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“Hay una necesidad permanente por saber si el liderazgo de Macri está agotado”

Luego de la exposición del ministro Guzmán en el Congreso, el vicepresidente 1° de Diputados admitió que "si no existieran las retenciones sería muy difícil la sustentabilidad de la Argentina".

Por 16/02/2020 11:13

Álvaro González transita su quinto año como diputado nacional. A partir de 2015 fue parte de la bancada que respondió al presidente Mauricio Macri y tuvo la misión de obtener el apoyo necesario para las leyes de su gestión para un gobierno que no tuvo mayoría en ninguna de las dos cámaras. Santafesino por adopción y porteño de nacimiento, ahora está calzado en el traje opositor y es el vicepresidente primero de la Cámara baja, además de muy cercano al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta

Con su nuevo rol opositor y dentro del bloque PRO, ahora es uno de los impulsores de la línea dialoguista del partido amarillo que defendió el apoyo opositor a la ley para renegociar la deuda externa que envió el Poder Ejecutivo. Dos días después de la visita al Congreso del ministro de Economía, Martín Guzmán, González recibe a Letra P en su despacho, analiza la exposición del discípulo del premio nobel Joseph Stiglitz y también habla de las diferencias internas de su bloque. Sin poner nombre, cuestiona a los sectores "ultra" de su fuerza y reconoce que los debates no fueron fáciles, mientras advierte que, así como votaron la ley para renegociar la deuda, también le pedirán explicaciones al Ejecutivo para decidir si acompañarán o no el resultado de la renegociación. Se empeña en refutar las acusaciones del oficialismo sobre la responsabilidad de Macri en el endeudamiento soberano y sobre el futuro de la alianza y no descarta el regreso de María Eugenia Vidal, aunque no se anima a asegurar que será en la provincia de Buenos Aires. 

 

BIO. Nació el 12 de octubre de 1958 en la Ciudad de Buenos Aires, pero luego vivió en Santa Fe, donde obtuvo el título de abogado en 1984 en la Universidad Nacional del Litoral. Es diputado nacional y fue presidente de la Comisión de Presupuesto de la Legislatura Porteña durante el primer mandato de Mauricio Macri como jefe de Gobierno. Luego fue subsecretario de Asuntos Públicos del entonces jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Es vicepresidente primero de la Cámara de Diputados. En los noventa fue subsecretario General Adjunto del entonces presidente Carlos Menem por un año. En 1987 fue secretario privado y subsecretario de la Función Pública del entonces gobernador santafesino Víctor Reviglio (PJ).

 

Fotos: AGLP.

 

-¿El interbloque está partido entre los que tienen que responder a sus territorios y los “átomos libres”?

-Sí, pero todos los diputados tenemos alguna responsabilidad con respecto al distrito que representamos. En la política también existe la palabra “equilibrio” y se puede ser equilibrado sin ser dócil o genuflexo.

-¿Hay un sector más duro que no acuerda con esos equilibrios?

-Los ultras en la política sirven para sustentar posiciones que no son mayoritarias en la sociedad. Son posiciones respetables, pero el equilibrio deja a los ultras como marginales. Yo no puedo creer que el pueblo es inteligente si me vota a mí y es burro cuando no lo hace. El equilibrio hace que los ultras, que siempre existen, tengan menos margen para que sus políticas se apliquen.

-¿Qué cambió para que votaran la ley para renegociar la deuda?

-Se empezó a recuperar la capacidad de dialogar, que llegó con la necesidad del Ejecutivo de avanzar con esa ley. Con ese texto vinieron a buscar la "prórroga de jurisdicción" con los tribunales neoyorkinos. Pero si uno lee los papers académicos del ministro Guzmán, verá que él decía que no se ponía la debida atención en este tema y entregaban la prórroga de jurisdicción sobre los tribunales de Nueva York, cuando son tribunales proclives a los que prestan plata y no a los que la toman.

-¿Ve una contradicción en ese planteo?

-Una cosa es jugar el partido y otra es mirarlo desde la tribuna. Ahora que le tocó jugar el partido vino a buscar la prórroga de la jurisdicción.

-Omite que el Ejecutivo podría haber iniciado la renegociación sin pasar por el Congreso.

- Es cierto. Pero el Ejecutivo recurrió al Congreso y lo acompañamos. 

-¿Qué opina ante la certeza del ministro de responsabilizar a Macri por la crisis de la deuda?

-Podemos demostrar que una parte de esos 80.000 millones de dólares fue para pagar deuda anterior. Es una porción de los 320.000 millones de dólares que debe la Argentina. Nosotros no recibimos un país desendeudado, sino con 240.000 millones de deuda. Es cierto que el programa económico que implementamos no alcanzó y no fue todo lo exitoso que queríamos, pero la deuda no es un problema de la administración Macri.

"Es cierto que el programa económico que implementamos no alcanzó y no fue todo lo exitoso que queríamos, pero la deuda no es un problema de la administración Macri."

-¿Qué papel jugó entonces la decisión de Macri de pedir auxilio al Fondo? 

-En nuestros cálculos hay una clara referencia del uso de esos dólares. El relato del Frente de Todos nos dice que somos endeudadores seriales. A eso le suman que usamos los dólares para fugar capitales. En nuestros datos se ve qué se hizo con el préstamo: se pagó deuda. Nosotros cancelamos deuda que tenía intereses mucho más altos y tomamos deuda con el FMI a intereses más bajos. Estamos aburriendo a la sociedad echándonos las culpas.

-Guzmán les recordó que cumplieron el programa del Fondo y que por eso se profundizó la crisis.

