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La defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes asumió después de 14 años de demora. Los desafíos de un momento extraordinario. Nutrición, educación y violencia en el aislamiento.

Por 06/04/2020 13:31

Después de dos años de concurso, el 28 de febrero, la abogada Marisa Graham juró en el Senado como titular de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. En verdad, el organismo de control debió haber sido ocupado en 2005, cuando fue sancionada y promulgada la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Infancia y adolescencia. Catorce años después, a la primera defensora le toca asumir en plena pandemia de coronavirus, sin estructura, sin presupuesto y sin firma y con un cambio de agenda inmediato y también para el día después.  

-Antes de la pandemia estaba claro que los asuntos referidos a niñas, niños y adolescentes tenían que ver con la malnutrición, la pobreza, las barreras de acceso a los derechos. Esos problemas siguen existiendo, profundizados por la pandemia.

-Se profundizan, pero también se agregan otros temas. Por ejemplo, en relación con el hambre y la malnutrición, antes nuestra urgencia era resolver cómo llegar a aquellos que tienen hambre o mejorar las dietas de los comedores escolares. Hoy tenemos cerrados los comedores escolares. ¿Dónde ponemos los acentos ahora? O los hogares que abrigan a niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales en todo el país, que tenían problemas históricos, pero ahora tienen problemas nuevos, como el personal en cuarentena, por lo que hay muchas menos personas para cuidar a esos chicos.  

En esta situación de emergencia sanitaria y con los (pocos) recursos a mano, la Defensoría trabaja “de manera exprés”. Su actuación no es directa, sino a demanda y no acciona judicialmente, a excepción de que se trate de litigios estratégicos.  

 

BIO. Marisa Graham es abogada. Hace más de tres décadas se dedica a la defensa de los Derechos Humanos, en particular los de niños, niñas y adolescentes. Fue directora general de Niñez y Adolescencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Subsecretaria de Derechos para la Niñez, Adolescencia y Familia en la SENAF. También es docente universitaria. Hiperactiva y enérgica, la flamante defensora tuvo que soportar ataques por su color político y por su posición frente a los derechos de las mujeres hasta que finalmente fue confirmada en el cargo. 

 

-¿Y cuál es la función de la Defensoría en el caso de los hogares?

-En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, que tiene alrededor de 700 chicos en este tipo de dispositivos y alrededor de 500 de ellos están en hogares conveniados con algún tipo de organización no gubernamental, nosotros hablamos con los hogares porque recibimos la demanda, la queja y la alerta y nos ponemos en contacto con las autoridades locales y provinciales, la Defensoría General de la Nación o la Asesoría tutelar, en el caso de la Ciudad. Hablamos con las autoridades para ver, en estas instancias, cómo podemos ayudar desde la Defensoría.

La designación de Graham fue un largo e inédito proceso de selección para ocupar un organismo de control. Entre octubre de 2017 y abril de 2019, la Comisión Bicameral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, integrada por diputadas y senadoras nacionales, llevó adelante la convocatoria a la que se presentaron más de 70 postulantes y la selección contó con el asesoramiento técnico de organismos especializados como la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), además de los defensores provinciales. Además de Graham, el abogado Juan Facundo Hernández y el politólogo Fabián Repetto fueron seleccionados como defensores adjuntos. La Cámara de Diputados aprobó las nominaciones en junio de 2019 y, finalmente, el Senado concluyó el proceso en las últimas sesiones extraordinarias.

 

 

-Otro de los grandes temas relacionados con niñas, niños y adolescentes en este momento es la suspensión de las clases. 

-Ahí cambian las prioridades. La preocupación nuestra en este momento ni siquiera son las escuelas cerradas, son los comedores escolares cerrados, donde comen millones de chicos en la Argentina. Por supuesto que nos preocupa el tema de la escolaridad. Acompañamos los manuales y todo lo que difunde “Seguimos Educando”, del Ministerio de Educación, y acompañamos el pedido de Paka Paka a Cablevisión para que coloque la señal en la grilla del servicio básico (eso ocurrió el jueves pasado, después de un año y medio: aparece en el canal 76). También tratamos de que los padres no desesperen, porque los papás y las mamás son eso, no son maestros y no tienen por qué saber ecuaciones ni Biología o Historia, sino que se trata de acompañar el aprendizaje. Pero necesariamente estamos en cosas más básicas porque el tema de las cocinas de los comedores escolares cerradas es un problema que tiene que ver directamente con pibes que no comen o comen deficientemente. Estamos pidiendo que los comedores escolares estén abiertos, con toda la complejidad que sabemos que eso implica. 

 

 

-También hay una preocupación de las familias sobre el tiempo “perdido” por la falta de escuela. 

-Está bien que estudien, que hagan tarea, pero me preocupa más esto que a veces un poco transmiten los medios de comunicación de que los chicos son una carga. “¿Qué hacemos con los chicos en casa?”, como si fueran extraterrestres o desconocidos o desconocidas. Los chicos caminan por las paredes si los papás y las mamás caminan por las paredes porque no saben qué hacer con ellos, no saben cómo comunicarse con ellos vía virtual, no pueden establecer una conversación con su hijo adolescente, no puede hacer un juego con el más chiquito o la más chiquita, no pueden cenar con los chicos vía Zoom… Cuando digo que esto no sea una carga, digo que aprovechemos para estar en casa juntos y que sea un bueno momento para conocer nuestro hogar y desde ese hogar, que es nuestro pequeño lugar en el mundo, conocer el resto del mundo. También es cierto que tampoco es bueno negarles una situación. Si preguntan, hay que contestar. La idea es tratar de no transmitirles todas nuestras sensaciones en bloque, pero tampoco pretender que vivan adentro de una cápsula porque eso es imposible. 

