DÓLAR

El oasis verde del Gobierno

En medio de la crisis política de las vacunas, el frente financiero le ofrece un respiro al Gobierno. ¿O es un espejismo? El efecto soja e impuesto a los ricos.

Las cotizaciones libres del dólar no paran de bajar en febrero. El Banco Central ralentiza el ritmo de devaluación del peso en el mercado oficial y, a la vez, compra una cantidad de divisas que resultaba impensada para los funcionarios para estos meses del año. En el Gobierno celebran que "domaron" al mercado. Los consultores, en cambio, hablan de un efecto transitorio y coinciden en que las cotizaciones paralelas rebotarán y la brecha volverá a ampliarse.

 

Al cierre de este artículo, el dólar blue se vendía este miércoles a 145 pesos y el "contado con liqui" merodeaba entre $143 y $144. El 1 de febrero, la divisa informal tenía un precio de venta de $153 y el dólar bursátil cotizaba en torno a los $151. Ambas cotizaciones hoy son significativamente más baratas que el dólar "solidario", que resulta de sumar los impuestos a la cotización minorista y rondaba los $156. Un veranito cambiario que contrasta con los meses de septiembre y octubre y que incluso le permite al Gobierno tomarse un respiro en la venta de bonos, el recurso al que habían recurrido el BCRA y la Anses para contener la brecha cambiaria, al costo de convalidar tasas de retorno superiores al 16 por ciento.

 

En el Banco Central observan una tendencia que, creen, marcará la tónica del año electoral. Confluyen en esta visión el "viento de cola" de la soja (el único dato alentador en un mundo pandémico y hostil), la marcada de cancha del ministro de Economía, Martín Guzmán, al adelantar que la divisa oficial se encarecerá en torno a 25% este año y cierto disciplinamiento del mercado, que perdió miles de millones de pesos en 2020 al apostar sin éxito a una devaluación vía contratos de futuros.

 

La soja estacionada encima de los 500 dólares por tonelada motivó una liquidación de exportaciones, combinada con el mensaje del Gobierno de que mantendrá el dólar bajo control y que no permitirá, vía venta de bonos, que el "contado con liqui" se desmadre. Enero y febrero suelen ser meses de divisas escasas, a la espera de la cosecha gruesa. Pero el BCRA compró U$S150 millones netos en enero y lleva comprados otros U$S560 millones en lo que va de este mes. Eso, a pesar de que moderó el ritmo de suba del tipo de cambio a un 3% mensual para que la devaluación del peso no recaliente la inflación.

 

Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, agrega a la suba en la liquidación de exportaciones la baja en las importaciones. "A fines de 2020 se adelantaron muchas importaciones y se pospusieron exportaciones. Todo eso debería normalizarse en algún momento y probablemente ocurra ahora", dice. También remarca que existen mayores controles del BCRA y que empresas que necesitan importar no acceden a las divisas. En la entidad monetaria sostienen que quien está en regla accede al mercado de cambios.

 

Cerca de Miguel Pesce indican también que el mercado le creyó a Guzmán y que empieza a alinear sus expectativas cambiarias en esa sintonía. Algo distinto a lo que ocurrió en 2020, cuando el BCRA intervino en el mercado de futuros mientras las apuestas por la devaluación se disparaban. Como consecuencia, el BCRA ganó $25.000 millones. O los perdió el mercado. "No es una buena noticia para nosotros. Si ganamos esa plata, es porque no pudimos alinear expectativas", dijo a Letra P una fuente oficial.

 

Como corolario al "veranito" llegó el impuesto a la riqueza. Las bajas sostenidas en el "contado con liqui" y en el blue también se explican por ventas de dólares de personas que tienen que pagar el aporte solidario, a fines de marzo. En esto coinciden tanto fuentes oficiales como consultores. Los diagnósticos y pronósticos, luego, se disocian.

 

Economistas del sector privado coinciden en que el "veranito" es transitorio y que las divisas paralelas probablemente vuelvan a levantar vuelo. "El tipo de cambio alrededor de $150 parece que encontró nivel", indicó la consultora LCG en un informe reciente. "Si el dólar oficial empieza a correr detrás de los precios, la brecha tiene más chances de un recorrido alcista que bajista a pesar de lo visto en estos días", agregó. Y enumeró razones para apostar al rebote del "liqui". "El nerviosismo preelectoral o contagio de la política a la economía, la tasa real en niveles negativos, la emisión del BCRA para financiar el déficit, la expectativa de depreciación debido a que los flujos futuros de la cuenta corriente no son promisorios, la posibilidad de un requisito de un salto discreto frente a un acuerdo con el FMI, la caída de la
demanda de pesos que se viene registrando en las últimas semanas y varios más".

 

Matías Carugati, director de Seido, dijo: "Creemos que es algo coyuntural, por más liquidación de divisas, algo del Impuesto Extraordinario a la Riqueza y las intervenciones del BCRA y la Anses. También anduvo bien el frente fiscal en enero y no hay demanda de tanta asistencia monetaria. Aguantará en la medida que los factores exógenos ayuden (lluvia, contexto internacional), que la dinámica del covid-19 no vuelva a golpear a la macro y que la política económica no meta la pata. Son muchos condicionales".

 

"No vemos que esta baja del contado con liqui sea sostenible", coincidió Rajnerman, de Ecolatina. "La inflación sigue en alza y la tasa de los plazos fijos está planchada. Si sube la brecha, el tipo de cambio empieza de nuevo a atrasarse", agregó.

 

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