19|10|2021

En la caldera de Olivos, Fernández y Lacalle Pou enfriaron la grieta rioplatense

14 de agosto de 2021

14 de agosto de 2021

Limaron asperezas, aunque los desacuerdos persisten. La carne la parilla y la Argentina a la CELAC. ¿El Mercosur? Teléfono rojo para evitar peleas públicas.

Lejos de las fotos de la polémica por el cumple-gate y con protocolo, Alberto Fernández recibió este viernes en la quinta de Olivos a su homólogo uruguayo, Luis Lacalle Pou, en el segundo encuentro presencial entre ambos mandatarios y el primero en territorio bonaerense. Sobre la mesa en la que comieron un asado con vino tinto estuvieron presentes, como condimentos extras, el deseo argentino de presidir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC), el futuro del Mercosur y el préstamo de un radar de vigilancia a Montevideo.

 

“Fue un encuentro muy positivo. Hablando de manera no virtual se entiende la gente”, le aseguró a Letra P una de las personas que estuvo presente en la residencia presidencial. La cena también sirvió para limar asperezas entre los presidentes luego de la disputa que protagonizaron, justamente a través de la plataforma Zoom, en el 30 aniversario del Mercosur, cuando Fernández invitó a “tomar otor barco” a Uruguay ante los intentos orientales de avanzar con la flexibilización y liberalización del bloque. “Fue un reencuentro entre hermanos que por la pandemia no pudieron verse tan seguido como deberían”, agregó el testigo.

 

El presidente uruguayo llegó a Olivos cerca de las 22 con un vino tinto de regalo y, ya pasadas las 12, regresó a su país en su avión presidencial. A diferencia del viaje que realizó Fernández a Uruguay, en noviembre de 2020, esta vez el asado no lo hizo el jefe de Estado local, que, le manifestaron a Letra P testigos del encuentro, se dedicó a “dar indicaciones desde el banco como un buen director técnico”. Además, en la mesa se sentaron la primera dama, Fabiola Yanez; el canciller oriental y amigo personal de Fernández, Francisco Bustillo, y el canciller argentino, Felipe Solá. Otra diferencia con el almuerzo de noviembre fue que no estuvo presente el embajador argentino en Uruguay, Alberto Iribarne, pero sí el propio Solá. Fuentes diplomáticas le restaron importancia a esta ausencia y destacaron que el encuentro se organizó de manera informal ya que los presidentes “tienen contacto y vínculo directo a través de WhatsApp”.

 

Uno de los puntos más fuertes que dejó la cena fue el respaldo uruguayo que recibió la Argentina para presidir la CELAC, una iniciativa que persigue Fernández desde hace unos meses a través del trabajo que le comandó a Solá. De esta manera, se suma al visto bueno ya manifestado por los gobiernos de Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, México, Venezuela y Costa Rica, país caribeño que le aseguró su respaldo a Solá en los últimos días a través de contactos telefónicos. Con este conteo, manifiestan en el Palacio San Martín, la comandancia argentina ya debería estar asegurada y, de no mediar ningún imprevisto, Fernández recibirá el mandato interno en la cumbre presidencial que se desarrollará en septiembre en México. Este respaldo fue visto como un síntoma de las asperezas que han logrado limar ambos mandatarios, ya que una de las primeras controversias regionales en las que se vieron envueltas ambas administraciones fue la renovación presidencial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuando Buenos Aires postuló al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, y Montevideo terminó jugando a favor del cubanoamericano Mauricio Claver-Carone.

 

Otro de los temas fuertes del encuentro fue el futuro del Mercosur, donde la visión proteccionista de Fernández choca con las propuestas flexibilizadoras y liberales del oriental, que ya generaron un encontronazo público en el 30 aniversario del bloque. Según comunicó el Palacio San Martín, “acordaron mantener diálogo directo frente a cualquier problema que se presente” y Fernández le expresó a su par “la comprensión de la Argentina de las necesidades de Uruguay”, por lo que se comprometió a “buscar una fórmula dentro de la institucionalidad del organismo regional que sea útil a esa demanda”.

 

Sobre este punto, las asperezas todavía existen porque Uruguay parece estar decidido a avanzar con puntos que para la Argentina no son negociables. Uno de ellos es el relacionamiento externo ya que Montevideo notificó en la última cumbre regional que “comenzará a conversar con terceros para negociar acuerdos comerciales extrazona”, lo que está prohibido por la Resolución 32/00 de la fundacional Tratado de Asunción. El otro es la reducción del Arancel Externo Común (AEC), que del otro lado del Río de La Plata desean reducir para darle, aseguran, movilidad y competencia internacional al bloque. Fernández no coincide en ninguno de los dos puntos, pero comprende que las dinámicas económicas de su vecino, un país más chico con una industria menos desarrollada y una gran dependencia de materias primas a la hora de exportar, le generan otras demandas a la hora de vincularse con el exterior. Por eso, durante la cena se acordó resolver las diferencias de forma directa a través de “un teléfono rojo” y evitar los encontronazos públicos.

 

Oficial. No habrá problemas con esta foto.

Los presidentes también resolvieron trabajar de forma conjunta para construir un puente fronterizo que una las localidades de Monte Caseros, en Corrientes, con Bella Unión, en el Departamento de Artigas, con el financiamiento de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. Según pudo saber Letra P, el proyecto interesa particularmente porque permitiría reducir las distancias que existen con el municipio brasilero de Barra do Quarai y facilitaría el intercambio inter-Mercosur. También se ultimaron los detalles para el préstamo de un radar que realizará la empresa argentina Invap a Montevideo para la mejora del control y la defensa de sus aeropuertos civiles.

 

Esta vez, las fotos de Olivos no generarán un escándalo como las del cumpleaños de Fabiola Yanez, pero no garantizan la llegada de buenos resultados. Las diferencias siguen siendo importantes y algunas políticas contrapuestas, pero en el camino de llegar a un buen destino todos los pasos son importantes y el del viernes fue un nuevo primer paso.