TENSIÓN EN EL AMBA

Del martillo a informes anti-Trump, qué lee Larreta para defender la fase 1

Las investigaciones, papers y otros materiales que le acerca Quirós para argumentar a favor de la cuarentena dura.

En paralelo a los informes diarios sobre el seguimiento del coronavirus en la Argentina que recibe tanto de su gobierno como de la Casa Rosada, Horacio Rodríguez Larreta pasó la última semana repasando documentos y papers científicos internacionales que le acerca el ministro de Salud, Fernán Quirós. La combinación de ambas bibliotecas profundizó el argumento del jefe de Gobierno para endurecer la cuarentena y volver a insistir con restricciones, tras días de análisis y discusiones con el presidente Alberto Fernández y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

 

La faceta de un Rodríguez Larreta dispuesto a desarmar la apertura de actividades y estricto en el control del movimiento de porteños para garantizar el cumplimiento del aislamiento se asienta argumentativamente en esos documentos, que suele leer en su casa, en soledad. También destina tiempo a esos informes por la mañana, cuando revisa el celular, desde donde repasa las noticias y dispara archivos e informes hacia los chats de WhatsApp que tiene con sus ministros. Algunos los estudiaron, por si llegaba a consultar.

 

El primer ensayo con el que se entusiasmó fue El martillo y la danza (The Hammer and the Dance, en inglés), todo un best seller por estos días, del francés Tomás Pueyo. Si bien el trabajo estuvo en boga recientemente porque lo nombró Tomás Orduna, uno de los médicos que asesora a Fernández, el trabajo de Pueyo es de marzo. Su teoría propone aplicar un “martillazo” -medidas drásticas de distanciamiento social- para aplanar el pico de contagios y luego controlar la evolución de casos según el riesgo -la "danza"-. La meta de esa idea es aplicar una fuerte restricción para, recién después, volver a la vida normal y abrir la economía.

 

Tras esa investigación, subida a la plataforma Medium, Pueyo publicó otros trabajos, pero dos corrieron como reguero de pólvora en los principales despachos del larretismo: uno que explica cómo salir del aislamiento -Aprendiendo a bailar o Learning how to dance- y otro que compara la estrategia de la cuarentena dura con la de la inmunidad de rebaño, como la que aplicó Suecia. Rodríguez Larreta devoró los tres estudios y se entusiasma con que el renovado pedido a los porteños para mantener el aislamiento hasta el 17 de julio venga acompañado con una baja en los contagios y una disminución de la multiplicación de casos para regresar, sostenida en esos índices, a una fase más laxa de aislamiento.

 

 

 

Por otra parte, Rodríguez Larreta consulta periódicamente los informes y la base de datos de la oficina estrella del seguimiento del coronavirus en Estados Unidos. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que integran el organigrama del Departamento de Salud estadounidense, publican día por día informes con números, metas, proyecciones y recomendaciones para el tratamiento del Covid-19. Es un emblema sanitario para el continente, pero producto de diferencias en torno a la gestión de la pandemia en los últimos meses entró en guerra con el presidente Donald Trump. Sin embargo, según un sondeo del Pew Research Center, un think tank estadounidense de renombre internacional, el 64% de los ciudadanos de ese país confían en la información que aporta el CDC

 

Rodríguez Larreta consume esa información y también lee recortes de revistas especializadas que le hace llegar Quirós. Lo hace para estar al corriente, pero también para enmarcar sus decisiones en torno a la cuarentena en la Ciudad. El propio alcalde repite que toma decisiones en base a la evidencia científica. Sin embargo, congeló esa hipótesis de trabajo cuando definió suspender, a sabiendas de que el riesgo de contagiosidad es bajo, las jornadas de actividad física al aire libre en la Ciudad. El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, desnudó esa negociación al confirmar el bajo riesgo sanitario y calificar como “simbólica” la decisión de cancelar el running nocturno.

 

 

 

Amén de esa salvedad, Rodríguez Larreta se refugia en los datos para definir adónde apuntar la política pública de su gobierno y revisa, sistemáticamente, informes y papers sobre cómo otros países y ciudades enfrentan el coronavirus. A esos documentos le suma entrevistas, por videoconferencia, con autoridades internacionales o con médicos que asesoran a gobiernos.

 

Quirós no es el único que le envía investigaciones sobre la crisis sanitaria que azota al mundo entero, se cobró más de 510 mil vidas y superó los 10 millones de contagios. También, le acercaron documentos el secretario General y de Relaciones Internacionales, Fernando Straface, y el secretario de Integración Urbana, Diego Fernández, hasta hace semanas en el ojo de la tormenta por la explosión de casos en la Villa 31. Este último resultó ser un admirador de los modelos matemáticos y, en las últimas horas, le recomendó al jefe de Gobierno un estudio sobre cómo los infectados que se recuperaron pueden colaborar a reducir el universo de futuros contagios.

 

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