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El santafesino abrió el año del Concejo. Mensaje expresivo, lamento por la herencia recibida y buena sintonía con Perotti y Fernández. Pidió “que cedan las banderías políticas”.

Por 05/03/2020 17:40

A lo largo de 47 minutos, el intendente de Santa Fe, Emilio Jatón, repasó la herencia pesada que le dejó su antecesor José Corral, contagió a los presentes con tono de pastor ecuménico, pidió confiar en los “sueños” y se apoyó en el gobernador Omar Perotti para enfrentar la violencia que sufre la ciudad. Además, aseguró que liderará una municipalidad “de puertas abiertas”. Lo siguieron atentamente desde la primera fila la vicegobernadora Alejandra Rodenas, el presidente de la Corte Suprema provincial, Rafael Gutiérrez, y un puñado de legisladores del Frente Progresista.

“Ohhh Emilio Jatón, ohhh Emilio Jatón”, a lo White Stripes, bajó tibio desde las gradas del recinto capitalino. Al igual que en la campaña, pero sin estéreo y escaso de coro. Así lo recibieron los militantes apostados en el primer piso. Los funcionarios del gabinete, ubicados en el mismo sector, solo se concentraron en el aplauso efusivo.

 

 

 

 

Jatón es un profeta. Tiene un discurso cargado de palabras bien expresivas. Habla de “vocación de servicio”, “cercanía”, “sensibilidad”, “orgullo”, “humildad”, de “la gente”. Contagia, apela al sentimiento, como cuando era conductor del noticiero de TV. De ese modo vuela por encima de la rosca política, a la que evita permanentemente.  

En el único tramo que se permitió feroz fue cuando criticó a Corral, su antecesor en el cargo (2011 – 2019). Arrancó con un “escenario complejo” y avisó que la “realidad dura posterga sueños”. La Municipalidad, según sus dichos, atraviesa un “profundo déficit” y un “fuerte endeudamiento”. Dijo que el Estado local tiene una deuda de 1.300 millones de pesos y hay 800 proveedores sin cobrar.

“La Municipalidad había sido abandonada”, afirmó, al tiempo que avisó que están relevando todos los actos administrativos de los últimos seis meses para una auditoría que será dada a conocer en breve. Se permitió un “datito” en el repaso de lo recibido, las enormes puertas que tiene el frente del edificio municipal se encontraban rotas desde hace una década. Por iniciativa de los empleados se reparó, en un gesto del intendente de “puertas abiertas” que pretende ser.

 

 

Birome en mano, tomaba nota del rosario de palos uno de los delfines de Corral en el legislativo, el radical Carlos Pereira. También lo seguía con suma atención el senador peronista y cantante de los cumbieros Kaniche, Marcos Castelló, quien visa la gestión y tiene expectativas depositadas a futuro en la ciudad.

No abundó en anuncios. Desarrolló la impronta que le aportará a la gestión y pidió ser interpelado el año próximo si no cumple lo prometido. Aunque breve, no pudo despegarse de la problemática más sensible, la violencia y la inseguridad, que están en el “centro de escena” y “duelen”. Celebró el trabajar de manera “mancomunada” con los gobiernos provincial y nacional y anunció para la semana próxima convocatoria “sin mezquindades” al Consejo de Seguridad Urbana, un espacio que requiere la “atención de todos”.

 

 

Sobre el cierre, volvió a dar una autodefinición de lo que representa como el líder político que es. Pidió que “cedan las banderías políticas” y auguró que el futuro “es con todos” y “la fuerza del cambio está en la gente”.