25|9|2022

Aceiteros firman la paz y se reabren los puertos con la soja a U$S475

30 de diciembre de 2020

30 de diciembre de 2020

Moroni terció para el acuerdo. Los gremios lograron llevar el básico a más de $93.000. Empresas descontarán los 20 días de paro, pero pagarán un bono extra.

Minutos después de las 22 del martes, con veinte días de huelga encima, los representantes de la industria aceitera y los trabajadores llegaron a un acuerdo que puso fin al conflicto. Firmaron la paz en las oficinas del Ministerio de Trabajo.

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Como contó Letra P, el Gobierno quería darle un corte definitivo a la contienda que paralizó la exportación de cereales, oleaginosas y derivados prácticamente durante todo diciembre.

 

Los aceiteros y recibidores de granos percibirán, desde enero, un salario básico de $93.647,51, que incluye $1.000 de presentismo y que implica una paritaria del 35% para cerrar 2020. El acuerdo también incluye un aumento del 25% para 2021, que será en dos tramos (enero y abril) y tendrá una revisión en agosto de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor.

 

La industria también pagará dos bonos: uno anual de $71.178 no remunerativos, que se paga desde hace una década y los gremios toman como participación en las ganancias; y otro extraordinario por pandemia a quienes hayan trabajado durante la emergencia, de $90.000. Este último más que compensará, según los sindicatos, el descuento de los veinte días de paro que efectuarán las empresas.

 

Claudio Moroni se hizo cargo de la negociación y la cerró”, destacaron fuentes del sindicalismo. Como había contado Letra P, el Ministerio de Trabajo había anticipado a las empresas, antes de la audiencia, que el conflicto debía terminar el martes. El ministro destrabó puntos conflictivos y llegó a la firma del acta luego de diez horas de reunión.
Luego de la firma, la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) afirmó: “Se privilegió la paz social como objetivo empresarial, en virtud de las consecuencias económicas para la industria, la comunidad, los mismos trabajadores y la Nación, además de que la Argentina pasó a ser un proveedor poco confiable a nivel internacional. Adicionalmente, la metodología aplicada de la toma de plantas en algunas zonas portuarias resultó una acción ilegal y peligrosa”. Y agregó: “Cada punto de participación cedido a los países competidores exportadores significa un impacto negativo en toda la economía argentina, con mayores restricciones para los sectores más necesitados en un contexto de recesión”.

 

Los gremios, en tanto, celebraron la “victoria de la huelga nacional”. "Hoy volvimos a demostrar que es posible luchar y vencer por nuestros derechos como trabajadores y los de nuestras familias, reafirmando el fundamento de nuestra política gremial que es el derecho a un Salario Mínimo, Vital y Móvil según su definición en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, esto es, que asegure a los trabajadores alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”, destacaron las tres agrupaciones sindicales, la Federación de Aceiteros (FTCIODyARA), el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (SOEA) y la Unión de Recibidores de Granos (Urgara).

 

El conflicto destrabará las exportaciones justo sobre el cierre de la rebaja temporal de retenciones a la soja y con la oleaginosa al filo de los U$S470 por tonelada. También, en momentos en que se liquida la cosecha de trigo.