-¿Qué pasa con niñas, niños y adolescentes que están aislados/as con un agresor o violento? 

-En principio, que haya menos llamados a las líneas de ayuda en general, pero en el caso de niñas, niños y adolescentes en particular, no es una buena noticia, porque el que está con un maltratador e incluso con un abusador no va a llamar tan sencillamente al 102 para que lo escuchen. Por otro lado, hay que pensar que un modus operandi de los violentos, los abusadores, los femicidas, es el aislamiento. Aquí sí es fundamental la solidaridad o la sororidad. Hay que estar en red, hay que estar atentas. Todas, todos, podemos saber si hay alguien en esta situación. Hay que estar atento a si escuchamos en nuestro barrio que una señora está siendo maltratada, si escuchamos llorar a los niños o si escuchamos golpes, si escuchamos ruidos de objetos que se rompen… ahí hay que llamar, hay que denunciar, hay que llamar a los teléfonos de cada jurisdicción, al 102, al 144, al 911, hay que auxiliar a las personas que están aisladas, no solamente por el aislamiento del coronavirus, sino que están aisladas por el violento.

 

 

-Usted fue funcionaria de los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner. ¿Cómo es estar a cargo de un organismo de control durante una gestión a la que adhiere?

-No hay ninguna diferencia. Haría lo mismo en un gobierno al cual no adhiriera, que es acompañar y potenciar las cosas que creemos que están bien y marcar y reclamar lo que no está bien. Hemos hecho pedidos puntuales a gobiernos provinciales y hasta municipales: para los comedores, para que se paguen las becas, para que haya subsidios extraordinarios por el tema alimentos, para que lleguen alimentos de buena calidad y para que, fundamentalmente, hoy más que nunca, las áreas de salud, que están haciendo un trabajo encomiable y que todos aplaudimos a las nueve de la noche, estén articuladas con las áreas de niñez. Necesitamos que los ministerios de Salud se tomen un minuto para poner el foco en los dispositivos que tienen atención directa de niñas, niños y adolescentes para generar protocolos o recomendaciones que digan qué hacer frente a un caso sospechoso o un caso confirmado.

"Algo pasó en la cabeza del mundo adulto al que le pareció que niñas, niños y adolescentes no forman parte de la población. La pregunta clave para garantizar sus derechos en un país, en una provincia, en una localidad, en el barrio o en mi casa es qué espacio ocupan y qué lugar ocupan en todos estos ámbitos."

-Hay un tema que surgió al principio del aislamiento obligatorio y que parece haberse resuelto, aunque persisten las dudas, relacionado con los traslados de niñas, niños o adolescentes hijas o hijos de parejas que no conviven.

-No está resuelto, lamentablemente. Esta pregunta nos remite al decreto sobre el aislamiento obligatorio, que habla de la población. Algo pasó en la cabeza del mundo adulto al que le pareció que niñas, niños y adolescentes no forman parte de la población. La pregunta clave para garantizar sus derechos en un país, en una provincia, en una localidad, en el barrio o en mi casa es qué espacio ocupan y qué lugar ocupan en todos estos ámbitos. Cuando los propios papás y mamás no incluyen a sus hijos en “la población” y pareciera que hay que hacer cuarentena, que hay que quedarse adentro de casa, pero ciertos días salen a buscar a los hijos y los vuelven a traer de una casa o de la otra, es no entender que nuestros chicos no son extraterrestres, no están dentro de la población o no están dentro del gentilicio “argentinas” o “argentinos”. La otra cosa es pensar, omnipotentemente, que como yo los llevo y los traigo, yo mamá, yo papá, entran en una cápsula donde no entra el virus. Se visibilizó mucho en aquellas parejas, como sea que estén conformadas, que están en conflicto. Pero quedó claro, salieron fallos que dicen que los regímenes de comunicación y de contacto están suspendidos. También salió, a través de la Secretaría de Niñez, ese formulario que permitía trasladar a los chicos si la cuarentena los había “sorprendido”, por decirlo de alguna manera, en un lugar que no es su centro de vida. Yo entiendo que es doloroso, que uno extraña mucho a los hijos, pero también entiendo que hoy hay muchísimas posibilidades distintas de comunicarse con niñas, niños y adolescentes, con las redes. Después de que pasó ese momento álgido del tema, nos enteramos de que las parejas que se llevan bien se pusieron “de acuerdo”. ¿Y eso qué quiere decir? Que los chicos siguen circulando y siguen sin cumplir con la cuarentena. Entonces, si bien es cierto que por suerte esta vez no ataca primero a los niños como otras bacterias y virus, ellos son vectores del virus. Entonces, acá sí aplica, por fin, el interés superior del niño. Frente al interés de las mamás o los papás de estar conectados con sus hijos o con sus hijas o vivir o estar con ellos, lo cierto es que también tienen que mantener la distancia prudente. Ese interés cede frente a un interés superior que es el de niñas, niños y adolescentes. Además, aquí hay otro interés que se juega que es el interés público.