29|9|2021

No toca botón: por qué ahora la economía le gana a la salud

08 de enero de 2021

08 de enero de 2021

Sin margen fiscal ni acompañamiento social, el Gobierno apuesta todo a mantener la actividad como sea, a pesar del rebrote de covid-19. Los números del corsé.

La segunda ola de coronavirus se surfea sin botón rojo. El mix de desgaste político y social, tirantez de las cuentas públicas y un Banco Central que duplicó su emisión monetaria, sacrificó reservas y se quedó sin margen para financiar una nueva expansión del gasto de emergencia, llevó al Gobierno a enfatizar que el objetivo es no frenar la actividad, justo en momentos en que empieza a recuperar vuelo. "Es indispensable no parar la economía", transmitió el equipo del presidente Alberto Fernández, que meses atrás repetía que priorizaba la salud sobre la economía.

 

El ministro de Economía, Martín Guzmán, puso al Presupuesto 2021 como hoja de ruta para la estabilización de la economía. El déficit primario previsto, del 4,5% del PBI, puede achicarse (será una prenda de negociación con el Fondo Monetario Internacional), pero no expandirse. Ese rojo, se escribió en la ley, se financiaría en un 60% con emisión monetaria y en un 40% con deuda. Al conocerse ese dato, en momentos en que el Gobierno profundizaba el cepo, la brecha cambiaria se disparó y Guzmán debió virar hacia algún tipo de ortodoxia fiscal. La emisión monetaria, entonces, será la menor posible.

 

En un reciente informe sobre sus perspectivas para 2021, el Banco Central se puso como primer objetivo "asistir a la normalización económica" y agregó: "En la medida en que se vayan atenuando los riesgos asociados al covid-19 y la economía local vaya saliendo del distanciamiento social, preventivo y obligatorio, la política monetaria seguirá focalizada en absorber los esfuerzos anticíclicos de manera de preservar los equilibrios monetario y financiero".

 

Como contó a Letra P el economista jefe de Ecolatina Matías Rajnerman, el BCRA sacrificó U$S6.300 millones de reservas netas en el segundo semestre. "Perdieron mucha plata y no hay espacio para seguir perdiendo", resumió el analista. El presidente del Central, Miguel Pesce, enfatiza que todavía cuenta con reservas brutas suficientes, ajusta los controles para evitar la sangría de divisas y repite en su entorno que no le presta atención a la brecha cambiaria, mientras Guzmán busca que el contado con liqui no se vaya mucho más lejos.

 

Ese será el corsé, junto con con el programa que acuerde el Gobierno con el FMI, para enfrentar la segunda ola. Cerca de Guzmán indicaron que puede haber programas para atender la emergencia, pero que surgirán de una readecuación de partidas presupuestarias para no comprometer el rojo fiscal previsto. "Se pondrá lo que se tenga que poner, pero no va a dar para una emisión como la del año pasado", indicaron en el Palacio de Hacienda. Por ahora, un Repro XL del Ministerio de Trabajo ayudará a algunas empresas que muestren balances en rojo, mientras los sectores más comprometidos, como clínicas privadas y hotelería, piden una extensión del ATP.

 

Hubo un cambio de nombres en el equipo del ministro que puede interpretarse como gestor de los nuevos tiempos: la salida de Haroldo Montagu de la Secretaría de Política Económica y su reemplazo por Fernando Morra, a quien presentan como especialista en procesos de desinflación. Montagu tuvo un rol clave en los planes de emergencia para contener la pandemia y fue uno de los impulsores del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Morra estará focalizado en lograr que la inflación llegue a 2022 más cerca del 29% del Presupuesto que del 50% que pronostican las consultoras y que marca las expectativas de los ceos. Será una batalla cuerpo a cuerpo con empresas de todos los sectores que pujan por cubrir costos o recuperar márgenes de ganancia. La estabilización que pretende Guzmán combinará cierta ortodoxia fiscal con la baja de la inflación a garrotazos que reclamó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

 

Las idas y vueltas en torno al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para restringir la circulación nocturna mostraron, también, el escaso margen que tiene la Casa Rosada para frenar cualquier actividad económica. Las provincias y los municipios se opusieron al "toque de queda" y serán quienes tengan la última palabra. Los comerciantes de los rubros turístico y gastronómico también pusieron el grito en el cielo. "Nuestro país quemó las naves con la cuarentena más extensa del mundo", se quejó en radio Con Vos el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías. Si no hay espalda en el Estado para financiar un nuevo parate económico, tampoco se ve, a diferencia de marzo y abril, un acompañamiento del sector privado a medidas extremas. "No han podido más que sugerir y delegar en los gobernadores para que ellos instrumenten las medidas que crean necesarias", concluyó el empresario y directivo de la UIA José Urtubey.

 

Pero no es solo cosa del empresariado. Cerca de Guzmán también perciben que el pulso social no permite más esfuerzos. El ministro abrió su campo de acción en los últimos meses y tuvo más contactos con pymes y sindicatos. En esos sondeos, notó algo que también le transmiten desde la pata kirchnerista de la coalición, la más vinculada al electorado del conurbano. "Detectan el estado de ánimo de la sociedad, con salarios que bajaron en los últimos años, desocupación en alza". La premisa de recuperar el salario en 2021 implica no solo contener la inflación, sino, también, generar trabajo.