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Juntos por el Cambio quiere reactivar el debate por los cargos en empresas del Estado y organismos de control. Temen quedar expuestos y le piden un gesto al oficialismo.

Por 21/05/2020 13:31

La oposición en la Legislatura quiere retomar una histórica tradición no escrita en la provincia de Buenos Aires. Se trata de un pacto tácito por el cual los organismos de control y empresas en la que el Estado tiene incidencia deben contener espacios para la oposición. Esta costumbre, respetada por todos los gobiernos desde el regreso de la democracia, entró en crisis durante el mandato de María Eugenia Vidal. Ahora, es Juntos por el Cambio el que desea retomar con moderada expectativa la continuidad de esta línea. 

Se trata de sillas en el directorio del Banco Provincia, en Autopistas de Buenos Aires (AUBASA), en el Instituto de Previsión Social (IPS) y en el Organismo de Control de Energía Eléctrica de la Provincia de Buenos Aires (OCEBA), además de los cargos de subcontador y subtesorero y otros lugares en el Tribunal de Cuentas y en la Fiscalía de Estado. Ingresa en la agenda también la Procuración General bonaerense.

Según pudo saber Letra P, el Frente de Todos puso en stand-by esta discusión apenas estalló la problemática del COVID-19 e intentó retomarla a mediados de abril. Fue en esta instancia en la que desde Juntos por el Cambio también desistieron de la oferta de apertura. Es que ambos espacios comprendieron que discutir cargos en medio de la crisis podría traerles un costo de desprestigio en términos generales. “Decidimos paralizar la discusión porque no era el momento conveniente”, remarcó una fuente con despacho en la Cámara alta.

 

 

Más allá de eso, en el vidalismo reconocieron que avanzaron de manera interna con un borrador por los cargos, pero que esperan un nuevo “gesto” del oficialismo para ingresar el debate en la Legislatura en las próximas sesiones. “De acuerdo a los usos y costumbres son lugares que nos corresponden y ahora esperamos que nazca de ellos la propuesta”, apuntó otra fuente opositora, a la vez que aclaró que, de todos modos, esperan iniciar el debate cuando el Estado haya resuelto algunas problemáticas respecto al coronavirus.

ANTECEDENTE. Tal como dio cuenta este medio, Eduardo Duhalde hizo honor a este acuerdo durante sus dos períodos como gobernador. La apuesta fue darle un viso de transparencia a su gestión y por eso respetó que mientras gobernó el peronismo ortodoxo, fue la Unión Cívica Radical la que controló parte de los números y la gestión provincial. Esa práctica comenzó en 1987 cuando el exgobernador Antonio Cafiero confirmó a los titulares de los organismos de control que fueron nombrados por su antecesor radical, Alejandro Armendáriz.

 

 

Vidal copó la mayoría de los espacios con dirigentes surgidos desde las esferas de la alianza política que la llevó al gobierno. De esta manera, referentes del PRO y la UCR tomaron protagonismo en áreas clave. Hubo casos paradigmáticos como el efímero paso de María Fernández Inza -quien fue tesorera del PRO- por la Contaduría General bonaerense, hasta que fue desplazada del cargo tras el escándalo por los aportantes truchos de Cambiemos. También Julio Conte Grand, proveniente del macrismo, que pasó sin escalas de ser funcionario amarillo a Procurador General.

SENADO. La declaración de la pandemia blindó al oficialismo de los ataques y presiones naturales de la oposición a lo largo de los primeros dos meses. Se generó una armonía en áreas clave como la Legislatura y un pacto tácito de gobernabilidad en una época crítica muy particular. Pero con el correr de los días y con el vencimiento de la cuarentena pacificada a sus espaldas, la alianza entre vidalistas y macristas pareció dar una prórroga en el Senado bonaerense. 

“Vamos a esperar a que afloje la pandemia”, insistió un senador con buena llegada a los jefes comunales de la oposición. Es en esta Cámara en la que deberán definirse los pliegos en cuestión y en la que el oficialismo tendrá una de sus batallas más duras.