20|1|2022

Segmentación tarifaria, una leyenda urbana que asoma mientras crecen los subsidios

19 de noviembre de 2021

19 de noviembre de 2021

Cammesa solicitó una asistencia extra de $230 mil millones para cerrar las cuentas. El retraso tarifario frente al dólar. Boletas que hablan de lo que viene. 

El osado y atípico relato del oficialismo para instalar en el escenario la sensación de una victoria electoral que se contradice con la realidad de los votos y la difusa convocatoria a un “amplio diálogo” con la oposición lograron, por unos días, desviar la atención de los graves problemas y desafíos que jaquean a la economía. En el sector eléctrico, ese microclima de supuesta tranquilidad quedó trastocado con la aparición de una nota oficial de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) que le advierte al Gobierno que su situación económica es cada vez más complicada y que no podrá cerrar sus números anuales a menos que reciba un auxilio extraordinario de 230.000 millones de pesos.

 

Remitida al secretario de Energía, Darío Martínez, la misiva de la compañía que tiene a su cargo la operación y las transacciones comerciales del mercado eléctrico volvió a poner sobre el tapete la deficitaria situación que arrastra desde principios de 2019 y alertó que, si no se pone al día con las deudas pendientes, durante el verano podrían registrarse “problemas operativos que afecten el sostenimiento del sistema interconectado nacional (SIN) en condiciones de calidad y seguridad”.

 

Los desequilibrios económicos que arrastra Cammesa obedecen, básicamente, a tres motivos: las facturas impagas de las distribuidoras que rozan los 250.00 millones de pesos, los recortes que viene aplicando el ministro de Economía, Martín Guzmán, en las transferencias destinadas a empresas estatales y organismos públicos y la brecha creciente entre los costos de generación y la porción tarifaria que abonan los usuarios.

 

El presupuesto 2021 había previsto una asistencia total para Cammesa de 441.750 millones de pesos. Esa suma se vio superada hace dos meses y hasta el 26 de octubre pasado, los fondos girados por el Tesoro ya habían superado los 536.000 millones pesos. Con la ayuda extra solicitada para poder llegar a fin de diciembre, el total de los recursos remitidos a la administradora eléctrica ascendería a 766.000 millones de pesos, un 73% más de lo pautado inicialmente.

 

En la nota enviada al titular de Energía, el directorio de Cammesa señala que ha estado afrontando los compromisos de pagos con generadoras, transportistas eléctricas y productoras y transportadoras de gas con un atraso promedio de 34 días y que arrastra deudas por un valor global de 44.009 millones de pesos por las transacciones de agosto que vencieron en octubre y de 31.065 millones de pesos con la estatal IEASA por importaciones de gas de Bolivia y GNL.

 

Al trazar el panorama de noviembre, los directivos de Cammesa estimaron que “resulta de vital importancia” recibir como mínimo una asistencia de 72.319 millones de pesos para poder cancelar las deudas de agosto, el 50% de los vencimientos de setiembre y parte de las sumas pendientes con IEASA “a fin de que puedan atender sus compromisos de pago de gas a Bolivia y de Buques de GNL, necesarios para el normal funcionamiento del mercado eléctrico mayorista”.

 

A esa transferencia solicitada para noviembre, la administradora eléctrica le añadió un pedido de incremento de subsidios para el último mes del año de 157.835 millones de pesos para hacer frente a las obligaciones que tiene más relegadas y no empeorar su estado de virtual default económico.

 

Tarifas versus dólar

El anuncio del presidente Alberto Fernández de que buscará acelerar un acuerdo con el FMI con el envío al Congreso de un “plan plurianual de desarrollo sustentable” volvió a focalizar la atención sobre la creciente brecha cambiaria, el retraso tarifario y la bola de nieve de los subsidios. Según el último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el problema principal no es tanto el atraso del dólar, sino el que registran las tarifas.

 

“El Gobierno salió políticamente debilitado de las elecciones y para retomar la iniciativa tiene que reducir el déficit fiscal. El tema más urgente es disminuir los subsidios que cubren el retraso de las tarifas. Si se insiste con el congelamiento se profundizará la crisis económica que terminará acelerando el debilitamiento político”, destacó el IDESA.

 

Al profundizar el análisis, el centro de estudios piloteado por Jorge Colina detalló que “entre diciembre 2019 y noviembre 2021 se observa que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) creció 91%; el dólar oficial subió 67% y las tarifas de luz y gas que pagan los consumidores residenciales se incrementaron 11%. Estos datos muestran que hay atraso en la cotización del dólar oficial, pero donde la distorsión es mucho más profunda es con las tarifas de la energía”.

 

Agregó que “se trata de un tema central ya que buena parte del déficit fiscal se explica por el crecimiento de los subsidios. En 2019 los subsidios a la energía representaban el 1,1% del PBI, mientras que en 2021 se estiman en el orden del 2,4%. Tomando la proyección de Economía que espera terminar el año con un déficit fiscal primario de 4,3% del PBI, los subsidios a la energía representan más de la mitad de ese déficit”.

 

Mientras tanto, dos instrucciones bajadas a Edenor y Edesur por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) fueron leídas en el sector como un primer atisbo de la prometida segmentación tarifaria que ayudaría a morigerar el peso de los subsidios. Por un lado, ordenó a las distribuidoras que habiliten los trámites para que los usuarios pongan el servicio a su nombre. Según los técnicos del ENRE, hay más de un millón y medio de clientes en el AMBA que deberían reempadronarse. Por otro lado, dispuso que se añada en las facturas “de manera destacada” el monto del subsidio que recibe cada usuario a modo de anticipo de lo que podría llegar a pagar si es excluido de ese beneficio.