11|8|2022

Puede fallar: la cábala del desayuno entre Fernández y Santoro

14 de noviembre de 2021

14 de noviembre de 2021

Reeditaron el ritual de los domingos electorales en el Bar María Franco. Un fan de nueve años, el cumple-gate, El Bicho y "el canillita de Alberto". 

Alberto Fernández votó antes que Leandro Santoro, el primer candidato a diputado del Frente de Todos por la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, el Presidentre tuvo que esperar en el bar de la avenida Caseros para concretar esa liturgia casi cabalística de un encuentro postemisión del sufragio, réplica de lo había acontecido durante las PASO.

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Santoro arribó al Colegio Mater, ubicado en Avenida Independencia y 24 de noviembre, cerca de las 10. Estuvo acompañado por un grupo de militantes y amigos de las comunas 6, 5 y 11. Llegó en auto, pero frenó una cuadra antes. Bajó de la Ford Eco Sport gris, de la mano de su pequeña hija, y caminó por Independencia hasta ingresar a la escuela.

 

“Voto y después hablamos”, aclaró sin desacelerar el paso. La militancia que lo esperaba, no más de 15 personas, sólo observaba. No hubo cantos ni nada, pero en la puerta de la escuela también estaba Rocco, un niño de nueve años apasionado por la política y la historia, fanático de las ideas de Mariano Moreno, acompañado por su madre, Macarena.

 

- ¿A qué hora llegaron?- le preguntó Letra P.

 

- A las 8, quiero una foto con Santoro- respondió Rocco, que lucía la camiseta de Antoine Griezmann, el delantero del Barcelona.

 

-¿Y por qué te gusta Santoro?

 

-Porque tiene ideas buenas sobre la educación pública y quiere fortalecer el plan de acción de desarme-, respondió Rocco, ya algo ansioso por tomarse una foto con el candidato. Su tía es Yamila Iphais, también candidata del FdT, número 20 en la lista porteña.

 

“A mí el único que no me decepcionó fue Alfonsín”, manifestó Pablo, un kiosquero de 54 años, con una década de trabajo en esa esquina de la ciudad de Buenos Aires. “Es lo único que me une a Santoro”, agregó en tono de crítica quien estaba cerrando rápido su local para ir a votar a Banfield. Su voto no iba a ser para el FdT.

 

A Santoro lo esperaban en la misma Ford Eco Sport que lo había traído. El Presidente también lo aguardaba en el bar María Franco. “Nos vamos rajando”, comentó Patria.

 

-¿Cómo viste la campaña electoral?- le consultó este portal a Jésica, una militante de la unidad básica “No fue magia”, ubicada en Avenida Garay al 3400, en la comuna 5.

 

-Fue demasiado violenta. Nos hizo mucho ruido todo lo que pasó, incluso con jugadas sucias como la de difundir afiches truchos del Frente- comentó, sin ánimo de querer dar ningún pronóstico de resultados.

 

Santoro salió de la escuela junto a su hija y caminó unos pasos hasta la mitad de la cuadra, sobre 24 de Noviembre, para dialogar con la prensa.

 

“¡Vamos, carajo!”, gritó un militante de entre un puñado que permanecía sobre la puerta de la escuela y abandonó la parsimonia para expresar su apoyo al candidao. En la vereda del establecimiento, ya se había juntado una fila de diez personas.

 

Santoro se subió al auto que lo esperaba con la puerta abierta y diez minutos después ya estaba desayunando con Fernández En la mesa de siete personas, bien ubicada en un salón apartado del bar pero con un ventanal hacia la calle, además del candidato porteño, el Presidente y su pareja, Fabiola Yáñez, se sentaron Maira Daer y Maira Acuña, entre otras personas. En la puerta del bar estaba “el canillita de Alberto”, tal como lucía su remera Martín, con una pila de diarios Crónica bajo el brazo.

 

“Mientras nosotros estábamos encerrados ustedes organizaban una fiesta en Olivos”, gritó una mujer que pasó frente a la ventaba donde desayunaban. El Presidente no dijo ni mu, solo miraba serio y en silencio al candidato. Fabiola era la única que sonreía.

 

Lo que podría haber sido un momento tenso prolongado se descomprimió rápidamente. “¡Presi, qué grande, Presi!”, gritó un hincha de Argentinos Juniors haciendo gala de una camiseta con el número 10. “¡Vamo el Bicho!”, respondió el Fernández, que alternaba comentarios y sorbos del café con leche mientras leía o respondía mensajes con su celular.

 

El desayuno duró casi una hora. El Presidente y Santoro se retiraron después de las 11. Para el primer candidato a diputado por la Ciudad, la jornada seguiría con un almuerzo “íntimo y con amigos” como preludio para dirigirse al búnker del FdT a esperar los resultados de la jornada.