11|4|2021

El plan de Vicentin para encaminar el concurso y bloquear acreedores hostiles

05 de marzo de 2021

05 de marzo de 2021

La cerealera seduce a la banca extranjera para licuarle poder a los acreedores que proponen rescate con directorio y accionistas nuevos.

La cerealera Vicentin está detrás de una jugada que podría ser determinante para su futuro concursal. En el marco del armado del comité de reestructuración, que integrará con los acreedores y definirá la suerte de la propuesta para levantar la deuda de 1.200 millones de dólares, busca el apoyo de la banca extranjera, que podría ser la llave de dicha salida y para esquivar a los acreedores más hostiles.

 

La semana próxima se definirá si se suma al comité el pool de bancos extranjeros (Finance Corporation, FMO, ING Bank filial Tokio, Rabo bank, Natixis New York) que cuenta con acreencias por unos 520 millones de dólares. Pasado pisado, repite la cerealera en el operativo de seducción ya que, a mitad de 2020, esos bancos avanzaron judicialmente contra la cerealera en la justicia de Nueva York por sospechar ocultamiento de información. Esa millonaria acreencia generada a partir del otorgamiento de créditos con los que la cerealera prefinanciaba exportaciones representa cerca del 40% del pasivo total.

 

Ese porcentaje le otorga al pool mayor injerencia en una futura votación de la propuesta, ya que la misma debe lograr la adhesión de la mitad más una de las cápitas de la categoría, más el 66,6% del capital computable. Vicentin está en busca del ingreso de los bancos extranjeros porque ve factible una negociación con ellos más un grupo grande de productores. Por eso, también evalúa agrupar a todos los acreedores en la categoría de quirografarios y no desdoblarlos en los financieros. El Banco Nación y AFIP son privilegiados: van por fuera de la aprobación de la propuesta porque tienen un tratamiento particular. 

 

El desquite

A la vez, con ese esquema podría esquivar los obstáculos que presentan desde hace meses algunos acreedores. De hecho, hace pocas semanas, un grupo de unos 60 acreedores que reúnen un 10% del total de la deuda hizo pública una propuesta de rescate en la que plantea un plan para capitalizar deudas. Claro que traía aparejada la condición de correr a los accionistas y al actual directorio.

 

La movida estuvo encabezada por el grupo corredor Grassi S.A., que, a través de su firma Commodities, es uno de los máximos acreedores comerciales, con casi 2.800 millones de pesos, y ha hecho sus intentos por quedarse con la concursada. Desde el inicio de la novela, mostró una postura dura al pedir la quiebra, hacer lobby para que el concurso se radicara en los tribunales de Rosario, donde es local, y exigir que todos los acreedores cobren la deuda en dólares.

 

Su peso en el directorio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) le garantiza el respaldo de la institución, que se materializó en un comunicado este viernes. “La BCR considera de modo positivo que un grupo importante de acreedores intente reflotar la posibilidad de una reestructuración ordenada que pueda ser presentada y aprobada por todos los involucrados (…) es necesario avanzar en un intento de reestructuración de buena fe, en el que deben ser escuchadas y tenidas en cuenta todas las partes involucradas”, señaló.

 

Al comité de reestructuración que plantea Vicentin ya se incorporó de manera proactiva la máxima acreedora comercial, la gigante Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), que, además, está cerca de cerrar contratos de fasón para trabajar las plantas de la concursada. Así, le daría oxígeno luego de que Díaz & Forti fuera suspendida para operar por el Banco Central por no liquidar divisas por 400 millones de dólares.