26|2|2021

Ultimátum a la cúpula de la Bonaerense: conducen o se van

10 de febrero de 2021

10 de febrero de 2021

Berni, que tambaleó con la protesta de 2020, no quiere otra revuelta. Advertencia en medios, sanciones y aguas divididas en la conducción. 

El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, bajó un mensaje duro a la conducción de la Policía bonaerense en la antesala de lo que puede llegar a ser una nueva protesta de un sector, en principio minúsculo, de la fuerza de seguridad provincial: quienes se animen a protestar serán separados de la fuerza. La advertencia incluye también a los jefes de los rebeldes, en medio de una situación compleja puertas adentro de la tropa uniformada, donde se reconocen dos sectores: uno responde al jefe principal Daniel Alberto García y otro está bajo el paraguas del número dos, Jorge Figini

 

El aviso de que las exoneraciones se realizarán fueron las 400 sanciones aplicadas esta semana a quienes en septiembre del año pasado sacaron el reclamo armado a las calles, llegando a la residencia del gobernador Axel Kicillof en La Plata y a la del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en Olivos. Para este jueves, corre un llamado para una nueva protesta. 

 

"No vamos a dialogar con nadie, porque no hay lugar para el diálogo ante una medida que es ilegal. La orden que bajó el ministro fue sencilla: quienes asoman la cabeza se van", explicaron a Letra P fuentes del entorno del ministro de Seguridad, que este miércoles, además, se refirió en duros términos a quienes se manifestaron en septiembre y están convocando a otra protesta para este jueves. 

 

Asimismo, los voceros del ministerio deslizaron que, de concretarse la sanción, incluiría también a los jefes de quienes dejen de prestar servicio. "Si no pueden conducir, también se van a ir", dijeron. 

 

Como informó Letra P, los desplazamientos alcanzaron, en su mayoría, a efectivos de la Superintendencia de Seguridad AMBA Oeste, una dependencia que conoce muy bien el jefe de la Policía. Antes de llegar al cargo máximo dentro de la fuerza, García estuvo a cargo de esa superintendencia y, tras un paso por la Subcordinación General, llegó a superintendente general, el cargo máximo. En el gobierno bonaerense están al tanto de los dos bandos que integran hoy la fuerza y admiten que esa situación no favorece. También miran con atención lo que sucede en el subsuelo de las redes sociales, aunque el pulso verdadero estará en las calles y en las comisarías. Berni se jacta de poder ordenar tanto a García como a Figini en medio de las diferencias entre los jefes. 

 

La desafectación de servicio no implica la salida de la fuerza. Es una medida disciplinaria previa, que quita el 50% del salario, mancha legajos y obtura ascensos en el escalafón, entre otras consecuencias, hasta que los expedientes sean resueltos por la vía administrativa interna. Los afectados tienen la posibilidad de pedir una medida cautelar en la justicia ordinaria (Contencioso Administrativo) para que se deje sin efecto la sanción suspensiva de AI y sean repuestos en sus destinos hasta que se resuelvan las inspecciones sumariales administrativas (conocidas como ISA) en curso.

 

Este miércoles, el gobernador también se subió a la agenda de un posible reclamo policial. Lo hizo en la entrega de patrulleros para el distrito de Florencio Varela. "Estamos transformando a la Policía; estamos invirtiendo en patrulleros, en comunicaciones... Estamos equiparando los salarios con las fuerzas federales. Lo que pedimos a cambio es muy sencillo. Dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada. Nos comprometimos y estamos cumpliendo. Esperamos exactamente la misma conducta de nuestra fuerza policial", remarcó Kicillof. Por lo pronto y a diferencia de lo que ocurrió en septiembre del año pasado, la residencia de la gobernación, donde el mandatario vive con su familia, ya fue vallada en la tarde de este miércoles.