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Día a día, todos los ministros se congregan en la sede central de la Jefatura. Rutinas y aspiraciones de la primera vez que el PRO gobierna en emergencia.

Por 05/06/2020 16:15

Entran y salen funcionarios. Algunos sectores están con las luces más tenues y hay puestos de trabajo inmaculados. La Jefatura de Gobierno alberga a más de 1.200 personas, pero, desde que comenzó la cuarentena obligatoria, el plantel se redujo a un 30%. Parte de ese personal hace trabajo desde sus hogares y la mayoría está en la calle afectado al trabajo sanitario. En Parque Patricios ahora proliferan ministros y secretarios, más que empleados o voluntarios. El edificio de la gobernación porteña pasó a ser la sede de un ministerio único, donde día a día se cruzan las primeras líneas de la administración de Horacio Rodríguez Larreta.

Por pedido del jefe de Gobierno y por exigencia de la rutina de reuniones diarias vinculadas a la gestión del coronavirus, el gobierno se mudó al edificio del sur de la Ciudad. Hay ministros con despacho a pocas cuadras, pero prefieren pasar el día allí. Pese a la paradoja de que en tiempos de aislamiento todo el gabinete se concentra en un edificio, sobre la entrada de Uspallata 3160, personal de seguridad anota a quienes ingresan y toma la temperatura corporal de cada persona, al tiempo que se reparte alcohol en gel para cumplir con las medidas de prevención y cuidado sanitario.

 

 

Es una imagen que se da en cada anuncio de Rodríguez Larreta, que repite la mecánica: tras el mensaje conjunto con Alberto Fernández y Axel Kicillof, convoca a conferencia de prensa horas después en su terruño para aclarar los detalles de las distintas fases del aislamiento porteño. Tras el anuncio porteño de este viernes, el jefe de Gobierno permaneció en la planta baja de Parque Patricios, entonces plagada de cámaras y micrófonos, entremezclando entrevistas con radios y televisión. 

Mientras tanto, los ministros se quedaron detrás de escena a compartir impresiones. Además de Rodríguez Larreta, estuvieron el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli; el jefe de Gabinete, Felipe Miguel; los ministros Fernán Quirós (Salud) y José Luis Giusti (Desarrollo Económico) y la ministra María Migliore (Desarrollo Humano), la única mujer de la mesa. De ese grupo, el alcalde pasa la mitad del día en contacto directo con Santilli, Miguel y Quirós. En su agenda de contactos frecuentes también están el secretario general, Fernando Straface, y el secretario de Ambiente, Eduardo Macchiavelli, sus ojos y votos en el PRO que conduce Patricia Bullrich.

 

 

Apenas comenzó la pandemia, la administración entró en un espiral de incertidumbre y vorágine que obligó a trastocar reuniones de gabinete. Obsesivo del tiempo y las rutinas, Rodríguez Larreta las reinició a través de videoconferencias. Ahora, además, hace una de reunión gabinete por mes de manera presencial en la Jefatura de Gobierno. En su agenda tiene locaciones que repite como un disco rayado: la sede de Parque Patricios, las recorridas por hospitales y, producto de la gestión, se hizo habitúe de Olivos. En las últimas semanas, incorporó a su rutina recorridas por comercios y algunas industrias que, permisos mediante, pudieron levantar sus persianas.

Afecto a estar sin falta en su hogar para la hora de la cena, Rodríguez Larreta trata de mantener esa rutina familiar. Por ahora, sacia su sed de fútbol con el especial de Fútbol de Primera que subió Netflix. También conocido por su afán por salir a correr entre las 5 y las 6, incluso en un sello de proselitismo permanente sumó a vecinos a esas jornadas de running al alba, es destinatario de chistes en el interior del gobierno. "El horario para correr es el que le gusta solamente a él. Es beneficiario directo", lo cargan en el gabinete porteño por la nueva disposición gubernamental que habilita a adultos a salir a ejercitarse entre las 20 y las 8, siempre de a dos personas como máxmo y con la distancia correspondiente.

 

 

PAUSA. Si hay un edificio que funciona como ministerio único es porque el gobierno porteño hoy destina la libido a la gestión de la pandemia y tuvo que planchar su plan 2020. Larreta pisó todas las obras. Hay unanimidad: cualquier ministro admite que es imposible pasar a los stoppers del presupuesto, el jefe de Gabinete, Felipe Miguel, y el ministro de Hacienda y Finanzas, Martín Mura. A cara de perro, ambos aplican firmeza para asegurar que los fondos porteños vayan a la gestión de la crisis sanitaria. Hay empresas contratistas que esperaban ansiosas la apertura de las licitaciones por el metrobús, por ejemplo, pero eso ya es historia. Toda obra de infraestructura pasó para 2021 o "cuando se pueda", enfatizan en Parque Patricios.

Tampoco se permitirán eventos hasta fin de año en territorio porteño, una entrada regular de dinero para el fisco local pero, también, para el sector gastronómico y turístico que engrosa la recaudación de Ingresos Brutos. Según fuentes de la Jefatura de Gobierno, comparando mayo de 2019 con el mismo de 2020, hay un aumento de la mora del 45% y 50% en ABL y patentes, respectivamente.