09|10|2021

La campaña de la cautela en la batalla madre

21 de agosto de 2021

21 de agosto de 2021

En el FdT reina la moderación ante la apatía del electorado, lo poco para mostrar y la normalidad amenazada por la Delta. Micro proselitismo sin estridencias.

Lejos de los grandes discursos del debate nacional que ganan los canales de televisión y las tapas de los diarios, referentes seccionales y municipales del Frente de Todos de la provincia de Buenos Aires se mueven con cautela ante un escenario social de apatía e inestabilidad dado por el contexto de pandemia. Con un electorado indiferente al proceso electoral, la imposibilidad de mostrar grandes resultados y la fragilidad del proceso de vuelta a la normalidad por la amenaza de la variante Delta, quienes transitan el llano en el día a día de la campaña, especialmente en el interior bonaerense, optan por una campaña sin estridencias.

 

Es una novedad: en la madre de todas las batallas no hay, en el proselitismo oficialista, grandes escenarios ni discursos rimbombantes. Las principales figuras de las boletas que caminan el día a día en busca de los votos se mueven de manera diferente. Provincia adentro, la estrategia consiste en pequeñas recorridas y reuniones sectoriales organizadas por referentes o intendentes locales; en el conurbano, los jefes y las jefas comunales muestran gestión y toda la tropa se acopla, cuando la mesa provincial de campaña lo dispone, a las actividades con la primera línea de la dirigencia provincial y nacional.

 

“La gente no tiene ganas de que le hables de política; tiene otros problemas, está intentando volver a retomar su vida”, explica un precandidato del interior a Letra P con años de proselitismo sobre el lomo. Remarca que esta es una campaña “atípica” y que gambetean ciertas actividades usuales en otros procesos electorales, como reuniones con grupos de votantes a quienes se les habla de política. “Por lo menos ahora, hasta las PASO, eso no va a pasar”, sostiene.

 

Según la dirigencia consultada, varios factores trastocan la campaña. Enumera el desinterés y hasta cierto hastío de gran parte del electorado hacía la discusión electoral; la falta de resultados concretos que exhibir; una economía de la que solo se puede hablar en términos de promesa debido a que la incipiente reactivación aún no se percibe en la vida cotidiana y la inestabilidad generada por la pandemia, con el brote de la variante Delta amenazando el activo de campaña más potente del oficialismo, la vacunación.

 

“Todavía hay mucha inestabilidad con la pandemia. Destacamos lo realizado todo este tiempo y el proceso de vacunación, que avanza con muy buen ritmo, pero debemos ser moderados con el optimismo y los anuncios de aperturas, porque no sabemos si termina de llegar la Delta y tenemos que cerrar todo”, advierte a este medio un intendente peronista.

 

En el territorio, el oficialismo considera que no hay “espíritu electoral” ni “entusiasmo” por las elecciones de medio término. En ese marco, teme que un bombardeo de movimientos y discursos proselitistas termine siendo contraproducente. Por eso, aunque sin abandonar la campaña, se inclina por la moderación.

 

Conurbano

Bajo el mismo análisis se mueven intendentes, intendentas y postulantes en el conurbano bonaerense, aunque con diferentes estrategias. Un dirigente de la Tercera repite que la campaña se está haciendo en los distritos mostrando gestión y explica que, con el peronismo gobernando la mayoría de los distritos y ante el desinterés, es el arma con la que cuentan. “Tratamos de mostrar los temas que más importan, obra pública y seguridad”, precisa.

 

Aunque por estos días, ante la veda para realizar actos de gestión, deban afinar la estrategia para no violar esa normativa, el vocero de un jefe comunal del conurbano insiste: “Esto va a seguir siendo así, porque la gente quiere vernos gestionando, no haciendo otra cosa. Todos tenemos la misma agenda, la campaña es esa”.

 

En el Frente de Todos se ilusionan con una campaña diferente para las generales. Esperan que se esfume el fantasma de una nueva ola de casos de covid, que la inyección a la economía repercuta en el bolsillo de la gente y que el retorno a la normalidad deje de ser una esperanza y se convierta en un hecho. Bajo ese marco, el oficialismo podría encarar una campaña de mayor impacto, como a las que el peronismo está acostumbrado.