. Una década después, a fines de los sesenta, tuvo un segundo período de esplendor, cuando salió de la órbita de la Marina y pasó a ser una Sociedad del Estado. Por esos años, se construyeron allí decenas de buques cargueros, petroleros y cerealeros para todo el mundo. Llegó a contar con más de ocho mil trabajadores y era la joya de la industria nacional.

 

El quiebre se produjo en los ‘90, cuando el expresidente Carlos Menen estuvo a punto de privatizarlo y finalmente decidió traspasarlo a la órbita de la Provincia. Desde entonces, el Astillero Río Santiago, que pertenece al Ministerio de la Producción bonaerense, intenta con enormes dificultades recuperar parte del esplendor perdido, en medio de un debate abierto sobre su futuro, en el que cada vez más voces plantean la necesidad de cambiar el encuadre legal en el que se maneja y convertirlo en una empresa del Estado.

 

Es el modelo que viene empujando el intendente de Ensenada, Mario Secco, cuyo partido, el Frente Grande, maneja la conducción del Astillero desde el desembarco de Axel Kicillof en el gobierno bonaerense, primero con Ariel Basteiro y ahora con el sindicalista Pedro Wasiejko. El proyecto de reconversión de la empresa se debate, con hermetismo, en una mesa política con gremios, otros intendentes de la región y el gobierno bonaerense.

 

En la actualidad, se estima que, de las 3.200 personas que integran la planta de personal del Astillero, poco menos de un tercio tiene tareas. Algunas empezaron la reparación y puesta a punto de las dos LICAS, las lanchas de entrenamientos de cadetes de la Marina. Es uno de los trabajos más importantes que se hacen hoy en Astillero. En pocos meses, en tanto, comenzarán a construir la compuerta flotante del Puerto Belgrano, que reemplazará a la original y será fabricada íntegramente en ARS, y se acelera la finalización del buque “Eva Perón”, para la venezolana PDVESA.

 

Todos los contratos actuales avanzan trabajosamente y en medio de una burocracia kafkiana: por ejemplo, para comprar arena, un insumo básico, la presidencia de ARS tiene que mandar un pedido al Ministerio de Producción, que a su vez inicia un expediente de compra interno que pasa por las instancias de control…. todo puede demorar meses.

 

En el gobierno comparten la mirada de Secco y la dirigencia del Frente Grande que conduce actualmente el Astillero: el encuadre legal en que está ARS y el modelo administrativo y burocrático de su funcionamiento hacen imposible cualquier proyecto de reactivación de la empresa.

 

Tanto el gobernador Kicillof como el ministro de Producción, Augusto Costa, creen que el Astillero Río Santiago debería tener más autonomía administrativa a través de una reforma que cambiara el encuadre legal y volviera a convertirlo en una sociedad del Estado. Como ABSA, Aubasa o la empresa de gas, BAGSA.

 

Ni Kicillof ni Costa lo dirán en público por ahora. Se trata de un tema extremadamente delicado. Hace algunos meses, cuando apenas trascendió la idea de Secco y Wasiejko de avanzar con la discusión del cambio del encuadre legal del Astillero, los sectores sindicales más combativos, ligados a los partidos de izquierda, salieron a marchar por las calles de La Plata denunciando un “intento de privatización” de la empresa por parte del gobierno bonaerense.

 

Sin embargo. Secco trabaja políticamente para que la discusión se acelere todo lo posible. Armó una mesa de discusión a la que sumó al intendente de Berisso, Fabián Cagliardi; la diputada provincial Susana González, Wasiejko y el titular de ATE Ensenada y extrabajador de Astillero Francisco Benegas.

 

Kicillof y Costa creen que el Astillero debería tener más autonomía administrativa a través de una reforma que cambie el encuadre legal y vuelva a convertirlo en una sociedad del Estado.

El principal diagnóstico de esa mesa es que el modelo de Astillero que construía para el mundo está terminado. “No hay armadores extranjeros que vengan acá, porque saben que está frenado”, dice Secco. “Pero sí hay proyectos para hacer guardacostas para la Marina y, sobre todo, muchísima posibilidad de trabajo para la industria pesquera, que renueva su flota permanentemente y está con muchísimo impulso”, apunta el intendente de Ensenada.

 

El debate sobre el cambio del marco legal del Astillero es el eje central de esa mesa, pero, a corto plazo, trabaja para un movimiento que considera estratégico y también cuenta con respaldo de la Gobernación: retirar de la Zona Franca a buena parte del Astillero, de forma tal que se libere del impedimento de producir para el mercado interno.

 

La inclusión del ARS en la Zona Franca tenía que ver con una realidad que ya no existe. Apuntaba a mejorar la competitividad internacional del Astillero, ya que cuenta con beneficios impositivos importantes, como la exención del IVA, pero nada de eso, para Secco y la conducción de la empresa, tiene sentido ahora.

 

“Ya no vienen armadores de afuera. Hay que trabajar para consolidar el perfil de Astillero como industria metalmecánica que trabaje con la Marina, con la industria pesquera, para hacer turbinas, todo tipo de trabajos, y para eso se necesita salir de Zona Franca”, explican.

 

En Gobernación y cerca del ministro Costa respaldan esta iniciativa. De hecho, comenzaron gestiones ante la Casa Rosada para que la medida sea incluida en un decreto presidencial de nueva delimitación de zonas francas.

 

“Kicillof confía en nosotros y en este proyecto”, resalta Secco.