-Si no alcanza la plata, a alguien se le pide prestada. Lo que no puedo hacer es echarle la culpa de mis necesidades al que me presta la plata y mucho menos si el que me presta la plata me pone condiciones. Guzmán dice que el FMI te exige el déficit cero, pero habría que preguntarse qué le van a exigir los acreedores.

-¿Qué cree que le pedirán?

-Le van a pedir que les explique cómo lo hará. Alguna pista dio, porque dijo que empezaría a pagar en 2023.

 

 

-¿Por qué tomaron la decisión de acompañar la ley de sustentabilidad?

-Era importante que los acreedores vieran que hay dos grandes frentes que se pueden sentar a escuchar al ministro. Todo esto que hace el Gobierno después tiene que validarlo en el Congreso. En ese momento tendrán que darnos las explicaciones necesarias para ver qué decisión tomamos.

-¿A qué explicaciones se refiere?

-El Frente de Todos tiene que explicar por qué tiene dos visiones. Una más vinculada a Guzmán y a (Alberto) Fernández, y otra a la vicepresidenta, que dice que tienen que hacer una quita porque ella entiende que hubo una fuga de capitales. Yo sostengo que no la hubo, pero es una discusión bizantina que les resulta bastante rendidora.

-¿No cree que hay un juego combinado entre ambos?

-Ojala haya un juego acordado entre Alberto y Cristina (Fernández de Kirchner) y que lo terminen ganando, el problema es que hasta ahora ese juego siempre lo ganaron los bonistas. El último partido fue la provincia de Buenos Aires.

 

 

-¿Qué paso con la suspensión del consenso fiscal? ¿Por qué no pudieron juntar la misma cantidad de votos?

-Ahí volvemos a los diputados que pertenecen a sus distritos. No todos los diputados votaron a favor.

-Si Rodríguez Larreta no llamaba a una veintena de diputados, ¿la votación hubiera sido peor?

-Eso es lo que dicen, la verdad no lo sé. Yo tenía claro que si mi jefe de gobierno había firmado la suspensión del consenso yo no tenía mucho para opinar. Si (Gerardo) Morales hizo lo mismo, los jujeños no tenían mucho para opinar. Los mendocinos tomaron otro camino. No todos los radicales votaron de la misma manera. 

-¿Qué opina de aquellos diputados porteños que no votaron la suspensión?

-Prefiero no opinar. Podría tener una posición más negativa si eso hubiera generado algún problema.

-Las negociaciones que mantuvieron con ministros, ¿definen una nuevo modelo de interlocución?

-Es un dato que pasó inadvertido. Luego de un día de negociaciones antes de la sanción de la ley se sostenibilidad, vinieron al Congreso el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro del Interior, Eduardo De Pedro. Les pedimos incorporar las deudas provinciales a esa ley. Ellos nos plantearon que ese entendimiento fuera plasmado en una resolución. Lo hicimos y eso confirma que nada fue a los empujones.

"Aquellos que decidan irse (de Cambiemos), o no estar, o disputar, deben saber que si la disputa no la entiende la sociedad, van a ser sancionados por esa sociedad."

-¿Cómo impactan estos acuerdos en Cambiemos? ¿Definen un nuevo liderazgo?

-No. Hay mucha expectativa puesta, y con razón, sobre cómo seguirán funcionando ambas coaliciones. Hay una necesidad permanente por saber si el liderazgo de Macri está agotado o si el partido será conducido entre (Patricia) Bullrich y los diputados y senadores. Seria hipócrita negar que en política la discusión por el poder se da con personas atrás, pero no es el momento.

-¿Qué pasará con los que no acuerden con esta línea negociadora?

-Aquellos que decidan irse, o no estar, o disputar, deben saber que si la disputa no la entiende la sociedad, van a ser sancionados por esa sociedad.

-¿Cómo se comportará Cambiemos cuando tengan que tratar proyectos más conflictivos, como cambios en las retenciones?

-El campo es un motor indispensable. Ya está, no se les puede pedir más. En ese sentido pensamos todos lo mismo.

-Pero los “autoconvocados” le reclaman a su espacio que trabaje para derogar las retenciones.

-Cada sector quiere mejorar su posición. No veo discrepancias en Juntos por el Cambio. Ninguno piensa que es un impuesto que ayude. Pero si no existieran las retenciones sería muy difícil la sustentabilidad de la Argentina. 

-El titular de la UCR dijo que preparan un reglamento interno para ordenar la convivencia en Cambiemos. ¿El PRO está de acuerdo?

-El radicalismo lo plantea y Bullrich también, pero yo no creo en las cuestiones dogmáticas escritas. La política es una actividad donde la voluntad que se pone para resolver problemas vale mucho más que la ley que está escrita.

 

 

-¿Cómo se ordenará Cambiemos ahora que está afuera de la Casa Rosada?

-El mecanismo que ordenó la relación de los socios de la coalición para el período 2015 – 2019 fue una PASO. Me permito recordar que Macri se quedó con la legitimación activa porque sacó 5,5 millones de votos, la UCR 700 mil y (Elisa) Carrió 500 mil. Ahora las PASO de 2021 son la fase previa al 2023. Al no tener el gobierno nacional, lo que nos ordena es la voluntad popular y, donde no nos pongamos de acuerdo, habrá PASO.

-Vidal se mudó a Palermo. ¿Cree que regresará a hacer política en la Ciudad o seguirá en la provincia?

-No creo que desde el PRO haya un dirigente mejor posicionado que ella, pero hay que ver que quiere hacer ella.

-¿Descarta la posibilidad de que ella regrese a la política porteña?

-No descarto nada. Pero Vidal hoy es la jefa de un distrito como la provincia. También puede jugar del otro lado de la General Paz, pero eso no divide la influencia de la Capital.