23|11|2021

Galperin sube al ring con el BCRA a pelear por las comisiones

02 de julio de 2021

02 de julio de 2021

Mercado Pago aumentó sus cargos y culpó a Pesce, aliado de las Transferencias 3.0. El unicornio mayor rompió la tensa calma cuando La Bancaria presiona.

Este jueves, el Banco Central anunció un acuerdo con los bancos para reducir en un día hábil el plazo para depositarles a los comercios el dinero de ventas realizadas con tarjetas de débito, por las que las entidades financieras cobran 0,8% de comisión. Una medida técnica, tendiente a incentivar el uso del pago electrónico, tuvo también su costado político. "¿Mercado Pago trasladará este beneficio a sus emprendedores?", se preguntaba con un marcado sarcasmo una fuente oficial. Dos días antes, la empresa de Marcos Galperin había informado a sus 1,5 millones de usuarios, que cobran sus ventas a través de su plataforma de manera frecuente, que subirá el costo o el plazo de pago en operaciones con tarjeta de crédito por cambios en la normativa de la autoridad monetaria. El unicornio apuntó contra Miguel Pesce sin vueltas: "En Mercado Pago no compartimos esta decisión (del BCRA), porque creemos que discrimina y perjudica a millones de pymes y emprendedores como vos, que venden y cobran todos los días a través de procesadores de pago como nosotros".

 

Hace un mes, el Banco Central había decidido cambiar los plazos de acreditación a comercios en transacciones con tarjeta de crédito, fijado en 10 días hábiles desde abril de 2019. Ese plazo en el que los bancos deben girar el dinero bajó a ocho días hábiles para pequeñas empresas, se mantuvo en 10 para medianas y subió a 18 días hábiles para las grandes. Los 18 días hábiles, explicaron, es un promedio con el que el sistema se regía hasta hace dos años, que surge básicamente de sumarle a los 30 días del mes los diez siguientes del vencimiento de la tarjeta. Mercado Pago, Ualá y otras plataformas que operan como intermediarias o agregadoras califican ahora como empresas grandes y recibirán el dinero ocho días hábiles más tarde.

 

Los nuevos medios de pago irrumpieron en un sistema en el que los bancos jugaban cómodos y sin competencia. Los adquirentes (procesan los pagos) como Prisma y Fiserv (ex First Data) y los bancos se reparten el 1,8% de comisión en transacciones con tarjeta de crédito y el 0,8% en las operaciones con débito. Con Mercado Pago, llegaron los agregadores, mayoristas que agrupan las operaciones de los pequeños comercios a cambio de una comisión y les pagan a los otros dos actores el 1,8% correspondiente, como un supermercado u otra gran empresa. Mercado Pago le acercó al Banco Central una opción: que se reconozca el mismo estatus de pequeña, mediana y grande a quienes operan a través de su plataforma. El BCRA sostuvo que no era posible, porque la fintech no es un adquirente. Y los de Galperin replicaron con el comunicado incendiario para justificar la suba de comisiones.

 

La pata financiera de Mercado Libre informó entonces que la comisión para cobrar con tarjeta de crédito y recibir el pago en el momento, por ejemplo, pasaba del 5,79% más IVA al 6,39% más IVA. Creó un plazo de acreditación a 10 días corridos, con un costo de 4,29% más IVA. Y elevó de 10 a 18 días hábiles el plazo para recibir el dinero con un costo de 3,39% más IVA. Según supo Letra P, la empresa meditó mucho antes de embarrarse los pies con el comunicado en el que atribuyó el cambio de condiciones a "una nueva normativa del Banco Central" que "en Mercado Pago no compartimos". Pero quiso manifestar su descontento a sabiendas de que su voz hace ruido.

 

El Banco Central respondió al fuego con más artillería en un comunicado. "Según cuadros comparativos, frente a una comisión de 1,8% que se acordó en el marco de la ley, el principal agrupador de pago percibía una comisión de 3,39% a los comercios, que ahora decidió elevar, atribuyendo este incremento a la norma emitida por el BCRA". Y agregó: "La Comunicación A7305 no justifica el incremento de la comisión y, en caso de considerar que se incrementó el costo financiero de la operación, tienen margen para absorberlo sin trasladarlo a los comercios".

 

Mercado Pago sostuvo que la comparación de comisiones es engañosa, porque al 1,8% hay que sumarle los costos propios del sistema, que la plataforma incluye en su precio: compra del equipo POS, alquiler mensual, mantenimiento de cuenta bancaria y otros. Pero Ualá, por ejemplo, decidió absorber el nuevo esquema. Mantuvo la disponibilidad inmediata en 4,4% más IVA en operaciones con tarjetas de crédito. La firma de Pierpaolo Barbieri busca ganarle mercado a la de Galperin. ¿Perderá dinero con una comisión casi dos puntos más baja que la del unicornio mayor?

 

Mientras Mercado Pago espera la normativa oficial que baja el plazo de acreditación en tarjetas de débito a un día hábil para transferirla a sus clientes, la disputa abrió varios frentes. Por un lado, dejó de manifiesto la situación dominante de la empresa de Galperin. A pesar de que existan varios competidores, ninguno le hace sombra. Y las comisiones que cobran ya están sobre la mesa. La compañía sabe que al trasladar a los usuarios los mayores costos puede perder clientes. Lo más probable, advierten, es que también pierda el Estado: hoy, el que se baja de Mercado Pago vuelve a la informalidad.

 

En un ambiente en el que todos celebran la competencia y la transparencia, no hay datos concretos del reparto de una torta que crece. Según estimaciones privadas, Mercado Pago representaría el 90% de los pagos con código QR y en torno al 60% de las transacciones con mPos. En este último segmento tiene competidores como Ualá, Getnet, Naranja Pos y otros (cuyos aparatos se venden por Mercado Libre). "En un futuro, con las transferencias 3.0, sí va a haber competencia. Ahora no hay", resumió el economista Ariel Setton, experto en medios de pago.

 

Transferencias 3.0 fue la iniciativa del Banco Central para compatibilizar los códigos QR y dinamizar esos pagos electrónicos. Como contó Letra P, el principal beneficiado fue Mercado Pago, porque hizo el trabajo del pionero y tiene la capilaridad que el resto de sus competidores no consiguen. La fintech de Galperin llevó los medios de pago electrónico a feriantes y pequeños comercios; un gran paso para la formalidad y la trazabilidad de todos los cobros. Por eso tuvo en Pesce a un aliado en el sistema interoperable que da sus primeros pasos, ya que reparte la comisión en beneficio de la red más extendida.

 

A pesar de cierto fogueo, el Gobierno no avanzó contra las fintech. Pesce contuvo las crecientes quejas de La Bancaria sobre el encuadramiento de los trabajadores. En el Ministerio de Trabajo, los distintos conflictos con Camioneros llegaron a soluciones de consenso. ¿Cambiará el escenario desde ahora?