07|8|2022

Perczyk desactiva contra reloj la bomba presupuestaria que dejó Trotta

29 de noviembre de 2021

29 de noviembre de 2021

El titular de Educación busca enmendar el "error" de su antecesor al elevar el presupuesto 2022. La educación superior, bastión político del ministro, afectada.

Desde que asumió en Educación el 20 de septiembre, el ministro Jaime Perczyk tomó la tarea de remontar la gestión de su antecesor, Nicolás Trotta, cuestionada dentro y fuera del Palacio Pizzurno. El obstinado discurso para propiciar el retorno del estudiantado a las escuelas es, tal vez, el más notorio. Sin embargo, su principal preocupación por estos días es desactivar la bomba de tiempo presupuestaria que amenaza la gestión en 2022 y, además, complica los equilibrios internos de la cartera. El error de su antecesor a la hora de elevar las planillas presupuestarias para el año próximo afecta al ministerio en su conjunto pero, principalmente, a las universidades, con las que el ministro construyó alianzas y fortaleció su capital político para llegar al cargo.

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Conocedor del ministerio por su paso como número dos de Alberto Sileoni durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, Perczyk sabía cuando asumió como ministro que el presupuesto elaborado por Trotta era un problema: el área que conducía, la secretaría de Políticas Universitarias, no contaba con un presupuesto que hiciera posible la gestión de 2022.

 

La solicitud presupuestaria de Trotta, de poco más de 374.077 millones de pesos, fue considerada insuficiente por los rectores y rectoras del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que tienen con Perczyk una relación consolidada durante su gestión como rector de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur). 

 

La alarma en las casas de altos estudios de todo el país quedó planteada apenas se conoció cuál sería la partida prevista y manifestaron su preocupación por la imposibilidad de pagar los aumentos salariales acordados. Estimaban un presupuesto global para el sistema universitario de 408 mil millones de pesos para el año 2022, sin tener en cuenta la última paritaria que fue acordada después de esa estimación, en el mes de septiembre.

 

Perczyk estuvo presente ese encuentro que tuvo como sede a la Universidad Nacional del Litoral, conducida por Enrique Mammarella, referente del bloque de autoridades universitarias radicales. “El presupuesto, enviado por el Ejecutivo al Congreso el 15 de septiembre, tiene errores que se encuentran en la sección correspondiente a Educación. Hay fallas en la planilla de las universidades, en el programa de mejora de la calidad del sistema universitario, en el gasto para la educación técnico-profesional y la evaluación educativa, entre otros”, dijo en declaraciones al canal C5N sobre el monto proyectado por su antecesor. 

 

El armado con planillas con distribución desigual y diagramado de manera discrecional que había sido enviado por Trotta a Economía había desatado la discusión entre el entonces secretario y el exrector de la UMET. Por esa razón, en los pasillos de Pizzurno hay quienes no creen en la teoría de la negligencia de Trotta y adjudican el desfasaje en las cifras a una maniobra política del exministro para poner en aprietos a su entonces subordinado. Ese escenario cambió a los pocos días: el proyecto de presupuesto fue enviado el 15 de septiembre al Congreso, pero Trotta fue echado horas después y el lunes 20 Perczyk se hizo cargo del ministerio. Quienes lo conocen dicen que tiene clarísimo que no va a ser el ministro del ajuste. Esa decisión pareció plantearse públicamente en los últimos días, cuando el ministro hizo declaraciones acerca del trabajo que emprendió con  el titular de Hacienda, Martín Guzmán, para modificar las fallas en la previsión presupuestaria.

 

Al cierre de esta nota, el acuerdo entre Perczyk y su par de Economía fue enviar la modificación correspondiente al sistema universitario, pero todavía no hay cifras cerradas, ya que falta que se trate en las comisiones del Congreso. Representantes del CIN ya están en contacto con quienes presiden las comisiones de Educación y de Presupuesto, Blanca Osuna y Carlos Heller, respectivamente. Saben que hay distintos canales para reelaborar la partida confeccionada inicialmente por Trotta. 

 

Lo concreto es que Perczyk busca la corrección del presupuesto, asegura que ya se enmendó el monto destinado a las universidades y sostiene que entre los puntos que faltan modificar están las becas, el fondo de incentivo docente y los programas de calidad educativa. El objetivo es incrementar la partida y que el aumento supere el índice de inflación anual, en línea con el objetivo del Gobierno respecto de los salarios del gremio docente.

 

Algunas lecturas planteaban que el cuestionamiento de Perczyk al presupuesto implicaba un enfrentamiento con Guzmán, pero lo cierto es que el tema estaba en el centro de la escena de la cartera educativa cuando se encontró con la información de los fondos destinados a las universidades. Ese malestar se tradujo también en su ofrecimiento de renuncia como secretario de Políticas Universitarias junto con el grupo de referentes kirchneristas que amagó con salir del Ejecutivo tras la derrota en las PASO. Lo que sigue es conocido: Trotta se fue sin haber integrado ese equipo de renunciantes y Perczyk asumió como ministro.