29|11|2021

Escándalo y una clase alta espantada en la salida de Piñera del poder

20 de octubre de 2021

20 de octubre de 2021

Offshores y conflicto de interés. ¿También juicio político? La Constituyente avanza, la calle hierve otra vez y el empresariado saca dinero. Tiempo de cambio.

Dentro de un mes –el domingo 21 de noviembre–, Chile celebrará una elección presidencial de pronóstico abierto, pero antes de eso pasarán otras cosas muy relevantes. Ante el temor de la parte más acaudalada del país, para ese día, la Convención Constituyente habrá avanzado en un trabajo que podría meter mano en el régimen de acumulación económica que, en el trazo grueso, rige desde la dictadura de Augusto Pinochet; la calle seguiría reflejando la tensión social, una que no afloja dos años después de la histórica revuelta que puso todo patas para arriba; el Congreso definirá si da a lugar un cuarto retiro de dinero de las cuentas personales de capitalización en las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP), una tendencia que ya lleva a preguntarse por la viabilidad de un sistema previsional que hace agua por todos lados, y, por último, el legislativo determinará si convierte el descrédito del presidente, Sebastián Piñera, producto de un escándalo con sociedades offshore y mal olor, en un juicio político. ¿Habrá más?

 

El conservador se encuentra muy lejos del momento de gloria de los meses iniciales de su primer mandato, en 2010, cuando el rescate de los mineros llevó su imagen al cielo y puso el chilean way de moda en la región. El martes, a menos de cinco meses de que culmine su gestión, una comisión de cuatro diputadas y un diputado comenzó a estudiar el texto de 99 páginas que fundamenta un pedido de juicio político, coletazo del último escándalo de sociedades offshore a nivel internacional, conocido como Pandora Papers. Otros dirigentes de primer nivel, como el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, y el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, también aparecen en el listado.

 

Piñera, la cuarta persona más rica de Chile y dueño del puesto 1.243 en el ranking global de multimillonarios de Forbes con una fortuna estimada en 2.700 millones de dólares, quedó involucrado en el trabajo más reciente del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) sobre el oscuro mundo de las sociedades offshore. Según la investigación, su participación de 152 millones de dólares en la Minera Dominga fue adquirida en 2010 por su amigo íntimo Carlos Alberto Délano a través de empresas constituidas en las Islas Vírgenes Británicas. El problema se centra en que el pago se pactó en tres cuotas y en que la última de ellas solo se haría efectiva en caso de que "no se estableciese un área de protección ambiental sobre la zona de operaciones de la minera", algo que Piñera, entonces presidente, nunca promovió.

 

La información reverdeció las viejas sospechas de conflicto de interses, lo que, como se nota, no quedó salvado por su decisión de 2009 de dejar la administración de sus empresas en manos de un fideicomiso ciego. El mandatario alega que, debido a eso, no participó en la decisión de vender la mina ni en las condiciones mencionadas, pero le resulta difícil explicar por qué no atendió los reclamos de grupos ambientalistas actuando, de hecho, en su propio beneficio.

 

Expuestas al gran público por grandes filtraciones de empresas y nombres conocidas como Panama Papers, Paradise Papers y ahora Pandora Papers, la tenencia de sociedades offshore en paraísos fiscales no es necesariamente un delito, pero sí una forma de ocultamiento de patrimonio que suele coincidir con casos que van de la elusión a la evasión impositiva y pueden alcanzar a los crímenes más delicados.

 

El presidente no acudió el martes a la primera audiencia de la comisión legislativa y estuvo representado por sus abogados. Del otro lado, los letrados de las organizaciones ambientalistas y otras figuras comenzaron a sustentar las sospechas.

 

La Comisión Revisora es presidida por una legisladora socialista, Maya Fernández, y está integrada, además, por la humanista Florcita Alarcón, el independiente Pepe Auth y las oficialistas Virginia Troncoso y Paulina Núñez. Tras estudiar los argumentos de las partes, deberá emitir un informe no vinculante para que el pleno de la cámara defina si avanza en una acusación con miras a un juicio político, se supone que antes de los comicios del mes que viene. La causa judicial, en tanto, avanza por un carril separado.

 

Chile, otrora isla de estabilidad y prosperidad en un subcontinente convulsionado, ya no es lo que era. Décadas de fuerte inequidad en la distribución de los beneficios del crecimiento –agravada por la pandemia– derivaron, dos años atrás, en un estallido social que sorprendió por intensidad, duración y hasta violencia. Desde entonces, el sistema político se ha fragmentado, el resultado de las elecciones es un albur, la posible emergencia de un gobierno de izquierda "amenaza" a las franjas más ricas con un posible aumento de impuestos, los cambios previstos a la Constitución son una caja de Pandora que inquieta al empresariado y la figura del presidente, cuya popularidad se ha encogido hasta un 20%, quedó en severo entredicho.

 

Así las cosas, no sorprende que grandes grupos empresariales como Luksic, Entel, Copec y Cencosud aceleren la distribución de dividendos y que, en paralelo, tanto la apertura de cuentas en dólares como los saldos en las mismas hayan pasado de crecer a un ritmo del 3% mensual hace dos años a más del 30% en la actualidad. Especialistas coinciden en una lectura es clara: las personas más ricas e incluso las poseedoras de patrimonios medio-altos están sacando su dinero del sistema o, más aun, de un país que hoy por hoy les resulta hostil.

 

Mientras, la calle amaga con una nueva erupción. El lunes, al cumplirse dos años del inicio de la revuelta que precipitó el proceso constituyente, miles de personas se manifestaron en Santiago y otras ciudades. Las protestas se saldaron con la muerte de un hombre a manos de un comerciante que buscaba protegerse a los tiros de un saqueo y de una mujer que se accidentó en su moto en medio de los disturbios. Además, hubo 56 heridas y 450 detenidas.

 

La agitación, sin embargo, no fue solo cosa de la efemérides: nuevos disturbios se registraron en la madrugada de este miércoles en varias comunas de Santiago, con un saldo de 50 personas detenidas más.

 

Chile, la isla de estabilidad, ya no es lo que era. Hoy hierve y los próximos meses serán cruciales para su rumbo futuro.