31|1|2023

El Gobierno logró convertir a pesos deuda por 1.840 millones de dólares

07 de mayo de 2020

07 de mayo de 2020

Son Letras del Tesoro que habían sido reperfiladas tres veces. Concreta así un paso en la normalización de vencimientos domésticos, mejora su perfil y da un señal positiva en la negociación externa. 

El Ministerio de Economía concretó este jueves el canje de casi 1.840 millones de dólares de deuda de corto plazo por instrumentos más largos y en pesos, avanzando en su objetivo de normalizar ese tramo de los compromisos del Estado y de reducir la carga de vencimientos en divisas duras. La operación, cuyo resultado generó satisfacción en el Palacio de Hacienda, involucró Letras del Tesoro (Letes) en dólares –reperfiladas tres veces– y el llamado bono dual (AF20), impago en febrero último y motivo entonces de severas críticas.

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A cambio, entregó títulos en pesos (Boncer) que extienden los plazos de vencimiento a 2022, 2023 y 2024 y establecen, respectivamente, tasas de interés del 1,2%, el 1,4% y el 1,5% por encima del CER, es decir de la inflación que se registre.

 

La información oficial no discriminó qué porcentaje de los mencionados 1.840 millones de dólares correspondió a tenedores privados y a entes del Estado, pero según le dijo a Letra P una fuente familiarizada con la operación, “casi todo” correspondió a los primeros. De ese modo, alrededor de la mitad de ese tramo de la deuda en Letras en dólares resultó pesificada. 

 

 

Además de “achicar la pelota” de esa deuda caliente de corto plazo, lo positivo, en el pensamiento oficial, pasa por el avance en el proceso de pesificación voluntaria de deuda, que se vincula a dos de los principales objetivos del equipo económico: reducir el endeudamiento en divisas duras y fortalecer –y normalizar– el mercado de financiamiento en moneda local.

 

El universo total de Letras en dólares asciende a unos 8.600 millones, una cifra considerable que representa, a modo de parámetro, el equivalente al 13% de la deuda en proceso de renegociación con los acreedores extranjeros.

 

De aquel monto, casi el 65% está en manos de organismos del Estado, como el Banco Nación, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES y el BICE, entre otros. Estos compromisos no representan un problema mayor para su rolleo, aunque sí imponen atender limitaciones legales de determinados entes, como la seguridad social, impedidos de tomar bonos en canje que impliquen un cambio de moneda.

 

La respuesta de los tenedores de Letes quita ruido al mercado de deuda en pesos, el único canal de financiamiento que, por el momento, mantiene abierto el Gobierno. Además reduce la amenaza de litigios judiciales.

El problema mayor pasa por los tenedores privados, dueños hasta este jueves de obligaciones por unos 3.000 millones de dólares. Es sobre este segmento que se debe analizar el resultado del canje. 

 

Para el ministro de Economía, Martín Guzmán, el avance en la resolución de este tramo de la deuda resulta simbólicamente importante en medio de la puja en curso con los grandes fondos del exterior. En ese sentido, en la previa, consideraba como un piso satisfactorio un nivel de aceptación de 1.000 a 1.200 millones de dólares.

 

Según supo este medio, las ofertas de los tenedores superaron los 1.840 millones finalmente aceptados.

 

La respuesta de los tenedores de Letes quita ruido al mercado de deuda en pesos, el único canal de financiamiento que, por el momento, mantiene abierto el Gobierno. Además reduce la amenaza de litigios judiciales.

 

El tenedor que compró Letes al momento de su lanzamiento se enfrentó a una pérdida importante en dólares, similar a la implícita en la propuesta de reestructuración presentada a los acreedores de deuda bajo ley internacional. Esto es así, sobre todo, si se considera que el dólar oficial se quedó muy atrás de las variantes paralelas, en momentos en que la brecha llega al 75%

 

De modo diferente, el inversor que adquirió Letras en dólares devaluadas en el mercado secundario, a algo más del 30% de su valor nominal, sí encontró incentivos para aceptar los nuevos papeles en pesos.

 

Los instrumentos que motivaron el canje fueron reperfilados tres veces, primero en tiempos de Mauricio Macri y Hernán Lacunza, lo que supuso el primer default parcial, y luego, dada la acumulación endiablada de vencimientos que había dejado ese gobierno, en dos ocasiones más por la actual gestión, la última estableciendo como límite máximo para su normalización el 31 de diciembre próximo.

 

¿Qué pasará con las Letes en dólares que no ingresaron en el canje de este jueves y quedan sin normalizar? Se abren, al respecto, dos posibilidades. Una, que el Gobierno insista más adelante con una oferta como la recién concretada para achicar aún más el universo pendiente de solución. Dos, que se les aplique a esos títulos las condiciones que surjan de la renegociación de la deuda emitida bajo ley extranjera, cuyo plazo vence en principio este viernes, pero que, ante la casi certeza de que no tendrá una aceptación suficiente, sería extendido.